Cuando tu vecino no entiende hasta que le das de su propia medicina (y el karma le cobra)
¿Alguna vez has sentido que la paciencia tiene un límite, sobre todo con los vecinos? Todos conocemos a ese vecino que se pasa de listo y piensa que el barrio es su pista de carreras, estacionando como si fuera dueño de la calle. Ahora imagina lidiar con eso todos los días, ¡por tres meses! Esta es la historia de cómo un vecino común y corriente usó la mejor arma del mexicano promedio: la venganza chiquita, esa que no es ilegal, pero sí bien sabrosa.