Cuando el jefe impone su horario y los clientes de California se quedan en visto: la curiosa venganza de una oficina en Nueva York
¿A quién no le ha tocado un jefe nuevo que llega con ideas “revolucionarias” y termina armando un enredo peor que la cola del IMSS? Así comenzó una historia en una agencia de medios de Nueva York donde, por querer imponer orden europeo, el CEO terminó recibiendo una cucharada de su propio chocolate… ¡y los clientes de California quedaron pintados!
Porque en Latinoamérica, como bien sabemos, el horario de oficina es casi un arte: que si la hora de la comida se alarga, que si el jefe dice una cosa pero todos saben que la chamba real empieza después del café… Y cuando alguien llega a querer cambiar las costumbres de jalón, las risas no faltan (aunque sean nerviosas).