¿Por qué no tienen leche de almendra? La odisea de los caprichos en hoteles
Si alguna vez has trabajado en un hotel, sabes que los huéspedes pueden pedir desde lo más común hasta lo más inverosímil. Pero hay días en que el universo parece conspirar para ponerte a prueba. Imagina que es tu día libre, son las dos de la madrugada y recibes una llamada: tu compañero de turno nocturno está enfermo y necesita ir al hospital. ¿Quién más va a cubrirlo? Pues claro, tú. Llegas medio dormido, con el humor en modo “ni me hablen”, y te pones a preparar la barra de café para los madrugadores. Todo va bien… hasta que se acerca el protagonista de nuestra historia.