Cuando la austeridad se pinta en blanco y negro: la venganza de la impresora en la oficina
¿Quién no ha trabajado alguna vez en una oficina donde el presupuesto es más apretado que abrazo de suegra? En casi cualquier empresa de Latinoamérica, todos hemos conocido a ese jefe o jefa que ve cualquier gasto como si fuera a sacar dinero de su propio bolsillo, y claro, lo primero que sacrifican son los pequeños lujos: café bueno, aire acondicionado... y, por supuesto, la impresión a color.
Hoy te traigo una historia que no solo te sacará una carcajada, sino que te recordará esos momentos en los que la lógica de la oficina desafía toda explicación. Prepárate para conocer cómo una simple impresora fue el escenario de una venganza tan sutil como satisfactoria.