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La venganza navideña más pasivo-agresiva: Cinco años sin “Feliz Navidad” en la oficina

Empleado recibiendo una canasta navideña tras 5 años en la empresa, reflexionando sobre tradiciones y recompensas.
Una representación fotorrealista de un empleado abriendo con alegría una modesta canasta navideña, resaltando la anticipación y los sentimientos encontrados sobre los regalos de la empresa después de cinco largos años.

¿Te imaginas trabajar en una empresa donde tienes que esperar cinco largos años para recibir una simple canasta navideña que, para colmo, está llena de los productos de la misma compañía? Bueno, así le pasó a una persona en Reino Unido que decidió tomarse la justicia por su propia mano… pero no con gritos ni huelgas, sino con una dosis de venganza pasivo-agresiva digna de telenovela.

¿La solución? Durante cinco años, ni un solo “Feliz Navidad” para los jefes. Ni un “que la pases bien”, ni siquiera un “buenas fiestas”. Un silencio navideño que más que hielo, parece el castigo de una abuela ofendida. Pero, ¿es esto demasiado infantil o, al contrario, una protesta creativa ante una política absurda? Acompáñame a descubrirlo, porque esta historia te va a hacer reír, pensar y, tal vez, recordar alguna vez que tú también quisiste aplicar una venganza chiquita en la oficina.

Cinco años para una canasta… ¿Es en serio?

En muchos países de Latinoamérica, la famosa “canasta navideña” es casi un derecho no escrito. Puede que no sea gran cosa —un poco de pan dulce, chocolates, quizá una botella de sidra barata— pero el detalle cuenta. Ahora, imagina que te digan que solo los que llevan más de cinco años en la empresa pueden recibirla. ¡Cinco años! Eso es más tiempo del que muchos duran en una relación o ahorrando para el aguinaldo.

El autor original de esta historia (que, por cierto, adora su trabajo y lleva solo 18 meses en la empresa) nos cuenta que, aunque la canasta no es nada del otro mundo, la espera le parece absurda. Y no es el único: uno de los comentarios más populares en la publicación, adaptándolo al español, dice algo así como: “Sí, es una actitud pequeña, pero es para eso que estamos aquí, para disfrutarla”. Otro se ríe: “La empresa es tacaña, tú solo respondes con la misma moneda”.

Cuando la venganza es más dulce que el panettone

La estrategia de nuestro protagonista fue tan simple como brillante: si la empresa es tan estricta con el regalo, él será igual de estricto con el espíritu navideño. Así, el año pasado, cuando el jefe de operaciones le deseó “Feliz Navidad”, él simplemente guardó silencio. El jefe, extrañado, le preguntó: “¿No voy a recibir un ‘Feliz Navidad’?”. El empleado respondió: “Tendrás que ser mi jefe cinco años antes de que te lo desee”.

La reacción del jefe fue llamarlo “petty” (en inglés, algo así como mezquino o rencoroso), pero la comunidad de Reddit se puso del lado del empleado. Uno de los mejores comentarios traduce el sentir colectivo: “No odies al jugador, odia el juego”. Otro usuario, con humor latino, diría: “Solo estás devolviendo la energía”.

En la cultura laboral latinoamericana, donde el saludo y la cortesía son casi sagrados, una movida así puede parecer radical. Pero también es cierto que, a veces, las empresas abusan de la buena voluntad de los empleados, esperando que siempre estemos “al pie del cañón” mientras ellos se guardan los detalles para unos pocos privilegiados.

¿Protesta legítima o riesgo innecesario?

No faltó quien advirtiera que una “venganza” así podría ser peligrosa para la carrera profesional. Como diría el típico compañero de oficina: “¿Vas a arriesgar tu puesto por una canasta llena de productos que ni quieres?”. Al final, incluso el propio protagonista reconoce que, si pensara que su empleo está en juego, ni loco seguiría con la broma.

Pero, más allá del riesgo, la historia desnuda una realidad incómoda: ¿por qué las empresas insisten en políticas que solo generan resentimiento? Un comentarista en Reddit lo resume perfecto: “La empresa es la que empezó con lo mezquino, tú solo sigues el ejemplo”. Y es que, como en la novela mexicana de toda la vida, a veces la mejor forma de protestar es con una sonrisa (o, en este caso, con un saludo que nunca llega).

¿Y tú, te animarías a aplicar una venganza pasivo-agresiva en tu trabajo?

Esta historia nos deja una lección divertida: a veces, las pequeñas protestas dicen más que mil palabras. En Latinoamérica, donde los abrazos, los buenos deseos y hasta el cafecito compartido son parte del día a día laboral, negar un “Feliz Navidad” es casi como cortar el WhatsApp del grupo de la oficina.

Quizá la próxima vez que veas una política absurda en tu trabajo, recuerdes esta historia y pienses dos veces antes de regalar tus buenos deseos a quien no los merece. O, mejor aún, tal vez te inspires para hacer tu propia “mini venganza” con el toque latino: una indirecta bien lanzada, una broma sarcástica, o un brindis… pero solo para los que sí comparten la canasta.

¿Qué opinas? ¿Alguna vez te tocó vivir una situación parecida en tu trabajo? ¿Crees que estas pequeñas venganzas sirven de algo, o solo complican la convivencia? Cuéntanos tu historia y, si te animas, comparte este post con ese compañero que siempre se queda sin canasta navideña. ¡La unión hace la fuerza… y también las mejores anécdotas!


Publicación Original en Reddit: No Christmas for 5 years..