La venganza sutil en la boda: Cuando la invitada quiere robarse al novio (¡pero se queda sin cupcake!)
¿Quién no ha tenido alguna vez en la vida a esa persona que, a pesar de todo, insiste en meterse donde no la llaman? Ahora imagina que esa persona es una compañera de trabajo de tu pareja, invitada a tu boda... y que claramente le quiere “echar el ojo” al novio. Pues esta es la historia real de una novia que, en vez de perder la cabeza, eligió el camino de la venganza más chiquita, sabrosa y, sobre todo, divertida. ¡Prepárate para el chisme de boda que nunca supiste que necesitabas!
Cuando la oficina se cuela a la fiesta... y con intenciones dudosas
En Latinoamérica, la cultura de la oficina muchas veces trasciende las paredes del trabajo: los after office, las idas por tacos o cervecita los viernes, los grupos de WhatsApp eternos... Así que no es raro que, cuando hay un evento importante como una boda, el grupito del trabajo aparezca en la lista de invitados. Sin embargo, en la historia que nos comparte “MySecretDumpsterfire” (así se llama la autora en Reddit), el paquete venía con “sorpresa”: una tal “Daisy”, compañera de trabajo del novio, que no sólo tenía una “crush” monumental con él, sino que además lo hacía todo menos disimulado.
Daisy, de esas que ríen de más, tocan el brazo, buscan sentarse junto al susodicho y hasta se hacen las “inocentes”, empezó a hacer sentir incómodos tanto a la novia como al mismísimo novio (quien, dicho sea de paso, es tan despistado que ni se daba cuenta del coqueteo en vivo y directo). En palabras de la autora: “Mi prometido es tan leal que hasta me cepilla el cabello cuando estoy triste, y la verdad, ni le gusta que lo toquen extraños. Si vieran cómo se aleja cuando Daisy intenta acercarse...”.
Pero el colmo llegó cuando Daisy y su amiga pensaron que sería “buena idea” ir vestidas de blanco y beige a la boda. En muchos países de habla hispana, y especialmente en Latinoamérica, todos sabemos que esa es LA regla de oro: ¡el blanco es sólo para la novia! Si te apareces con cualquier prenda blanca, te ganas miradas de odio y probablemente un baño de vino tinto.
La dulce venganza: “Uy, se me olvidó tu cupcake de caramelo”
La historia se puso aún más interesante cuando, por cuestiones de salud, algunos invitados requerían postre sin gluten. La autora, atenta, buscó la mejor pastelería de la provincia para conseguir cupcakes gluten free, pero sólo había dos sabores: chocolate y caramelo. Todos eligieron chocolate, excepto Daisy, que pidió caramelo porque “no le gusta el chocolate”. La novia, ya con la paciencia al límite y el estrés de los últimos detalles, decidió tener un pequeño “descuido”: pidió sólo cupcakes de chocolate. Ups... “Me olvidé del de caramelo”, escribió, con una sonrisa que se siente entre líneas.
Aquí es donde los comentarios de la comunidad de Reddit se pusieron buenísimos. Uno de los más votados decía: “Si ni tu novio la quiere invitar y ella sólo va a causar drama, ¿para qué se arriesgan?”. Otro usuario, adaptando el típico humor latino, sugirió: “Si llega vestida de blanco, mejor que le caiga el vino encima... ¡o el cupcake de chocolate!”. Y, por supuesto, no faltó el que propuso sentarla en la mesa de los niños o junto al “tío incómodo” de la familia, porque todos sabemos que en las bodas siempre hay uno.
La importancia de poner límites... y reírse del drama
Algo que llamó mucho la atención fue la madurez con la que la novia y el novio manejaron la situación. En vez de armar una escena o caer en pleitos, pusieron muy claros los límites: “Si llegas de blanco, ni te dejamos entrar”. Hasta lo avisaron en el grupo de WhatsApp, para que nadie pudiera tergiversar la historia después. En palabras de la autora, “Prefiero que esté invitada, aunque sea entretenido ver cómo se mete la pata sola. Además, la vida en una ciudad nueva es difícil y no tenemos tantos amigos. A veces toca tolerar a la gente sólo para evitar dramas mayores”.
Esto es algo muy latino: muchas veces, por no descomponer el grupo o evitar el chisme, uno termina aguantando ciertas cosas, pero siempre se encuentra la forma de ponerle un toque de picardía y humor al asunto. Como dice el dicho, “al mal tiempo, buena cara... y si se puede, ¡una venganza dulcita!”
¿Qué aprendimos? Que la mejor venganza es la que se cuenta riendo
La historia termina (por ahora) con Daisy probablemente poniendo su mejor cara de mártir al ver que no hay cupcake de caramelo para ella y que nadie la deja brillar como la “novia alternativa” que soñaba ser. Pero la verdadera ganadora aquí es la pareja, que demostró que lo más importante es cuidarse entre sí, apoyarse y, sobre todo, saber reírse de las tonterías ajenas.
Y para quienes están organizando su boda (o cualquier evento familiar): acuérdense de poner las reglas claras, tener una copa de vino a la mano y, si se puede, un cupcake de chocolate extra para compartir el chisme con los amigos de confianza.
¿Tú cómo hubieras reaccionado? ¿Te animarías a una venganza de este tipo o hubieras preferido cortar por lo sano? ¡Cuéntame tu historia de boda o de oficina en los comentarios!
¡Salud por las novias y novios que saben defender su felicidad, y por los cupcakes de chocolate que siempre terminan siendo los más populares!
Publicación Original en Reddit: Mildly inconviniencing wedding guest who wants to fuck my fiance