Mi vecina, la autoproclamada chamana y la venganza más creativa del edificio
¿Alguna vez has tenido un vecino tan fuera de lo común que ya no sabes si reír, llorar o mudarte de país? Pues déjenme contarles la historia de la “defensora de inquilinos” de mi edificio, una señora tan peculiar que ni en las novelas de Televisa encontrarías a alguien igual. Y lo mejor: cómo una pequeña venganza con piedras pintadas de ojo turco terminó siendo la comidilla de todo el edificio.
Cuando la realidad supera a la ficción: la vecina "trascendida"
Imagínate vivir en un edificio donde hay una vecina que se autoproclama “defensora de los inquilinos”, pero en realidad es la fuente de todos los chismes, peleas y demandas que existen. No solo inventa historias sobre todos los vecinos, sino que cada conversación termina en drama: acusa, denuncia, luego se hace la desentendida y hasta llama a la policía diciendo que la atacaron.
Pero eso no es nada comparado con su vida en redes sociales. Ahí se describe a sí misma como un ser trascendido capaz de viajar a la “quinta dimensión” para escapar de sus “enemigos” (que, según ella, somos casi todos los que respiramos en el edificio). Entre sus publicaciones mezcla creencias metafísicas, religiosidad, paranoia, y hasta desconfianza total hacia la medicina y la autoridad, aunque no duda en llamar a la policía o usar servicios sociales cuando le conviene. Como diría cualquier tía: “¡Esta señora ya perdió el piso!”
Ojo por ojo... ¡y piedra por piedra!
Cansado de sus locuras y de que cada día se inventara una nueva historia, se me ocurrió una venganza chiquita pero efectiva. Inspirado en el famoso “ojo turco” o nazar, ese amuleto azul que en Latinoamérica muchos usan colgado en la casa, la pulsera o hasta en el auto, decidí pintar varias piedras con el símbolo y repartirlas por todo el edificio: en el jardín, la entrada y, por supuesto, donde la vecina suele aparcar.
El ojo turco, para quienes no lo conocen, es muy popular en México, Colombia y otros países; se cree que protege contra las malas vibras y la envidia. Pero en este caso, la intención era otra: advertirle muy sutilmente a la vecina que ya todos estamos cansados de sus energías negativas. Como comentó un usuario en el hilo de Reddit, “¡Eso sí es venganza pequeña pero poderosa!”, y vaya que lo fue, porque la señora casi se infarta al ver su “poder” reflejado en cada rincón.
Uno de los usuarios más ingeniosos sugirió que, si la vecina quitaba una piedra, yo simplemente debía pintar otra y volver a ponerla. ¡Y así lo hice! De hecho, hasta involucré a mis nietos para que me ayudaran a armar una verdadera “fábrica” de ojos turcos en la mesa de mi cocina. Si la señora pensaba que se iba a librar tan fácil, estaba muy equivocada.
Los memes y la comunidad: risas, consejos y un poco de locura colectiva
No faltó quien dijera que, para subirle el nivel a la broma, debería dejar también huesos de pollo, ajos colgados por los pasillos o hasta espejos junto a las puertas, como si estuviéramos en una película de Pedro Infante mezclada con “El Exorcista”. Otros propusieron poner letreros de “Alguien te está mirando” o hasta cambiar la cerradura cuando la señora “viaje a la quinta dimensión” y no pueda regresar. Hasta sugirieron poner un disco de “The 5th Dimension” para que supiera que sus “compas cósmicos” la están observando.
Claro, también hubo quienes comentaron preocupados por la salud mental de la vecina. Muchos reconocieron que, si bien la situación es graciosa vista desde fuera, vivir con alguien así puede ser desesperante y hasta peligroso; algunos compartieron anécdotas de familiares con problemas similares y la importancia de buscar ayuda profesional. Pero como bien dice un comentarista: “Mientras no cruce la línea de lo ilegal, la policía no puede hacer nada, y uno tiene que buscar la manera de protegerse y no volverse loco”.
Y sí, la vida con una vecina así puede sacar canas verdes: hay que andar con el celular grabando, evitar confrontaciones y hasta tomar medicinas para los nervios. Pero al menos, con un poco de ingenio y humor, uno puede desahogarse y compartir la historia con el mundo.
La moraleja: paciencia, creatividad y mucho ojo (turco)
Todos tenemos o tuvimos alguna vez un vecino que parece salido de un reality show de los más caóticos. Lo importante es no dejar que esa persona te quite la paz ni la sonrisa. A veces, una venganza pequeña, creativa y sin maldad –como llenar el edificio de piedras con ojos turcos– puede ser la mejor forma de canalizar el estrés y, de paso, arrancar unas buenas carcajadas a los vecinos y a miles de internautas.
¿Y tú? ¿Qué harías si tuvieras una vecina así de intensa? ¿Te animarías a pintar tus propias piedras protectoras o preferirías ignorarla? Cuéntame tu anécdota en los comentarios y compartamos juntos las mejores historias de vecindad. Recuerda: en este mundo, más vale un buen ojo (turco) que cien palabras.
¡Hasta la próxima, vecindad querida!
Publicación Original en Reddit: My crazy neighbour