Cuando los huéspedes tienen demasiado tiempo libre: las quejas más absurdas en un hotel
Trabajar en un hotel es como ser árbitro de un partido de barrio: nunca sabes con qué te va a salir la gente y, a veces, las quejas son tan absurdas que te preguntas si estás en una cámara oculta. Desde el clásico “¡La tostadora no sirve!” (y resulta que ni conectada estaba), hasta el drama por una cafetera sin agua. Pero hay niveles… y hoy te traigo la historia de Diana, la reina de las quejas sin sentido, porque en el mundo de la hospitalidad hay personas que, cuando tienen mucho tiempo libre, parecen buscar cualquier excusa para sentirse protagonistas.