La venganza más santa: cuando la broma pesada se topó con la misa en casa
¿Quién no ha tenido un compañero de trabajo bromista, de esos que cruzan la línea entre lo gracioso y lo incómodo? En Latinoamérica, todos conocemos a ese colega que siempre está “echando relajo” en la oficina, el que pone música a todo volumen, o el que no puede dejar pasar una oportunidad para hacerte una broma. Pero, ¿qué pasa cuando ese bromista se topa con alguien que juega a otro nivel? Hoy te traigo una historia real que se ha vuelto leyenda en el mundo de los ferrocarriles y que, créeme, te sacará más de una carcajada y quizás hasta te deje pensando dos veces antes de andar de payaso en el trabajo.