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¿Multa por mentir sobre tu mascota en hoteles? El debate que enciende a los recepcionistas

¿Te imaginas llegar a un hotel con tu mascota escondida, creyendo que nadie se dará cuenta, y luego recibir un cargo sorpresa en tu cuenta? Pues esto pasa más seguido de lo que piensas. Y no, no estamos hablando de una broma de mal gusto ni de un capítulo de "La Rosa de Guadalupe"; es la cruda realidad de los recepcionistas de hotel en todo el mundo, desde México hasta la Patagonia.

Hoy te traigo una historia que explotó en Reddit y que podría pasarle a cualquiera: un huésped normalito, ni VIP ni nada, se queja porque se perdió buscando su habitación, ¡y sin querer confiesa que traía un gato! Pero lo curioso no es solo el despiste del huésped, sino el debate que se armó entre trabajadores de hotel sobre si debería existir una multa especial para quienes mienten sobre sus mascotas. ¿Te animarías a esconder a tu lomito o michi? ¡Sigue leyendo porque esto se pone bueno!

La travesura del huésped y la reacción del hotel

Resulta que el protagonista de esta historia, un recepcionista con nervios de acero, recibe el típico mensaje molesto: “¡Me perdí buscando mi cuarto! Deberían dar mapas”, pero de paso suelta el detalle: “andaba con mi gato”. El detalle es que este huésped no había mencionado nada de mascotas al hacer su reservación ni al llegar al hotel. En muchos hoteles de Latinoamérica, como sabes, hay un cargo extra si llevas mascota, principalmente para limpieza y porque no todos los cuartos están preparados para pelos y travesuras de animalitos.

El recepcionista, ni tardo ni perezoso, le manda un mensaje diplomático pidiéndole pasar a la recepción para llenar el formato de mascotas. ¿El resultado? El huésped nunca apareció. Así que, siguiendo las reglas, el hotel le cobró los $50 dólares del fee de mascota (que, en pesos, ya es un buen susto). Pero aquí viene lo sabroso: ¿y si además de ese cargo, debería haber una multa por mentir y no avisar?

¿Multa o no multa? El gran debate

Aquí la comunidad hotelera se puso creativa. Uno de los comentarios más votados decía: “Debería haber una multa extra por no avisar, algo así como $50 si avisas, \(100 si te cachamos después”. Pero otros colegas se fueron con todo el rigor: “¡\)300 o $500 dólares mínimo! Así nadie se arriesga”.

¿Exagerados? Pues no tanto. Otra recepcionista contó que en su hotel, donde ni siquiera permiten mascotas, cobran $350 dólares por limpieza profunda si alguien mete un animalito a escondidas. “No es por castigar, es porque el cuarto queda fuera de servicio por 24 horas y hay que limpiarlo a fondo, como si hubiera pasado un huracán de pelos”. En México, por ejemplo, muchos hoteles han empezado a copiar la política “no fumar”, donde si te cachan prendiendo un cigarro en tu cuarto, el cargo va de $2000 a $5000 pesos. ¿Por qué no hacer lo mismo con las mascotas?

Historias de horror y creatividad latina para cobrar

No faltó quien compartió anécdotas dignas de un episodio de “Caso Cerrado”. Un usuario relató que unos huéspedes metieron un perro a escondidas, los cacharon y les cobraron $100 dólares… ¡pero el cuarto terminó con “regalitos” del perro! Resultado: otro cargo de $250 por limpieza. Y claro, los huéspedes querían regresar a limpiar para evitar la multa. “Como si fuera tiendita de la esquina y pudieran regatear”, se burlaba otro.

Algunos hoteles han optado por poner letreros bien claros: “Si nos avisas de tu mascota, el cargo es $25. Si nos enteramos después, son $250”. Así, como cuando tu abuela te decía: “Más vale pedir permiso que pedir perdón”.

En Argentina, una recepcionista sugería aplicar el “descuento psicológico”: “Cobramos $100, pero si avisan antes, les hacemos el favor y solo les cobramos $50”. Nadie se queja de un descuento, pero todos arman escándalo por una multa, ¿a poco no?

¿Y el lado humano? El dilema de la honestidad

Entre todo el relajo, algunos empleados de hotel reconocen que muchos huéspedes no mienten por malicia, sino por simple despiste, cansancio o porque las reservaciones por terceros no siempre informan bien. “A veces es puro brain fog de viaje”, decía un comentario. Cuando el huésped coopera y confiesa, suelen solo cobrar el fee normal y hasta los cambian a un cuarto pet-friendly.

Pero claro, hay quienes abusan. Un empleado cuenta que un huésped metió un “perro de servicio” que terminó destruyendo colchones y muebles. Ni modo, tocó cobrarle todo y ponerlo en la lista negra de clientes.

Y, como en toda buena historia latina, no faltó el humor: “Si no avisan de la mascota, deberíamos cobrarles por todas sus mentiras. ¡La empresa sería millonaria y nosotros tendríamos la razón!”. O el clásico “Eso parece más bien ‘pet-ty’ (de petty, tacaño)”, que no pierde su gracia ni traducido.

¿Y tú, qué opinas? ¿Multa justa o abuso hotelero?

El debate está servido. ¿Te parece justo que los hoteles cobren una multa extra a quienes esconden a sus mascotas? ¿O crees que es exageración? En Latinoamérica, donde la picardía y la astucia a veces nos ganan, la honestidad sigue siendo la mejor política, aunque a veces el bolsillo lo olvide.

¿Tienes una historia parecida? ¿Eres de los que esconde a sus mascotas en el maletero, o prefieres evitarte problemas y pagar el fee? Cuéntanos en los comentarios, porque aquí sí queremos saber tu opinión (y prometemos no cobrarte multa por sinceridad).

¡Hasta la próxima, y recuerda: en los hoteles, tus secretos no siempre se quedan entre cuatro paredes!


Publicación Original en Reddit: Fellow FDAs: Do You Charge a Pet-Lying Fee? Should There Be One?