Cuando la seguridad en el trabajo se vuelve teatro: historias delirantes del campo petrolero
Pensemos por un momento en el calor brutal del norte de México, o de la frontera entre Texas y Tamaulipas, donde el sol pega tan fuerte que hasta las lagartijas buscan sombra. Ahora imagina estar ahí, en pleno verano, sudando la gota gorda, y que llega el encargado de seguridad, ese que nunca se ha ensuciado las botas, y te exige ponerte encima un traje grueso e ignífugo… aunque no haya ni un pozo de petróleo a la vista.
¿Te suena familiar? Esta historia, que nació en Reddit, nos recuerda que a veces la obsesión por la seguridad puede ser tan absurda como comerse una sopa hirviendo en el desierto.