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¿Monitores mágicos? Cuando el jefe dice que el cable de corriente es opcional

¿Te imaginas llegar a la oficina y que tu jefe te asegure, con toda la seguridad del mundo, que los monitores nuevos no necesitan cable de corriente? “Son autosuficientes”, dice, como si estuviéramos en una película de ciencia ficción y no en una oficina con presupuesto ajustado. Así comenzó una historia que, entre risas y frustraciones, nos recuerda por qué siempre es mejor preguntar antes de confiar ciegamente en la palabra del jefe.

Porque en el mundo laboral latinoamericano, donde el ingenio nunca falta y el recorte de gastos es casi deporte nacional, hay quienes realmente creen que la tecnología funciona con aire, ganas... y un poco de fe.

El mito del monitor autosuficiente: ¿realidad o pura fantasía?

Todo empezó cuando, tras la nueva oleada de trabajo remoto, la empresa decidió repartir monitores de 24 pulgadas para que todos pudieran trabajar cómodamente desde casa. Hasta ahí, todo normal. Pero resulta que el gerente del área, ese que nunca ha conectado un cable en su vida pero siempre tiene la última palabra, fue diciendo de escritorio en escritorio: “No se preocupen por el cable de corriente, estos monitores son autosuficientes. No necesitan enchufarse”.

La confusión se desató como chisme en pasillo de oficina: varios empleados llamaron al soporte técnico preguntando por qué sus monitores “de última generación” no encendían. Y cuando el equipo de TI les preguntaba si ya habían conectado el cable de corriente, la respuesta era casi ofendida: “¡El jefe dijo que no hacía falta!”.

Como bien dijo un usuario en el foro: “Sería espectacular que la electrónica funcionara sin corriente. Si los cables de energía fueran opcionales, Elon Musk ya estaría produciendo autos que funcionan con pura buena vibra”. Nada más cierto, porque lo único que se necesita para que un monitor funcione sin enchufe es... ¡magia!

Cuando el jefe es el que más necesita capacitación

Uno de los comentarios más celebrados de la comunidad fue: “Ese jefe debería ser quien haga la demostración para ‘probar’ que los cables no son necesarios. Traigan las palomitas”. La ironía no se hizo esperar y es que todos los que hemos trabajado en oficinas en Latinoamérica sabemos cómo son esos jefes que opinan de todo, menos de lo que realmente conocen.

Un lector recordó su propia anécdota: “Una vez, mi hijo que ‘sabe de computadoras’ puso el router inalámbrico en el ático, sin cables ni corriente, porque decía que era inalámbrico. ¡Y así, tres veces lo mismo!”. En el fondo, muchos no entienden la diferencia entre “sin cables” y “sin necesidad de electricidad”, como si los aparatos tecnológicos se alimentaran de pura buena voluntad.

En la historia original, el equipo de TI terminó citando a los incrédulos a la oficina para hacer la gran demostración: conectar el monitor al enchufe y, ¡sorpresa!, encenderlo. El manual de usuario no miente: “Paso 5. Conecte el cable de corriente”. Pero como dijo otro comentarista: “¿De verdad esperas que alguien lea el manual? ¡Eso es solo para decoración!”.

¿Y la tecnología inalámbrica? Entre mitos y realidades

Claro, no faltó quien mencionara que hoy existen monitores portátiles que funcionan con USB-C o incluso algunos experimentos de carga inalámbrica. Pero como bien apuntó un usuario, “incluso un monitor de 3,000 dólares con batería necesitaría enchufarse para recargarse”. Y los modelos repartidos en la oficina, por supuesto, eran mucho más modestos: nada de carga mágica ni USB-C, solo el clásico cable de corriente de toda la vida.

Otros bromearon con la idea de que pronto habrá monitores que funcionen “con aire y amor”, o que la próxima generación de dispositivos se alimentará de la energía cósmica. Pero la realidad es que, al menos en nuestras oficinas latinoamericanas, si no lo enchufas, no prende. Por más que el jefe insista.

Hubo quien recordó la diferencia clave: “Wireless no significa ‘sin cables’, significa menos cables”. Algo que más de un publicista debería aclarar, porque a más de uno le ha costado llamadas, tickets de soporte y, sobre todo, mucha paciencia del equipo de TI.

El eterno choque: fe ciega vs. la realidad del soporte técnico

Al final, lo que deja esta historia es la clásica batalla entre la fe ciega en lo que dice el jefe y la dura realidad técnica. En Latinoamérica, donde a veces los jefes creen que por su cargo lo saben todo, estas situaciones son el pan de cada día. Y si encima hay recortes de presupuesto —“estos monitores son baratos, ni sueñen con funciones premium”— la confusión está servida.

Algunos sugirieron, en tono de broma, que cada llamada por monitor “no enchufado” debería descontarse del presupuesto personal del gerente. Otros, que la próxima vez el jefe sea quien atienda todas las llamadas de soporte relacionadas con sus “consejos”. Y no faltó la voz sabia que recordó: “Si no sabes, mejor pregunta antes de andar repartiendo tips tecnológicos”.

Conclusión: No todo lo inalámbrico es magia… y el cable de corriente sigue siendo el rey

Así que la próxima vez que tu jefe te diga que no hace falta conectar algo, respira hondo, revisa el manual (o mejor, pregúntale al de sistemas). Y recuerda: en la oficina, como en la vida, no todo lo que brilla es oro… y no todo lo que parece inalámbrico funciona por arte de magia.

¿Te ha pasado algo similar en tu trabajo? ¿Alguna vez seguiste un consejo “tecnológico” que terminó en desastre? Cuéntanos tu historia en los comentarios y compartamos juntos esas anécdotas que solo pasan en la oficina latinoamericana.

¡Hasta la próxima, y no olvides enchufar tus monitores!


Publicación Original en Reddit: Power cords optional