¿No te dan puntos en el hotel? El dilema de los programas de recompensas y las teorías de conspiración
¿A quién no le gusta recibir puntos o recompensas cuando se hospeda en un hotel? Es como ese gustito cuando te dan una tapita extra de refresco en la tiendita de la esquina. Pero, ¿qué pasa cuando el sistema no funciona como uno espera y, de repente, el drama se siente digno de telenovela? Hoy te traigo una historia real, de esas que sólo ocurren tras el mostrador de un hotel, donde los puntos de recompensa se convirtieron en el motivo de un malentendido que terminó ¡hasta con acusaciones de racismo!
Puntos de hotel: ¿premio o pesadilla?
Imagina que eres recepcionista en el turno nocturno —ese donde los grillos y los huéspedes insomnes son tus únicos compañeros. Llamada a la 1am. Una señora, que lleva semanas hospedada, quiere asegurarse de que su número de recompensas esté bien anotado. Todo en orden, pero de pronto pregunta: “¿Por qué no recibí mis puntos por la primera reservación?”. Al revisar, el recepcionista nota que ella reservó por medio de un tercero (ya sabes, esas páginas tipo Booking o Expedia).
Aquí va el detalle: en casi todos los programas de recompensas, si no reservas directo con el hotel, no hay puntos que valgan. Es como querer que te den tamal extra si lo compraste en la tienda de conveniencia y no con Doña Lupita la de la esquina. El sistema es así, clarito en los términos y condiciones (aunque nadie los lee, obvio).
Cuando la situación se pone color de hormiga...
La huésped no acepta la explicación. Comienza su propio monólogo y, en un giro inesperado, saca la carta de “mi compañera blanca sí recibió puntos, ¿por qué yo no?”. Aquí es donde el tema se vuelve espinoso. El recepcionista, que sólo está siguiendo el manual (y no la agenda de nadie), se queda frío. ¿Cómo aclarar que no tiene el poder de repartir puntos a gusto propio?
En Latinoamérica, sabemos que a veces los malentendidos se resuelven con una buena plática y quizá un cafecito, pero hay situaciones donde ni el mejor “¡relájese, doñita!” logra calmar las aguas. El recepcionista, paciente, imprime el folio (el recibo del hotel), ofrece disculpas y le da la tarjeta del gerente. Nada de esto convence a la señora, que insiste con la comparación racial. ¡Como si el sistema de recompensas tuviera opción para discriminar!
El verdadero chisme: ¿dónde están los puntos?
En los comentarios de la comunidad, muchos empleados hoteleros aportaron su granito de arena. Uno mencionó: “No importa si eres elfo, enano o hobbit, si reservas por terceros, no hay puntos, y punto”. Otro señaló con humor: “Cuando sacan la carta de la raza, prefiero pasar la pelota al gerente y listo”.
Algunos aportaron posibles teorías para el misterio de la compañera que sí recibió puntos. Uno sugirió que tal vez la compañera tenía un programa de recompensas con la página donde reservó, no con el hotel. Otro opinó que si la empresa es la que hace la reservación y paga, los puntos deberían ser para el empleador, no para la persona hospedada. Y es que, como sucede en muchas empresas latinoamericanas, a veces el que paga manda, y el empleado sólo recibe las migajas (o en este caso, cero puntos).
Incluso se debatió si algunas cadenas llegan a enviar correos diciendo “estos son los puntos que hubieras ganado si reservabas directo”, sólo para motivarte a cambiar de estrategia la próxima vez. Pero, en general, la respuesta fue clara: si la reservación fue por un tercero, ni aunque reces a todos los santos del barrio, los puntos no llegarán.
Reflexión final: ¿acusar o informarse?
La anécdota termina con el recepcionista haciendo lo mejor posible: enviar la solicitud de puntos al corporativo y dejar que ellos decidan, mientras imprime otro folio “por si las moscas”. Al final, el propio sistema respondió lo que ya sabíamos: no hay puntos si no reservas directo.
En México, Colombia, Argentina o donde sea que te hospedes, la lección es la misma: antes de armar un escándalo, lee las letras chiquitas o pregunta con calma. Nada como evitar malentendidos y, sobre todo, no ver racismo donde sólo hay reglas aburridas de un sistema automatizado.
¿Te ha pasado algo similar en hoteles, tiendas o bancos? ¿Crees que estos programas de recompensas son un gancho publicitario o realmente valen la pena? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios! Así, entre todos, aprendemos y, con suerte, la próxima vez nadie se queda sin su “puntito” extra.
¿Y tú, ya leíste los términos y condiciones esa vez que te prometieron café gratis de por vida?
Publicación Original en Reddit: not receiving points = racism?