¡¿Me lames la galleta?! Dos pueden jugar ese juego y te cuento por qué
¿Alguna vez te has sentido tan encariñado con una galleta que estarías dispuesto a defenderla con uñas y dientes? Pues prepárate porque hoy te traigo una historia que mezcla amistad, picardía y el dulce sabor de la venganza... chiquita pero sabrosa. Todo comenzó con dos mejores amigos, una cena de celebración de scouts y la última, LA última galleta casera de chispas de chocolate. Porque sí, en Latinoamérica también sabemos que cuando se trata de postres, ¡no hay amistad que valga!
El banquete de los scouts y la codiciada galleta
El relato, que viene directo desde Reddit y se ha vuelto viral, nos transporta a un salón lleno de scouts y sus familias festejando su mayor logro: la distinción de Eagle Scout (el equivalente a ser el “Scout del Año”, para quienes no estén tan familiarizados con las jerarquías del movimiento). En vez de hacer dos fiestas separadas, los protagonistas de nuestra historia, dos amigos inseparables, decidieron celebrarlo juntos al más puro estilo potluck: cada quien lleva un platillo, y así se arma el festín.
Pero como en toda buena fiesta, hay un postre estrella: las galletas de chispas de chocolate hechas por la mamá de uno de los scouts. Imagínate el olor, la textura, ese toque casero que solo las mamás saben darle. Tan cotizadas eran que la última galleta era prácticamente un tesoro nacional.
Una jugada sucia... y la respuesta inesperada
Aquí es donde la historia se pone buena. El amigo del protagonista ve que él tiene la última galleta en el plato y, como buen pícaro, le pregunta: “¿Te la vas a comer?”. Al recibir un sí como respuesta, el amigo decide aplicar una técnica muy de hermanos: humedecer su dedo con saliva y pasarlo por encima de la galleta. “¿Todavía la quieres?”, le pregunta, seguro de que ahora nadie la querrá.
Pero aquí no acaba el juego. Nuestro héroe, lejos de rendirse, toma la galleta, le da una lamida al reverso y la pone en el plato de su amigo. “Ahora es tuya”, le dice. ¡Y así, el círculo de la venganza queda cerrado! Si pensabas que la venganza solo se servía fría, aquí se sirve con chispas de chocolate y un toque de saliva.
Reflexiones de la comunidad: risas, recuerdos y mucha creatividad
La historia, contada por u/naturalistwork, no solo provocó carcajadas, sino que también despertó recuerdos en muchos usuarios. Uno comentó que esto le recordó a un viejo chisme familiar: el típico tío que siempre marcaba el pedazo más grande de pastel con el pulgar antes de que sirvieran, hasta que alguien se hartó y le devolvió la jugada metiendo su propio dedo y diciendo, “¡Ese es suyo!”. Y claro, el clásico: “Desde ese día, se acabó la costumbre”.
Otros comentarios le metieron sazón al asunto: “¿Cuántas lamidas hacen falta para llegar al centro?” (en referencia al famoso comercial del búho y la paleta), a lo que varios respondieron con un rotundo “¡Tres!” como si fueran los jueces de un concurso de postres. Y no faltó quien dijera: “Esto es el movimiento clásico entre amigos, nada como una competencia por una galleta para darle sabor a la amistad”.
Pero ojo, que también hubo quien vio el doble sentido en el título de la historia. En inglés, “cookie” puede tener significados alternos, y una comentarista se sorprendió de los eufemismos que existen en inglés para partes del cuerpo, como “galleta”, “taco” o incluso “bolsa”. Aquí en Latinoamérica, nos reímos de los apodos raros, pero la reflexión sobre la importancia de llamar las cosas por su nombre también sacó conversación.
¿Venganza pequeña o lección de oro?
Más allá de la anécdota graciosa, la historia nos recuerda esas pequeñas batallas cotidianas que todos hemos vivido, sobre todo entre amigos o hermanos. ¿Quién no ha marcado su vaso en una reunión familiar para que nadie más lo tome? ¿O ha escondido el último pedazo de pastel en la nevera, solo para encontrarlo misteriosamente desaparecido al día siguiente? Son batallas sin importancia, pero que terminan siendo leyendas familiares.
Como dijo uno de los comentaristas: “Un scout siempre es alegre”, y vaya que este par se tomó la competencia con humor. Aquí no hay resentimientos, solo la satisfacción de saber responder con ingenio y de mantener la chispa de la amistad intacta.
¿Y tú, hasta dónde llegarías por una galleta?
La próxima vez que te toque el último postre en una fiesta, ya sabes: defiéndelo con honor, pero nunca pierdas el sentido del humor. Porque al final, la mejor venganza es la que se comparte entre risas y, sobre todo, con buenos amigos.
¿Tienes una historia parecida? ¿Algún duelo épico por comida en tu familia o grupo de amigos? ¡Cuéntalo en los comentarios y sigamos alimentando (literalmente) la tradición de las pequeñas venganzas!
Publicación Original en Reddit: Lick my cookie? To can play that game!