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La vez que fingí gustar del mismo chico que mi crush... y gané la guerra de celos

Ilustración anime de un chico fingiendo gustar de una chica, evocando recuerdos de enamoramientos escolares y rivalidades juguetonas.
En esta divertida ilustración al estilo anime, nuestro protagonista navega por los altibajos de los enamoramientos escolares, fingiendo gustar del mismo chico que la chica a quien admira en secreto. ¡Es un recordatorio humorístico de las travesuras juveniles y hasta dónde llegamos por amor!

¿Quién no ha hecho alguna locura en la secundaria por culpa de un crush? Esas historias de amor y desamor, celos y pequeñas venganzas, son casi un rito de paso en Latinoamérica. Hoy te traigo el relato de una chica que llevó las "guerras de celos" a otro nivel: fingió estar interesada en el mismo chico que su crush por pura venganza... ¡y terminó ganando la partida!

¿Listos para una historia digna de cualquier telenovela de las tres de la tarde? Ponte cómodo y prepárate para reírte, porque esta anécdota tiene de todo: enredos, drama, orgullo herido y, sobre todo, ese saborcito a travesura que todos reconocemos de nuestros años escolares.

El triángulo amoroso más accidentado de la secundaria

Nuestra protagonista, a quien llamaremos simplemente la "Prota", tenía un crush en una compañera de clase, Nia. Pero, como suele pasar en la secundaria, el cariño y la toxicidad iban de la mano. Nia era de esas chavas que pueden ser tan encantadoras como crueles. Después de varios desplantes y actitudes pesadas, la Prota decidió que ya estaba harta de Nia, y la dejó ir sin dramas... al menos por fuera.

Pero el destino (y el chisme, porque ya sabemos cómo corre la información en la escuela) le tenía preparada una sorpresa: un año después, se enteró de que Nia tenía un crush en el hermano de una amiga. ¿Y adivina qué? Ese chico ya le había echado el ojo a la Prota. ¿Coincidencia? No lo creo.

Aquí es donde la historia toma ese giro digno de “La Rosa de Guadalupe”: nuestra Prota, movida más por el despecho que por el amor, decidió lanzarse al ruedo, pero no por el chico, sino para hacerle la vida imposible a Nia. Así empezó una batalla de celos silenciosa, donde la verdadera guerra era mental. Como dice el dicho: “En el amor y la guerra, todo se vale”.

Jugadas maestras y celos nivel experto

Lo que sigue parece sacado de un episodio de “Rebelde”: la Prota empezó a mostrar interés en el chico, solo para entorpecerle el camino a Nia. No era que el muchacho le quitara el sueño, pero sí le gustaba la idea de ganarle a su ex-crush en su propio juego. A esto le llamamos en México “jugarle al vivo”, o como dirían los argentinos, “ser más viva que el hambre”.

La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar con comentarios llenos de humor y picardía. Uno de los más votados fue como ese amigo que siempre tiene la frase perfecta: “Un aplauso para el chavo que esquivó esas dos balas”. ¡Y cómo no! El pobre chico ni enterado de que era el trofeo de una competencia de celos, como si fuera la última Coca-Cola del desierto.

Otro usuario, con ese sarcasmo tan sabroso de internet, hizo un chiste de palabras: “Nia perdió la oportunidad, ni a tiros lo consiguió”. Esos juegos de palabras que tanto nos gustan en español y que muestran que, al final, todos hemos estado de un lado o del otro en un triángulo amoroso escolar.

Cuando la venganza no deja heridas… y hasta te ganas un amigo

¿El desenlace? Nuestra Prota logró su cometido: ganó los juegos mentales y terminó haciéndose amiga del chico. Pero, mostrando madurez, le confesó que solo lo buscó por fastidiar a Nia y que no sentía nada romántico por él. En vez de enojarse o armar un drama, el chavo se lo tomó con filosofía. ¡Qué tipazo! Como diríamos en Colombia, “ese man sí que es un bacán”.

La historia tiene ese sabor agridulce de las anécdotas adolescentes: mucha travesura, un toque de malicia y, al final, una lección. La Prota reconoce que, viéndolo en retrospectiva, fue un poco tremenda. Pero, ¿quién no lo ha sido alguna vez? Incluso, comenta riéndose de sí misma: “Sigo siendo un desastre, pero aquí ando, sobreviviendo y feliz”.

En los comentarios, surgió la eterna discusión sobre si el género de la Prota importaba o no. Algunos decían que sí, por contexto; otros, que lo relevante era la historia y no quién la protagonizaba. Al final, la propia narradora aclaró: “Soy chica y, para que quede claro, pongo la B en LGBTQ+”. Una muestra de cómo, hoy más que nunca, las historias de amor (y despecho) ya no tienen un solo molde.

¿Quién no fue un poco villano en la secundaria?

Todos llevamos un pequeño “villano” dentro en la secundaria, aunque sea en secreto. Es esa época en la que las emociones son tan intensas que a veces hacemos tonterías solo por sentir que ganamos, aunque sea en una competencia que solo existe en nuestra cabeza.

Pero eso sí: como bien comentaron varios usuarios, hay que aplaudirle al chico que salió ileso de dos corazones revoltosos y a la Prota por atreverse a contarlo sin tapujos. Porque al final, todos tenemos una historia así: un crush imposible, una rivalidad absurda, o una pequeña venganza que nos hace reír cuando la recordamos años después.

¿Y tú, qué locuras hiciste por amor (o despecho) en la escuela? ¡Cuéntanos en los comentarios! Porque aquí, todos hemos sido protagonistas de nuestra propia telenovela adolescente... aunque algunos, como nuestra Prota, lo hayan llevado al siguiente nivel.


Publicación Original en Reddit: The time I pretended to like the same boy as the girl I liked in school (I won)