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Locuras de Halloween en un hotel universitario: lo que no te cuentan los recepcionistas

Imagen cinematográfica de un vestíbulo de hotel lleno de fiesteros de Halloween haciendo el check-in e interactuando.
El vestíbulo del hotel cobra vida con la fiesta de Halloween mientras los asistentes hacen el check-in, cada uno aportando sus propias travesuras a este vibrante pueblo universitario.

Si alguna vez pensaste que trabajar de recepcionista en un hotel de una ciudad universitaria era sencillo, prepárate para descubrir la verdad. Halloween en estos lugares no es solo fiesta y disfraces; es una verdadera prueba de paciencia, sentido del humor y, sobre todo, supervivencia. Entre bares, estudiantes y personajes dignos de una telenovela mexicana, el turno nocturno se convierte en una montaña rusa de anécdotas que te harán reír, sorprenderte y hasta sentir un poco de pena ajena.

Imagínate una noche donde lo más normal es ver a tres Miércoles Addams y un tipo disfrazado de plátano gigante. Ahora súmale a eso invitados que parecen salidos de La Rosa de Guadalupe en versión “Noche de Brujas”. ¿Te animarías a trabajar en recepción? Aquí te cuento lo que pasó un Halloween que nadie en la ciudad universitaria va a olvidar.

Una noche de terror... ¡pero no por los disfraces!

La historia empieza con la clásica escena: estudiantes llegando al hotel después de una tarde de fiesta, disfrazados y con ganas de seguir la pachanga. Todo bien, hasta que una joven intenta registrarse mostrando una identificación donde claramente dice que tiene 18 años, cuando la política del hotel exige mínimo 21 para hospedarse. Cuando la recepcionista le explica la regla, la chica, ni tarda ni perezosa, saca una identificación falsa. ¡Qué ingenio! Pero la pobre nunca imaginó que ahí no era como en los antros: “Perdón, pero no puedo aceptar una identificación falsa, y menos si ni siquiera coincide el nombre con la reservación”. Obvio, la chica se indignó: “¡Esa ID me ha servido en todos los bares!”, como si eso fuera garantía de algo. Así son las reglas, aunque muchos crean que con carita de gato con botas pueden convencerte.

No pasó ni media hora y otra huésped, como si estuviera pidiendo una toalla extra, pregunta en la recepción: “¿Sabes dónde puedo conseguir coca?” Imagínate la cara de la recepcionista. En Latinoamérica, cuando alguien te pregunta por “coca”, uno piensa en refresco, pero aquí el contexto era otro. Un comentarista lo resumió con humor: “Sí, está allá en la tienda, junto al Sprite... ¡Ah, perdón! ¿Hablas de la otra?”. La recepcionista, con diplomacia, solo atinó a sugerirle que preguntara a los porteros de los bares. Eso sí, en voz baja y con cara de “yo no vi nada”.

Disfraces, máscaras y situaciones incómodas

La creatividad para disfrazarse no tiene límite, pero a veces la gente se pasa de intensa. Un tipo llega a la recepción con una máscara de Scream, tratando de registrarse como si nada. Al pedirle que se quite la máscara para verificar su identidad, hace el clásico drama de “estás arruinando mi mística”. La recepcionista, imperturbable, solo le dice: “Pues suerte entrando a los bares así”. Aquí en Latinoamérica, con tanto calor y humedad, la mayoría ni aguanta 10 minutos con máscara, pero este compadre prefería quedarse sin cuarto antes que mostrar el rostro.

Más tarde, una chica llama preocupada porque escucha gritos aterradores en la habitación de al lado. La recepcionista sube pensando que es una película de terror sonando a todo volumen, pero al llegar escucha un grito digno de La Llorona. Toca la puerta y sale una joven empapada en sangre falsa, toda avergonzada porque estaba practicando para una casa embrujada y pensaba que los cuartos eran a prueba de sonido. Uno pensaría que en hotel de estudiantes han visto de todo, pero esta sí que se llevó el premio al ensayo más ruidoso.

La fauna universitaria y sus excentricidades

No podían faltar los personajes que hacen que uno cuestione la naturaleza humana. Un señor de más de 60 años pide habitación justo al lado de un grupo de chicas universitarias disfrazadas “al estilo Mean Girls”. Según algunos comentarios, este tipo de situaciones son comunes y hasta dan un poco de asquito: “Ese señor va a buscar el grupo de chicas que sea, siempre hay uno así”, decía una usuaria, reflejando lo incómodo que puede ser para las jóvenes.

El broche de oro lo puso un grupo de estudiantes que, ni bien recibieron las llaves, ya estaban armando la fiesta en el cuarto con marihuana y todo. El recepcionista, con toda la paciencia del mundo, les explica que si vuelven a fumar dentro, va a tener que llamar a la policía. ¿Qué hacen los chicos? Lo ignoraron olímpicamente. Diez minutos después, el hotel olía a “Kush Kush” y el personal de mantenimiento ya estaba avisando por radio. Al final, llegaron los policías y encontraron tanto humo que parecía concierto de reggaetón. Terminaron todos detenidos, y uno de los oficiales les dijo: “Si hubieran fumado afuera, esto no pasaba. Y sabemos que el recepcionista les advirtió”. Uno de los chicos, temblando, lo confirmó. Al final, dos amigos gritaban “¡Malditos policías!” mientras las novias lloraban porque hacía frío afuera y por eso fumaron dentro. Cosas de universitarios, ¿no?

Reflexiones de una noche inolvidable

Como bien dijo un comentarista, “más celulitis de la que tu mente puede soportar” es parte del paisaje en Halloween universitario. Pero, ¿quién juzga? Aquí lo importante es que la fiesta siga, aunque a veces los límites se pierdan entre tanto disfraz, fiesta y juventud desbordada. Para el personal de recepción, sobrevivir a una noche así es motivo de orgullo, y los memes y anécdotas no faltan al día siguiente.

En resumen, trabajar en un hotel de una ciudad universitaria durante Halloween es una experiencia que mezcla humor, surrealismo y a veces un poquito de terror... pero del bueno. Así que la próxima vez que vayas de fiesta y pases por la recepción, recuerda: esa persona tras el mostrador probablemente ya ha visto todo, y aún así te va a recibir con una sonrisa (o al menos lo intentará).

¿Y tú? ¿Has vivido alguna locura en Halloween o en algún hotel? Cuéntanos tu historia en los comentarios y sigamos riendo juntos de las maravillas y desastres de la vida universitaria.


Publicación Original en Reddit: Halloween Shenanigans