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Otra vez Kevin: ¿Cuándo vas a soltar ese cuento del PTO?

Ilustración en 3D de dos supervisores de tienda discutiendo teorías de conspiración en una farmacia.
¡Sumérgete en el mundo peculiar de Kevin y nuestras aventuras en el retail! Esta imagen en 3D captura nuestras divertidas charlas sobre teorías de conspiración mientras manejamos nuestra concurrida farmacia. ¡Acompáñanos en este entretenido viaje mientras exploramos las rarezas de ganar días libres en la industria del retail!

¿Alguna vez has tenido ese compañero en el trabajo que pregunta lo mismo una y otra vez, aunque ya le hayas explicado mil veces? Sí, ese que parece disco rayado, o como decimos en México, “parece que le entra por un oído y le sale por el otro”. Pues prepárate para conocer a Kevin, el rey de las teorías de conspiración laborales y del famoso “PTO” (Paid Time Off, o días pagados de descanso).

La historia se desarrolla en una cadena de farmacias en Estados Unidos, pero lo que ocurre ahí podría pasar perfectamente en cualquier oficina, tienda o empresa en Latinoamérica. Porque, seamos sinceros, todos conocemos a un “Kevin”: ese señor que ya debería estar disfrutando la jubilación, pero sigue aferrado al trabajo y a sus viejas preocupaciones.

El drama del PTO: una historia que no muere

Kevin tiene más de 70 años y, aunque ya podría estar pescando en la playa o jugando dominó en la plaza, sigue como supervisor de turno. Él y su compañera protagonista (que nos cuenta la historia) obtienen su PTO en base a un porcentaje de las horas trabajadas. Algo así como los días de descanso que te ganas en tu chamba por cada semana que trabajas.

Pero el problema no es el sistema, sino que Kevin está obsesionado con una política que la empresa propuso hace ¡seis años! Querían limitar cuántas horas de PTO podías acumular, pero la idea la desecharon cuando la narradora estaba embarazada de su primer hijo (dato que ella recalca con mucha gracia, porque su hijo ya tiene seis años y Kevin sigue con la cantaleta).

A pesar de que ella le explicó clarito y hasta le contó la anécdota personal para que se le quedara grabado, Kevin volvió al día siguiente a preguntar lo mismo... ¡y hasta le preguntó a otro supervisor para ver si le decían algo diferente! Como quien va de doctor en doctor buscando el diagnóstico que quiere escuchar.

¿Olvido, necedad o solo ganas de platicar?

Aquí es donde la historia se pone buena, porque la comunidad de Reddit no se quedó callada. Algunos comentaron que tal vez Kevin ya está mostrando señales de olvido propio de la edad, como cuando tu tía olvida las llaves o tu abuelo repite la misma anécdota en cada comida familiar. Otros pensaron que simplemente buscaba una “segunda opinión” o que, de plano, no le gustaba la respuesta que le daban y quería escuchar algo diferente (como cuando preguntas si el mole engorda esperando que alguien te diga que no).

Un usuario sugirió: “Tal vez si se lo escribes lo va a recordar”, a lo que la narradora respondió que ya lo intentó… pero Kevin o no puede, o no quiere leer. ¡Así que ni por WhatsApp le puedes mandar el recordatorio! Otro usuario, con un poco de humor negro, comentó: “Algunos hombres simplemente no quieren entender”.

No faltó quien defendiera a Kevin diciendo que quizá necesita un poco más de paciencia, porque a veces la edad nos juega malas pasadas. “Eso parece más bien una historia triste de un señor luchando contra los primeros olvidos de la vejez, más que una de alguien torpe”, opinó otro.

La cultura laboral y el miedo a perder lo ganado

En Latinoamérica, el tema de los días de descanso y vacaciones siempre es motivo de preocupación. Muchos hemos visto cómo compañeros acumulan sus días “por si acaso”, temiendo que la empresa cambie las reglas de la noche a la mañana (como cuando el jefe dice “¡el próximo año no hay aguinaldo!” y todo el mundo entra en pánico). Así que, aunque Kevin vive en Estados Unidos, su miedo no es tan diferente al de muchos trabajadores latinos que prefieren guardar sus días hasta el último momento.

Pero también está ese perfil del “compañero de toda la vida”, el que nunca se retira, que ya es parte de los muebles de la oficina y que sigue con las mismas historias de hace años. ¡Seguro en tu trabajo hay uno igual! Sabe todo lo que pasó en la empresa desde tiempos de Porfirio Díaz, y aunque las reglas cambien, él sigue preguntando por “la política vieja”.

¿Qué hacemos con los Kevins de la vida?

La moraleja de esta historia no es solo reírnos de Kevin. También nos invita a tener un poco de empatía y recordar que, con la edad, la memoria puede fallar, pero también hay quienes simplemente se resisten al cambio. Como decimos por acá, “más terco que una mula”. Y al final, todos hemos sido un poco Kevin alguna vez, aferrándonos a ideas que ya no aplican o temiendo perder lo que tanto nos costó ganar.

Así que la próxima vez que tu compañero te pregunte por tercera vez lo mismo, respira profundo, échale una mano… y si no entiende, ¡pues al menos tendrás una buena anécdota para contar en la hora del café!

¿En tu trabajo también hay un Kevin? ¿Cómo lidias con esos compañeros que no sueltan el mismo tema? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios y comparte esta historia con ese amigo que siempre pregunta lo mismo!


Publicación Original en Reddit: Again Kevin, That Was Scraped 6 Years Ago