Cuando las reglas matan la productividad: la historia de un empleado obediente (pero demasiado)
En muchas oficinas de Latinoamérica, todos conocemos a ese compañero que lleva su propio teclado, mouse o hasta una silla ergonómica porque el equipo de la empresa es… digamos, “de batalla”. Pero, ¿qué sucede cuando la empresa decide ponerse estricta y prohibir el uso de cualquier cosa que no sea de “la casa”? Hoy te traigo una historia real que está dando de qué hablar en Reddit, donde la obediencia maliciosa terminó dándole una lección a los jefes (y a uno que otro compañero envidioso).
Imagínate: después de años de trabajar con tus propios accesorios (y siendo más productivo que el promedio), de pronto te dicen que eso está prohibido y que solo puedes usar lo que la empresa te dé. ¿El resultado? Menos eficiencia, más frustraciones y, por supuesto, ese saborcito dulce de cumplir las reglas… pero al pie de la letra.