¡No soy responsable de tu salud! Crónicas de una recepcionista en la jungla médica
¿Alguna vez te has sentido frustrado al llamar al consultorio de tu doctor y no recibir la respuesta que esperabas? ¿Te han dicho alguna vez: “Solo hay citas disponibles dentro de tres semanas”? Si es así, déjame contarte el otro lado de la moneda: el de quienes, desde la recepción, sobreviven día a día entre pacientes impacientes, médicos distraídos y protocolos que parecen inventados por Kafka.
Porque sí, la realidad de la sala de recepción en una clínica grande es como una mezcla entre el tráfico de la CDMX, la burocracia de una oficina pública y una telenovela donde nadie parece escuchar al otro. Y aunque los pacientes creen que la recepcionista tiene el poder de mover montañas, la verdad es que ni con la mejor de las suertes podemos hacer milagros.
El arte de sobrevivir tras el mostrador
Trabajar en la administración de una clínica con más de 40 médicos de familia no es cualquier cosa. Aquí, la recepcionista no solo agenda citas. Es psicóloga improvisada, mediadora de conflictos, guía espiritual y, a veces, hasta chivo expiatorio de las frustraciones ajenas. Como bien lo expresa la autora original de la historia en Reddit, uno hace lo posible por ayudar, pero hay límites:
“No puedo ir a interrumpir al doctor en pleno consultorio solo porque no renovó tu receta. Debo seguir el protocolo, y solo puedo agendar las citas que hay disponibles. Si es emergencia, ¡al hospital, por favor!”
En Latinoamérica, este tipo de situaciones se repite en cualquier IMSS, ISSSTE, hospital privado o consultorio de farmacia. Todos hemos escuchado al típico paciente gritar: “¡Pero si sólo le toma cinco minutos!” o el infalible “¡La doctora me conoce, seguro me atiende rápido!”.
Un usuario en Reddit lo dijo al chile: “Trabajo en una clínica dental con una sola dentista y nos dicen ‘sé que es hora de la comida, pero solo será rápido’. ¡Pues no! Y yo me encargo de que no pase”.
Entre la espada y la pared: médicos, pacientes y protocolos
Muchos pacientes creen que el personal de recepción tiene acceso directo al WhatsApp del doctor, o que pueden saltarse la fila solo con decir “es urgente”. Pero la realidad es otra. Los médicos también tienen sus reglas y, a veces, ni ellos saben cómo funciona la administración de su consultorio.
Como relató una usuaria canadiense, su doctora le prometía fácil renovación de medicamentos: “Solo llama y te la recetamos”. ¿El resultado? Llamaba y le decían que necesitaba cita… ¡y la próxima disponible era después de su control mensual!
En palabras de otro usuario, muchos doctores “dicen cualquier cosa” en consulta, pero el personal de recepción tiene que apegarse al protocolo, aunque eso signifique lidiar con pacientes molestos.
Y ojo, que también hay empatía en la recepción. Un comentario muy sensato decía: “Debes entender que los pacientes pueden entrar en pánico si su medicamento es vital. Su reacción es miedo, no mala intención. Lo mejor es calmarlos y buscar alternativas, pero siempre dentro del protocolo”.
Aquí en Latinoamérica, donde la abuela siempre tiene un remedio casero y el primo recomienda ir directo a la farmacia, la presión es doble: los pacientes quieren soluciones inmediatas y los administrativos tienen que ser firmes pero humanos.
Invisibilidad, discriminación y la eterna lucha por el respeto
No solo es lidiar con la impaciencia; también con prejuicios y falta de respeto. En una anécdota de Reddit, un técnico en farmacia relató cómo los pacientes asumían que él —blanco, varón— era el farmacéutico y no las técnicas afrodescendientes. Incluso ignoraban a la farmacéutica titular por ser mujer y joven.
En Latinoamérica, lamentablemente, no es raro ver que las personas en silla de ruedas sean ignoradas o que se le pregunte al acompañante, y no al paciente, cómo se siente.
Lo mismo pasa con los administrativos: por no vestir bata blanca, muchos creen que no saben o no pueden ayudar. Pero como dice el dicho: “No juzgues el libro por su portada”. Hay recepcionistas con décadas de experiencia que salvan vidas detectando urgencias disfrazadas de “solo vengo a preguntar”.
La receta secreta: paciencia, firmeza… y un toque de humor
Después de años de escuchar gritos, reproches y quejas, el personal de recepción desarrolla una piel de elefante. Pero también aprende a poner límites sin perder la sonrisa.
Algunos comentan que prefieren trabajar con números y no personas, porque “los números no se quejan ni te gritan”. Otros sueñan con el día en que los pacientes lean los letreros de “Por favor, trate con respeto al personal”, como mencionó una persona al notar que hasta Apple tuvo que pedir amabilidad en su línea de atención.
En fin, si eres paciente, recuerda: no eres el único con prisa ni el más enfermo del día. Si trabajas en recepción, respira profundo, sigue el protocolo y nunca pierdas el buen humor. Y si eres doctor… ¡ponte de acuerdo con tu equipo y explica bien a tus pacientes cómo funciona el sistema!
Porque en la jungla de la salud, todos estamos buscando lo mismo: sentirnos mejor, aunque el camino esté lleno de trámites, esperas y alguna que otra pelea por el turno.
¡Cuéntanos tu historia!
¿Te ha tocado ser el paciente desesperado o la recepcionista paciente? ¿Tienes anécdotas dignas de telenovela en la sala de espera? Déjanos tu comentario y comparte este blog con tus amigos. La próxima vez que estés en la fila, recuerda: del otro lado hay alguien haciendo lo mejor que puede… con lo que hay.
Publicación Original en Reddit: I am not responsible for your health!!