Cuando la obediencia ciega en juntas matutinas te deja sin bono (y sin paciencia)
¿Quién no ha sufrido esas juntas eternas donde el tiempo parece estirarse como chicle y los temas realmente importantes brillan por su ausencia? Seguro más de uno ha pensado: “¿De verdad esto no se podría resolver por WhatsApp?”. Hoy les traigo la historia de alguien que, por cumplir las reglas absurdas de su jefa, terminó viendo cómo ella misma se quitaba el pan de la boca… ¡y todo por no saber sumar ni redondear!