¿Me despides por ir “demasiado rápido”? Prepárate para la venganza más lenta (y sabrosa) del mundo laboral
¿Quién no ha tenido un jefe que parece disfrutar regañando a todos, incluso por cosas mínimas? Todos conocemos a ese “patrón” que se siente el dueño del universo, y que un día te despide por cualquier tontería. Pero, ¿alguna vez imaginaste que te despidieran por ir a 15 km/h en una carretera destrozada? Así le pasó al protagonista de esta historia, quien supo darle la vuelta a la tortilla con una venganza tan lenta como deliciosa: de esas que solo en Latinoamérica sabríamos saborear con una buena taza de café y unas carcajadas.
Prepárate para conocer cómo un despido absurdo terminó en una revancha que ni el mejor guionista de telenovelas hubiera escrito. Porque cuando la vida te da limones… ¡haz limonada, pero tómala en la cara de tu exjefe!
De chofer a “enemigo público” por… ¿manejar despacio?
La historia comienza en los lejanos años ochenta, en Canadá, donde el protagonista —pongámosle Juan para hacerlo más cercano— trabajaba para el Ministerio de Recursos Naturales ayudando a combatir incendios forestales. Imagínate ganar el doble del salario mínimo a los 19 años, en un trabajo donde podías trabajar todas las horas que quisieras. Suena a sueño, ¿no?
Todo iba bien hasta que, un día, después de recoger al “jefe de incendios” (algo así como el capataz de la cuadrilla), Juan pasó por un bache y el jefe explotó. ¡Pero explotó de verdad! Empezó a gritarle como si fuera el fin del mundo, acusándolo de ir “demasiado rápido”, aunque él estaba manejando a la velocidad de una bicicleta vieja: 15 km/h. Al llegar al campamento, el jefe se bajó furioso y gritó: “¡Estás despedido! ¡Vuelve a la oficina del distrito y que te procesen!”. Y sí, así de absurdo como suena.
Cumpliendo al pie de la letra… y cobrando horas extras
Aquí es donde entra el famoso “cumplimiento malicioso” que tanto nos gusta en esta región: cuando te piden algo absurdo y lo haces… pero de la forma menos conveniente para el jefe. Juan, ni tardo ni perezoso, llenó un par de bidones de gasolina y arrancó de regreso. Pero esta vez, si 15 km/h era muy rápido, él decidió ir todavía más lento: dejó que la camioneta avanzara solo con el motor al ralentí (o sea, casi a paso de tortuga cansada).
¿El resultado? Tardó ¡22 horas! en regresar al primer tramo asfaltado, y luego fue a la oficina para que lo despidieran oficialmente. ¿Y qué creen? Por todo ese tiempo extra, le pagaron unas horas extras que sumaron unos 300 dólares más. Como diríamos por acá: “No hay mal que por bien no venga”.
Un comentarista en Reddit, adaptando el humor canadiense al latino, decía: “Eso sí es saber cómo sacar provecho de un jefe tóxico. Aquí hubiera sido igual, pero seguro también le llevamos unas empanadas al camino para el viaje”.
Al mal jefe, buena cara… y mejor venganza
Pero la historia no termina ahí. Al llegar a la oficina, se topó con otro jefe, el “líder de cuadrilla”, quien recordaba a Juan por ser un buen trabajador. Resulta que justo necesitaban a alguien para sustituir a un compañero lesionado. ¡Y lo contrataron en el acto! Así, de estar despedido por un berrinche, Juan pasó a tener trabajo nuevo en el mismo distrito.
Y el remate digno de cualquier novela: días después, regresó a trabajar en el mismo incendio, bajo el mando del jefe que lo había despedido. Cuando el exjefe lo reconoció, casi se pone morado del coraje (literal, según cuenta Juan). Y como el nuevo jefe era amigo del berrinchudo, se encargó de poner a Juan siempre en primera fila para que lo viera bien. Como decimos en México, ¡le salió el tiro por la culata!
Un usuario en Reddit, al estilo argentino, comentó: “Eso es lo que se llama ‘pegarle donde más duele’, mirá si no le agarró bronca el jefe”. Y la comunidad no tardó en bromear sobre cómo, en sus países, los jefes también tienen arranques igual de absurdos, desde despedir por llegar dos minutos tarde hasta por usar el uniforme “mal planchado”.
¿Qué aprendimos de todo esto? El poder del ingenio latino
Esta historia, aunque sucedió en Canadá, nos recuerda mucho a lo que vivimos en cualquier país de Latinoamérica: jefes que se creen reyes, empleados ingeniosos que no se dejan y, sobre todo, la importancia de tener amigos en el trabajo (¡y de no quemar puentes, sino incendios… literal!).
Como bien reflexionó un comentarista: “Lo bueno es que el jefe ardía más que el bosque”. Y sí, a veces la mejor venganza es simplemente volver, sonreír y demostrar que el trabajo bien hecho siempre encuentra su camino.
¿Y tú? ¿Alguna vez has tenido un jefe así de exagerado? ¿Te han despedido por algo absurdo y le diste la vuelta? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte para que más gente se eche unas risas con este ejemplo de cómo el ingenio (y un poco de paciencia) pueden convertir un mal rato en la anécdota del año.
¡Nos leemos pronto, y recuerda: si la vida te pone jefes difíciles, responde con astucia y humor latino!
Publicación Original en Reddit: Fire me for driving too fast at 15 kph then tell me to drive back the district office? You got it boss!!