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No, señora, no puede traer su propia bebida al bar del hotel: crónica de una “Karen” en vacaciones

Terraza de bar con señales claras que prohíben bebidas externas, ambiente animado durante la temporada festiva.
Disfruta del ambiente festivo en el bar de nuestro hotel, donde señales claras recuerdan a los huéspedes nuestra política de bebidas—perfecto para garantizar una experiencia agradable para todos durante la ajetreada temporada navideña.

Todos los que han trabajado alguna vez en la recepción de un hotel saben que el verdadero reto no es encontrar la reserva perdida, sino sobrevivir a la temporada alta… y a los huéspedes que llegan creyendo que las reglas son solo decoración. Así fue como nuestro protagonista, recepcionista de un hotel de negocios, terminó enfrentándose a una “Karen” digna de telenovela mexicana.

Imagina el ambiente: luces cálidas, terraza elegante, letreros clarísimos que dicen “No se permite el ingreso de alimentos o bebidas del exterior”. ¿Quién podría confundirse? Bueno, alguien siempre encuentra la manera…

La llegada de la temporada alta: cuando llegan los turistas… y las historias

Durante la mayor parte del año, el hotel recibe principalmente ejecutivos y viajeros de negocios. Gente que lee los letreros, respeta las reglas y entiende que un bar no es picnic ni cantina. Pero basta que lleguen las vacaciones para que todo cambie: los turistas aparecen con maletas, flotadores… ¡y hasta su propio cooler!

En este caso, una señora—llamémosla “Karen” porque así la bautizó Internet—decidió que era perfectamente válido llevar sus propias bebidas al bar del hotel, ignorando todos los avisos. El bartender, con toda la amabilidad del mundo, le explicó la política del lugar. Pero Karen no se dio por vencida: caminó con paso firme hacia la recepción exigiendo hablar con el gerente. Y ahí empezó la función.

“Pero en todos los hoteles del mundo dejan…”: los argumentos que nunca faltan

Nuestro recepcionista, con esa paciencia de santo que solo se desarrolla tras años de lidiar con huéspedes difíciles, le mostró a Karen el letrero y le explicó que la regla aplicaba para todos, ya fueran turistas o empresarios. Pero Karen no estaba para razones y, como si fuera protagonista de la Rosa de Guadalupe, se lanzó en una cátedra de diez minutos sobre “el peor servicio del mundo” y cómo en “todos los hoteles del planeta” la dejarían entrar con su bebida.

Aquí es donde la comunidad de Reddit se lució. Un usuario comentó con ironía: “Me alegra que hayamos podido darte una experiencia realmente única”. Otro agregó: “¿Y ha visitado todos los hoteles del mundo?”. A veces, el humor es el mejor remedio contra el absurdo.

Pero la historia no termina ahí. Después del drama, Karen dejó una reseña de una estrella en Google, mencionando al recepcionista por nombre y pintándose como víctima de la peor injusticia del siglo. Como dijeron varios en los comentarios: “Cuando alguien me deja una mala reseña solo por seguir las reglas, siento orgullo. Hice lo correcto”.

Las leyes, el sentido común… y el ego de algunos huéspedes

Aquí hay algo que muchos no consideran: en muchos países, la ley prohíbe estrictamente consumir alcohol del exterior en bares y restaurantes con licencia. Un usuario explicó que en Estados Unidos, por ejemplo, el hotel puede perder su costosa licencia si permite que los clientes lleven sus propios tragos. Esto no es capricho del gerente; es cuestión de cumplir la ley. “Me encantaría dejarte, pero en esta jurisdicción es ilegal, y no quiero que el hotel pierda la licencia”, citó otro comentarista.

En América Latina, aunque la flexibilidad y el “no pasa nada” a veces reinan en fiestas familiares o reuniones en casa, en los negocios la historia cambia. Imagínate llegar a una cantina en CDMX o un boliche en Buenos Aires con tu propio tequila o fernet: el dueño te mira como si hubieras traído tu propio asado al restaurante. Hay reglas y hay que respetarlas.

Muchos lectores compartieron anécdotas similares: desde padres de equipos deportivos que quieren armar la fiesta en el lobby hasta personas que creen que el hotel es extensión de su casa. Como dijo un usuario, “Si ni los chicos de primer año en la universidad se atreven a tanto, tal vez es hora de replantear tu vida”.

El arte de lidiar con “Karens” y el valor de la reseña de una estrella

Lo curioso es que, para algunos, recibir una mala reseña se convierte casi en una medalla de honor: “Si la reseña negativa es por cumplir la política, quiere decir que hice bien mi trabajo”, decía uno. Otros sugerían respuestas creativas: desde imprimir la reseña y pegarla en la barra, hasta ofrecer un “descuento del 5% para quienes buscan una experiencia de una estrella”.

Por supuesto, también hubo quien recordó que las plataformas como Google pueden eliminar reseñas que promuevan actividades ilegales, como llevar alcohol externo a un bar con licencia. Y si no, como decimos en Latinoamérica: “Para todo hay solución, menos para la muerte y la mala leche de algunos clientes”.

Al final, la moraleja es sencilla: las reglas están para cumplirlas, y el respeto es la base de cualquier convivencia, sea en un hotel cinco estrellas o en la tiendita de la esquina. Si de verdad quieres sentirte como en casa… ¡mejor quédate en casa!

Y tú, ¿qué hubieras hecho?

¿Alguna vez te tocó lidiar con un cliente o huésped que pensaba que el mundo giraba a su alrededor? ¿Has presenciado alguna “Karen” en acción? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este blog si alguna vez sufriste a un cliente que te hizo perder la fe en la humanidad… ¡o simplemente te sacó una buena carcajada!


Publicación Original en Reddit: No, you can’t bring your own drinks into our bar, Karen.