Las locuras más insólitas para asegurar computadoras en oficinas y escuelas: historias de terror techie
¿Quién no ha llegado a una oficina, escuela o negocio y se ha encontrado con una “solución” tecnológica que parece más digna de una película de Cantinflas que de un ingeniero? Todos hemos visto inventos y “parches” que desafían la lógica y el sentido común, especialmente cuando se trata de proteger la preciada computadora de la oficina. Hoy les traigo un recorrido por los casos más insólitos y hasta graciosos de modificaciones extremas para asegurar computadoras en ambientes comerciales. Prepárense para reír, sorprenderse y, posiblemente, sentirse identificados.
Cuando la seguridad se vuelve una obsesión: ¡Atorníllalo y que no se mueva ni con temblor!
La historia que desató esta conversación viene de un usuario que, allá por 1998, fue a reparar una PC en una escuela. Hasta aquí todo normal en la vida de un técnico. Pero cuando intentó mover el gabinete para trabajar cómodamente, ¡descubrió que la computadora estaba atornillada al escritorio! No solo eso: los fabricantes del mobiliario habían instalado una placa metálica para atornillar los equipos, y los encargados de TI tuvieron que desmontar las computadoras, taladrar el mueble, meter los tornillos y volver a montar todo. Un verdadero viacrucis solo para evitar robos en la escuela.
Muchos en la comunidad de Reddit coincidieron: “¡Eso es pasarse de la raya!” Aunque, siendo honestos, en Latinoamérica todos conocemos historias de computadoras que “desaparecen” como por arte de magia. ¿Quién no ha escuchado de una oficina donde hasta el mouse se lo llevan?
El ingenio latinoamericano: de candados de bicicleta a tornillos en la placa madre
Pero no solo en escuelas se ven estas maravillas. Un comentarista, recordando sus años en una institución financiera, contaba que todas las computadoras estaban encadenadas a los escritorios. Y claro, si alguien quería mover la PC, tenía que pedir un ticket al área de soporte técnico porque solo ellos tenían la llave maestra. Como en las novelas de Kafka, mover el equipo de un lado al otro era toda una odisea burocrática.
Otro usuario fue más lejos: en una fábrica, los técnicos no lograban encajar la tarjeta de circuito impreso (la famosa PCB) en su carcasa, así que… ¡le hicieron un agujero a la tarjeta, justo al lado del original! El resultado: cortocircuito y a cambiar la pieza. Aquí aplica el dicho: “Lo barato sale caro”.
Y si hablamos de creatividad, ¿quién no ha visto el clásico candado Kensington? Muchos pensaron que era la solución definitiva. Pero varios lectores, entre risas, contaron cómo los adolescentes aburridos (o “hackers de escritorio”) abrían esos candados con un tubito de pluma o un simple gancho de ropa. Como decimos aquí: “Hecha la ley, hecha la trampa”.
Cuando el miedo a los cambios supera a la lógica (y al presupuesto)
En las oficinas, encontrar a ese compañero que odia el cambio es tan común como el café recalentado. Un comentarista relató que en su empresa había un jefe que se rehusaba rotundamente a cambiar de computadora. ¿La solución? Cada vez que ya no se podía soportar más el equipo viejo, los de TI desaparecían la máquina por una semana, adaptaban el gabinete antiguo para meterle piezas nuevas y se la devolvían sin que él notara nada. Así, el jefe seguía feliz pensando que usaba su “vieja y confiable”, mientras por dentro ya era casi una nave espacial.
También hubo quien contó la historia de la señora que sentía que su PC hacía “mucho ruido” y decidió rellenarla con fibra de poliéster (como la que usan para los peluches). Por suerte, la computadora se apagó antes de incendiarse. Otra envolvió su torre en una cobija. Si esto no es creatividad latina, ¿qué lo es?
Humor, resignación y un poco de nostalgia tech
Muchos lectores se lo tomaron con humor. “Por lo menos no rellenaron la placa con soldadura para que funcionara”, bromeó uno al leer la historia del agujero en la PCB. Otro recordó cómo en su empresa, para asegurar laptops, el nuevo gerente decidió perforar el escritorio, el teclado y hasta el disco duro, y pasar un tornillo de carroza para que nadie se lo robara. Más allá del absurdo, todos coincidieron en algo: la creatividad (o el exceso de paranoia) en las oficinas y escuelas no tiene límites.
Y, por supuesto, no faltaron los nostálgicos que recordaron aquellos años donde la solución para todo era un candado, una cadena de bicicleta o pedirle al “cuate de sistemas” que hiciera magia con lo que tuviera a mano. Porque al final del día, en Latinoamérica, la falta de presupuesto y la viveza criolla terminan generando historias que superan cualquier ficción.
Para cerrar: ¿Y tú, qué locura has visto en tu oficina o escuela?
Estas historias nos muestran que en el mundo de la tecnología, el ingenio y las soluciones “a la mexicana” están a la orden del día. Ya sea por falta de recursos, miedo al cambio o puro folclore, siempre encontramos formas únicas de resolver los problemas.
¿Tú también tienes una historia digna de museo de los horrores tecnológicos? ¡Cuéntala en los comentarios! Ayúdanos a seguir riendo y aprendiendo de las ocurrencias que solo se ven de este lado del mundo. Y recuerda: si ves a alguien atornillando una computadora al escritorio… ¡mejor toma foto antes de que llegue el de sistemas!
Publicación Original en Reddit: Wildest mods in a commercial environment...