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Oktoberfest desde el mostrador: historias de hotel que no creerás

Vista cinematográfica del Oktoberfest en Múnich, con vibrantes carpas de cerveza y multitudes disfrutando la celebración.
Vive la animada atmósfera del Oktoberfest en Múnich, capturada en esta imagen cinematográfica. Los asistentes llenan las icónicas carpas de cerveza, celebrando el festival de cerveza más grande del mundo con risas, música y, por supuesto, ¡deliciosas cervezas!

Si alguna vez creíste que trabajar en un hotel era pura rutina y sonrisas forzadas, déjame decirte que no has vivido un Oktoberfest en Múnich. Imagina el festival de cerveza más grande del mundo, miles de personas con el espíritu festivo al máximo y, claro, litros y litros de cerveza alemana de por medio. Ahora, súmale a eso la responsabilidad de mantener un hotel funcionando mientras la locura se apodera de cada rincón. Sí, es exactamente tan caótico (y divertido) como suena.

Como recepcionista en un hotel justo en el corazón del Oktoberfest, cada año espero esta temporada con sentimientos encontrados. Por un lado, el negocio se dispara: las tarifas suben hasta el cielo (de 150€ a más de 600€ por noche, ¡nada mal para los dueños!). Pero, para los empleados… es otra historia. Prepárate para conocer el lado más insólito, escatológico y hasta surrealista de la hospitalidad alemana.

La fiesta empieza antes de tiempo

Aunque el Oktoberfest oficialmente arranca mañana, en el hotel ya se siente la energía desde hace días. Los grupos de amigos llegan con el propósito de beber hasta olvidar sus nombres, y claro, eso significa que el ambiente es una mezcla entre feria patronal y fiesta universitaria. Si alguna vez has trabajado en un bar durante una feria de pueblo en Latinoamérica, puedes imaginarte la escena: carcajadas, canciones desafinadas, abrazos a desconocidos y, por supuesto, borrachos que no distinguen la puerta del baño de la del ascensor.

Un usuario de Reddit lo resumía perfecto: “Oktoberfest es una locura. No me gusta la cerveza, pero tuve que ir, y lo que más me impresionó fue cómo los paramédicos estaban listos como si fuera un partido de fútbol. Vi a un tipo caer redondo al suelo y, de la nada, salieron dos paramédicos con camilla como si fuera caricatura”. Y es que la fiesta aquí no perdona a nadie: desde turistas despistados hasta ejecutivos con traje y corbata, todos terminan siendo parte del mismo carnaval cervecero.

El día que un neurocirujano perdió la cabeza (y algo más)

Pero, entre todas las anécdotas, hay una que se lleva el premio al momento más absurdo (y francamente asqueroso) que he vivido en estos años. Era una noche como cualquier otra en Oktoberfest, cuando la jefa de camareras se me acercó con cara de horror: “Hay… algo en el sexto piso”. El hedor ya empezaba a invadir el lobby. Sigo el rastro y veo a un hombre, teléfono en mano, dirigiéndose tranquilamente a fumar afuera. El “aroma” lo delataba.

Reviso las cámaras de seguridad y lo que veo es digno de un sketch de comedia negra: el hombre, sentado media hora en el pasillo frente al elevador, decide que el mejor lugar para “liberarse” es el suelo alfombrado del hotel. No contento con eso, mete la mano, saca el “regalito” y lo acomoda cuidadosamente en el piso. Luego, con toda la parsimonia del mundo, lo aplasta con sus zapatos hasta dejarlo plano y bien pegado a la alfombra. Después, baja a la recepción y se va a fumar, como si nada.

Aquí viene el giro de la historia: el hombre resultó ser un neurocirujano famoso. Su esposa, al enterarse, nos llamó avergonzadísima, rogando que no dijéramos nada y ofreciéndose a pagar cualquier gasto, incluso suplicó que lo ayudáramos a volver a su habitación (pero ni en sueños alguien se le acercó a menos de dos metros). Al final, cobramos 400€: la mitad para nuestro valiente personal de limpieza (que se puso un traje blanco de apicultor para enfrentar la escena), y la otra mitad para los daños y el reemplazo de la alfombra. Al día siguiente, el doctor apareció en recepción, pidió disculpas y desapareció para siempre. Como bien dijo un usuario: “Por lo menos no armó un escándalo ni quiso pelear, peor hubiera sido tener que lidiar con uno agresivo”.

Reflexiones del Oktoberfest: “La vida es un carnaval… y a veces da asco”

Durante estas fechas, uno aprende que “shit happens” (en este caso, literalmente). Algunos comentaristas en Reddit se rieron del absurdo, otros dijeron que la multa fue poca, y hubo quien se preguntó si el doctor también limpió sus zapatos antes de su próxima cirugía. Pero, al final, todos coincidimos: hay días en los que te tocan historias de esas que sólo puedes contar riéndote (o llorando).

Esto me recuerda a los relatos de las fiestas patronales en pueblos de México, donde la borrachera se mezcla con la verbena y nunca sabes si el vecino va a bailar o a hacer el ridículo. Como dijo un usuario alemán: “Cambia la cerveza por vino y el Oktoberfest por la Wurstmarkt y verás que la locura es la misma en todos lados”.

Así que, si alguna vez visitas un festival como este, recuerda: diviértete, cuida tus zapatos y, sobre todo, trata bien a quienes trabajan para que tu fiesta no termine en tragedia… o en una anécdota viral.

¿Y tú, qué harías?

La temporada apenas comienza y sé que me esperan muchas otras historias para el recuerdo (o para terapia). ¿Te atreverías a trabajar en un hotel durante el Oktoberfest? ¿Cuál es la anécdota más loca que te ha tocado vivir en una fiesta? Cuéntame en los comentarios y, si algún día pasas por Múnich en septiembre, ¡recuerda saludar al recepcionista más estresado y divertido de la ciudad!

Salud, prost, ¡y que sobrevivan los hoteles!


Publicación Original en Reddit: Oktoberfest