Cuando tu jefa resulta ser igual o peor: historias de hipocresía en la recepción de lujo
Hay trabajos que parecen sacados de una novela de realismo mágico, donde uno espera que las cosas mejoren pero, de repente, todo se pone patas arriba. Así fue como empezó la historia de nuestro protagonista, recepcionista de amenidades en un residencial de lujo, quien pensó que la pesadilla terminaría con la salida del jefe más detestado del edificio. Pero como dice el dicho: “Más vale malo por conocido que bueno por conocer”, y vaya que la vida le dio una lección.