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La vez que una huésped dejó un “regalito” inolvidable en el hotel

Mujer apresurándose hacia el baño en el vestíbulo de un hotel, mostrando urgencia y sorpresa en un estilo cinematográfico.
En un momento cinematográfico, una mujer corre hacia el baño de un bullicioso vestíbulo de hotel, su urgencia insinúa una historia de encuentros inesperados y sorpresas ocultas. ¿Le alcanzará su tarifa habitual para cubrir el caos que se avecina?

Si alguna vez pensaste que trabajar en la recepción de un hotel era solo sonrisas y dar llaves, déjame contarte una historia que te va a hacer dudar de tu vocación hotelera. En el mundo de los hoteles, uno cree que ha visto de todo… hasta que llega una noche tranquila y te topas con la prueba de que el trabajo nunca deja de sorprenderte (ni de asquearte).

El comienzo: una huésped “frecuente” y una emergencia sospechosa

Era una de esas noches donde uno solo espera que no pase nada raro. De repente, entra una señora al lobby, apresurada pero educada, diciendo que no tiene reserva, pero que se hospeda “todo el tiempo” y que quiere su tarifa habitual. Me da su nombre y, sin perder el paso, se lanza directo al baño. Empiezo a buscarla en el sistema… y nada, ni rastro. Cuando regresa, le aviso y, sin molestarse, se despide y se va. Raro, pero no el fin del mundo. Uno en hotelería ya está curado de espanto.

Pero el destino tenía otros planes para esa noche.

La pista del crimen: manchas misteriosas y un descubrimiento perturbador

Un rato después, un buen samaritano se acerca a la recepción y me avisa: “Oiga, está sucio el piso frente al baño”. Ya se había ido el personal de limpieza, así que me toca a mí ir a ver. Veo unas manchas que parecen de lodo. Nada grave, pienso, solo tomo una toalla y limpio rápido, esperando que no sea nada más.

Pero la verdadera sorpresa me esperaba después. Más tarde, al ir yo mismo al baño, me doy cuenta del horror: la “señora frecuente” había tenido un accidente monumental. No solo había dejado su “rastro” en el piso, sino que el desastre estaba por todos lados: paredes, lavabo, el inodoro… hasta sus calzones sucios, bien adornando el suelo. Ahí fue cuando el alma se me cayó a los pies y las ganas de llorar me invadieron. Todo el asco del mundo para mí solito.

Reflexiones de la comunidad hotelera: ¿Por qué no hay baños públicos en los hoteles?

Este tipo de historias, aunque suenen a chiste o a pesadilla, son más comunes de lo que uno creería. En los comentarios de la anécdota original, muchos empleados de hoteles compartieron sus propias peripecias. Un usuario explicó: “Por esto manteníamos el baño cerrado. Si alguien decía que iba a hacer check-in y pedía el baño, le decía que no teníamos baños públicos, pero que en cuanto tuviera su habitación podría usar el suyo. Solo 2 de cada 10 realmente se quedaban”.

Otro agregó, con una mezcla de resignación y humor: “Muchos solo quieren usar el baño porque no pueden aguantar, pero si lo cerramos, capaz hacen el desastre en el lobby… ¡y eso es peor de limpiar!”. Y es que, aunque suene cruel, muchos hoteles de bajo presupuesto han optado por políticas estrictas: “Si no eres huésped, no hay baño. Punto.”

Un comentario que me hizo reír y pensar fue el de quien preguntó cómo es posible dejar huellas en las paredes: “¿Acaso hizo twerking contra la pared?” La verdad, hay misterios que ni los mejores detectives de la ficción latinoamericana podrían resolver.

Y ojo, no todo es comedia. Varios empleados recordaron que limpiar desechos humanos no solo es asqueroso, sino peligroso para la salud. Debería haber equipo de protección y hasta capacitación especial para estos casos, pero en la práctica, la mayoría termina enfrentando estos retos solo con resignación y un poco de cloro.

La cultura del baño ajeno: entre la necesidad y el abuso

En muchos países de Latinoamérica, preguntar por el baño en un negocio es casi un deporte nacional. Pero en los hoteles, la cosa cambia: el baño es parte de la habitación, y dejarlo abierto al público trae más problemas que soluciones. Uno de los comentaristas lo resumió perfecto: “Los hoteles no son espacios públicos. O eres huésped, o estás de colado”. Y vaya que la gente hace lo que sea por un baño limpio: desde inventar apellidos hasta simular check-ins solo para usar el sanitario.

Pero también hubo empatía: algunos recordaron que, cuando la biología llama con urgencia, cualquiera puede tener un accidente. Lo triste es que, en vez de pedir ayuda o tratar de limpiar, la mayoría deja el problema para el personal.

El trauma que no se va (y la lección para todos)

Nuestro protagonista confesó que, cada vez que pasa por el baño, aún ve la mancha en la boquilla del piso que no logró quitar. Ese “recuerdo imborrable” es el recordatorio de por qué el personal hotelero merece respeto, paciencia… ¡y un buen aumento!

Así que la próxima vez que te pregunten por qué no hay baños públicos en los hoteles, ya sabes la respuesta. Y si eres de los que no aguantan, mejor busca un Oxxo, una gasolinera o prepárate para inventar una buena excusa… pero no hagas lo que la “señora frecuente”.

¿Y tú? ¿Te ha tocado vivir una historia asquerosa en un baño ajeno? Cuéntala abajo y haz catarsis con nosotros. ¡Prometemos no juzgar… mucho!


Publicación Original en Reddit: Poopy mess