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Lo que nadie te cuenta de trabajar en hotelería: mi infierno con el personal

Ilustración en 3D tipo caricatura de un empleado frustrado rodeado de caóticas interacciones laborales.
Sumérgete en el vibrante mundo del drama en el trabajo con esta divertida ilustración en 3D. Captura perfectamente la energía caótica de mi primer empleo y los momentos inolvidables que me llevaron a irme. ¿Te suena el ruido del servicio de limpieza? ¡Desentrañemos estas historias juntos!

¿Alguna vez pensaste que el peor cliente no es nada comparado con tus propios compañeros de trabajo? Pues déjame decirte que, si crees que la hotelería es puro glamour, sonrisas y propinas… ¡te falta barrio! Esta es la crónica de mi primer trabajo en recepción de hotel, donde el verdadero infierno no eran los huéspedes exigentes, sino el personal. Aquí no hay ficción, solo nombres cambiados para proteger a los culpables. Prepárate, porque lo que viví parece más una novela de Televisa que una experiencia laboral.

Gritones, chismosos y el misterio del housekeeping

Empecemos con la joya de la corona: el equipo de limpieza. ¿Por qué, por el amor de Dios, SIEMPRE parece que te están gritando? Uno pensaría que es cosa de Miami, Cancún o cualquier "estado soleado", pero leyendo comentarios de otros empleados de hoteles en Reddit, resulta que es una epidemia universal. Una persona lo explicó mejor que nadie: “No están enojados contigo, están enojados con la vida y el purgatorio en el que trabajan. En un edificio lleno de Jareds y Eugenes, gritar es lo único lógico”.

Yo intentaba ser amable, saludaba con mi mejor sonrisa de recepcionista, pero del otro lado del teléfono solo escuchaba gritos incomprensibles y, a veces, hasta insultos. Pero, ojo, también tuve amigas en housekeeping que eran puro amor, así que seguro es la combinación entre malos jefes, ambiente tóxico y compañeros que ya perdieron la paciencia.

Jared, el rey de los comentarios inapropiados (y otros especímenes)

Ahora, pasemos a los personajes principales de mi pesadilla. Jared, por ejemplo, era ese tipo de compañero que no te gustaría ni para una carne asada familiar. Flaco, chaparro, rayando los 40, y con el talento natural de incomodar a cualquier mujer. Era el clásico que preguntaba dónde tenías sexo, si lo habías hecho en un jacuzzi, o soltaba indirectas desagradables. Cuando le pedía ayuda, hacía como que no me escuchaba o me decía que yo tenía que perder el miedo al equipo de limpieza.

Y cuando por fin lo enfrenté y le dije que hiciera su trabajo, se ofendió y me aplicó la ley del hielo. ¡Un adulto hecho y derecho! Para acabarla de amolar, se la pasaba hablando mal de mí, presumiendo su pasivo-agresividad y hasta inventando chismes sobre mis pausas para ir al baño.

Como si eso no fuera suficiente, él y otro compañero, Chad (que según él era “el guapo”), me pedían que les presentara a mis amigas. No importaba cuántas veces les dijera que todas estaban ocupadas, lejos o simplemente no interesadas. Hasta le solté a Jared: “Estás muy viejo para mis amigas”, y se ofendió. ¡Por favor!

¿Y los jefes? Un cero a la izquierda. Austin, el encargado, no hizo nada cuando le conté todo esto. Tuve que ir directo con Olivia, la gerente general, pero ella era otra historia: creía que trabajábamos en el Four Seasons y nos regañaba hasta por los calcetines que usábamos.

El drama no termina: Cassie, Eugene y el club de los tóxicos

Cassie, la otra mujer del equipo, era la reina del drama. Siempre enferma, siempre triste porque extrañaba a su novio militar, siempre buscando un ascenso aunque era nueva, y la mayor chismosa del hotel. Su novio, por cierto, un día me soltó que odiaba ver gente morena porque según él es peligroso. Casi me desmayo de la impresión.

Eugene merece mención aparte. Al principio parecía buena onda: compartíamos gustos y hasta me invitó una hamburguesa después del trabajo. Pero sorpresa, después quiso coquetearme por Instagram (¡tenía novia!) y como lo rechacé, me mandó una solicitud de pago por la hamburguesa en Zelle. ¡No es broma! Un usuario lo resumió perfecto en Reddit: “Eso es el estándar de la masculinidad frágil. Si tu dignidad vale menos que un combo de comida rápida, necesitas ayuda profesional”.

Y no solo era intenso, también era fan de teorías conspirativas racistas, machistas y homofóbicas, igual que otros del equipo. A veces se dormía en el trabajo, y aún así nadie lo corría. Terminó renunciando sin avisar, igual que muchos otros.

La cereza del pastel: la mayoría de los empleados eran abiertamente racistas, misóginos u homofóbicos. Yo, que venía de un lugar diverso, me llevé el shock cultural de mi vida. Escuché cosas tan horribles, que ni en los peores programas de Laura Bozzo.

Reflexiones finales: lo que aprendí (y por qué ya no me dejo de nadie)

¿Lo peor de todo? Que después de aguantar tanto, todavía tuve que bloquear a un par de estos sujetos DOS VECES después de renunciar porque seguían buscándome para “vernos”.

Muchos en la comunidad de Reddit no podían creer cómo aguanté tanto: “¿Cómo duraste más de una semana ahí? ¡Eran racistas, amargados, viejos y miserables!”. Y tienen razón. Pero a veces, cuando uno no está acostumbrado al abuso, simplemente lo normaliza… hasta que abres los ojos.

Hoy, después de esa experiencia, no me dejo de nadie, ni pienso que hay un trabajo perfecto esperando por mí. Mejor aprendí a poner límites y, como decimos aquí: “Más vale solo que mal acompañado”.

¿Y tú? ¿Has tenido un equipo de trabajo peor que el cliente más necio? Cuéntame tu historia en los comentarios, que aquí se vale desahogarse. Y si tienes amigos pensando en trabajar en hotelería, mándales este blog antes de que firmen contrato… ¡que no digan que nadie les avisó!


Publicación Original en Reddit: Biggest reason I left my first job…the staff