La venganza del llavero: cuando el apego se vuelve dulce justicia
Hay placeres pequeños en la vida que solo quienes han vivido una “venganza chiquita” pueden entender. Como cuando te aferras a algo solo por no dejar que el otro gane, aunque sea lo más insignificante del mundo. Y es que, ¿quién no ha sentido ese gustito de justicia cuando le das una cucharada de su propio chocolate a alguien que se lo merece?
Hoy les traigo una historia que podría haber pasado en cualquier rincón de Latinoamérica: autos, seguros, un poco de karma y un protagonista que, aunque perdió su carro, ganó una anécdota para toda la vida. Prepárense para una lección de “no te pases de listo”, con sabor a mate, café o lo que tengas a mano.