La dulce venganza de la anfitriona: cuando el gas es la mejor justicia laboral
¿Alguna vez has sentido tantas ganas de desquitarte con un compañero de trabajo que hasta el aire se pone denso? Pues hoy te traigo una historia real que rompe todos los esquemas de la “venganza pequeña”, de esas que no se olvidan y, literalmente, dejan huella... o mejor dicho, un “aroma” inolvidable en la oficina (o en este caso, en el restaurante).
Esta es la historia de una anfitriona harta de los sermones y el ego inflado de su compañero Mac, un bartender que creía que la zona de su barra era el “VIP” del restaurante y que solo los clientes bien vestidos -o los que “parecen que van a gastar mucho”- merecían sentarse en su sección. ¿Suena familiar? Seguro que todos hemos conocido a ese compañero que cree que la oficina, la tienda o el restaurante giran a su alrededor. Pero nuestra protagonista decidió que ya era hora de bajarlo de su nube, usando el arma más inesperada: ¡sus flatulencias!