Cuando la terquedad del cliente le cuesta una hora: Crónica bancaria con sabor a venganza pasiva
En todas las oficinas hay clientes difíciles, pero en los bancos latinoamericanos —donde a veces la paciencia es más valiosa que el saldo en la cuenta— se vive cada día como si fuera una telenovela. ¿Quién no ha visto a alguien exigir hablar “con el encargado” solo porque no le gusta la respuesta? Pues hoy te traigo una historia que ocurrió en una sucursal bancaria, pero podría haber pasado en cualquier rincón de nuestro continente: la vez que una clienta, por testaruda y grosera, perdió casi una hora solo para escuchar la misma respuesta una y otra vez.