Mi primera reseña negativa y el gerente más resbaloso del hotel: crónica de un caos laboral
No hay nada como trabajar en un hotel para descubrir que el verdadero “reality show” no está en la televisión, sino detrás del mostrador de recepción. Entre huéspedes apurados, ascensores que parecen de película de terror y jefes que deberían estar en Netflix por tanto drama, esta historia te va a sacar una carcajada… y quizá una que otra indignación.
A todos nos ha tocado ese jefe “complicado” (por no decir otra cosa), pero ¿qué pasa cuando ese jefe, además de mala onda, tiene secretos más jugosos que un chisme de vecindad? Prepárate, porque aquí va la historia de mi primera reseña negativa y el gerente más resbaloso que he conocido.
Cuando una reseña negativa se vuelve el menor de tus problemas
Todo comenzó un día cualquiera, temprano, cuando un huésped llegó hecho una furia y con la prisa de quien va a perder el camión. Me pidió que cambiara la tarjeta registrada para su habitación, pero yo, nueva en el turno matutino y sin mucha experiencia, le expliqué con toda la honestidad del mundo que no sabía hacerlo y que iba a pedir ayuda a un compañero. Apenas me di la vuelta para llamar, el hombre ya se había ido, dejando tras de sí un aire de reproche y, más tarde, una reseña negativa en internet.
Ahora, en ese hotel, recibir una mala reseña no era nada raro—¡era casi tradición!—pero los gerentes igual se ponían como si fuera el fin del mundo. Y no era para menos: los elevadores fallaban más que el internet de prepago, la comida era tan insípida como los chismes de tía y el personal de recepción tenía fama de “malencarado”. Para colmo, solíamos sobre-vender habitaciones, así que a cada rato tocaba “caminar” a los clientes a otro hotel, como si fuéramos agencia de viajes exprés.
El gerente Derek: más resbaloso que jabón mojado
El protagonista de este circo, además de yo, era Derek, el subgerente general. Apenas caía una reseña negativa, te llamaba a su oficina para leerte la cartilla. Y claro, cuando le tocó evaluarme por la reseña, no perdió tiempo en echarme toda la culpa y decirme que no estaba lista para el turno de la mañana. ¡Vaya genio! Como si después de tres semanas ya debiera ser experta en todo.
La verdad es que Derek y yo chocábamos más que taxis en el tráfico de Ciudad de México. Él siempre quería tener la razón, y yo, pues, no me dejaba. Pero lo mejor del caso es que, días antes de que yo renunciara, ¡él también renunció! El universo, a veces, sí sabe repartir justicia.
Pero aquí viene el chisme bueno: Derek tenía novia desde hacía seis años, con todo y gato compartido, pero ella vivía en otra ciudad. Y bueno, no faltó la nueva empleada, Stephanie, recomendada por mi compañera Cassie, que llegó a revolucionar el ambiente… aunque, para ser sinceros, era más mala que la gripe. Nadie la quería correr (porque en ese hotel preferían aguantar a los malos empleados antes que buscar uno nuevo), pero igual terminó yéndose.
De jefes tóxicos y relaciones prohibidas: el chisme que todos querían saber
No pasó mucho para que Cassie me mostrara unos mensajes entre Derek y Stephanie. Al principio, parecían inocentes: que si “¿cómo estás?”, que si “¿qué vas a hacer hoy?”, pero con el tiempo, la cosa se puso extraña. Un subgerente general no debería estar invitando a ex-empleadas a “salir” ni preguntando tanto, ¿no creen?
Lo más increíble fue cuando, ya en mi nuevo trabajo, me enteré por la propia Stephanie que Derek la había invitado a volar hasta su ciudad solo para, digamos, un “encuentro fugaz” (sí, de esos que solo se ven en telenovelas). Y sí, ella sabía que él tenía novia, pero igual aceptó la invitación. ¡Qué novela!
Para rematar, Derek mismo me contó una vez que había pedido ser novio de su pareja justo en San Valentín, solo para no tener que celebrar más aniversarios. ¡De verdad que hay gente que parece competir por el premio al peor jefe y peor novio del año!
Las joyas de la comunidad: cuando el internet no perdona
No soy la única que piensa que Derek era un caso perdido. Como bien dijo un usuario en la comunidad: “Ese tipo suena como un ser humano bastante basura”. Y la verdad, ¡le dieron al clavo! Otra persona compartió una anécdota similar, pero con un giro aún más absurdo: un hombre que le propuso matrimonio a su novia ¡el día de su cumpleaños! Todo para ahorrarse un regalo extra. Como decimos por aquí, “no tienen vergüenza ni conocen el pudor”.
A veces, la vida laboral en Latinoamérica no está tan lejos de estos cuentos. Todos conocemos (o hemos tenido) a un jefe así: el que nunca reconoce sus errores, siempre busca a quién culpar y, de pilón, mezcla su vida personal con la profesional hasta hacer un verdadero coctel de caos.
Conclusión: En todos lados se cuecen habas… pero en hotelería, ¡se queman!
Trabajar en un hotel es como vivir en una telenovela: nunca sabes si el próximo capítulo será de comedia, drama o suspenso. Ahora, cada vez que escucho a alguien quejarse de su jefe, pienso: “Podría ser peor, podrías tener un Derek en tu vida”.
Y tú, ¿tienes alguna anécdota de un jefe inolvidable (para bien o para mal)? Cuéntamela en los comentarios, comparte este chisme con tus amigos y no olvides: si tu jefe es tan resbaloso como el de esta historia, ¡por lo menos que te dé tema de conversación para el café!
¿Te gustaría leer más historias del frente de batalla hotelero? ¡Déjamelo saber y prepárate para la próxima entrega!
Publicación Original en Reddit: My 1st Negative Review + Slimy Manager