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La venganza más sabrosa (y confusa): Del mole al topo y viceversa

Ilustración en 3D de un jardín con topos y lombrices venenosas, mostrando el control de plagas en acción.
Esta vibrante imagen en 3D da vida a la lucha constante contra los topos en mi jardín, destacando el uso efectivo de lombrices venenosas para manejar a estos molestos intrusos. ¡Acompáñame a compartir mis experiencias y consejos para mantener tu jardín libre de topos!

¿Alguna vez has sentido que tu vecino es más terco que un burro en feria? Pues prepárate para conocer una historia digna de sobremesa familiar, donde los protagonistas no son ni el chismoso de la cuadra ni la suegra entrometida, sino unos pequeños topos… y una venganza más picosa que el mole poblano (aunque, para decepción de muchos, aquí no hay receta).

Imagínate: tu jardín parece un campo de batalla, lleno de hoyos y zonas blandas como pan de muerto. Intentas de todo para deshacerte de los invasores subterráneos, pero tu vecina, bien campante, te sale con que “¿qué son unos topos entre amigos?”. Así empieza una guerra fría vecinal, con estrategia, resistencia pasiva… y un giro que nadie vio venir.

Topos, veneno y la eterna lucha por el pasto perfecto

La batalla comenzó como en cualquier barrio de Latinoamérica: con una plaga que no distingue fronteras de predios. Nuestro protagonista, harto de que su césped pareciera queso gruyere, decide aplicar la vieja confiable: gusanos venenosos. Mano de santo, diría la abuela, pero el año siguiente, los topos regresan… justo desde el lado de la vecina.

Aquí es donde entra el clásico intento de diplomacia de vecindad: “Vecina, si usted no hace nada, los topos van a seguir viniendo”. Pero la respuesta fue digna de meme: “Ay, no es para tanto, ¿qué son unos topos entre amigos?”. Y cuando el diálogo falló, la cosa se puso fea. Ya sabemos que en Latinoamérica, cuando alguien te dice “no es para tanto”, es porque claramente sí es para tanto.

Cuando la tecnología se mete en la pelea (y los topos salen bailando)

Cansado de la indiferencia, nuestro héroe se arma con información de internet (como buen mortal del siglo XXI) y descubre unas estacas que emiten sonidos molestos solo para los topos. El plan es tan astuto como la receta secreta de la abuela: empezar en el centro del jardín y, poco a poco, ir empujando a los bichos… hacia donde sea, menos su casa.

Después de meses de paciencia y estrategia, los topos huyen despavoridos. ¿Adónde? Pues, como dice el dicho, “el que no corre, vuela”, y estos topos corrieron directo al jardín de la vecina. Ahora sí, su césped parecía el escenario de una pelea de lucha libre: hoyos, pasto muerto, y la pobre preguntándose por qué su jardín está hecho un desastre mientras el del vecino luce de revista.

La vecina, al borde del colapso, reclama: “¿Por qué tu jardín está intacto y el mío parece zona de guerra?” La respuesta fue oro puro de venganza pasivo-agresiva: “No sé, vecina, no estoy muy enterado de los hábitos migratorios de los topos”. Más mexicano, imposible.

Entre memes, recetas y lecciones de ecología

Al hilo de la historia, la comunidad en internet no tardó en bromear. Muchos, al leer el título “Mole Poblano”, esperaban una receta digna de abuelita o una venganza con salsa y chocolate. “¿Dónde está el mole? ¡Exijo la receta!”, decían varios. Otros, con el estómago rugiendo, confesaron que entraron por la venganza y se quedaron por el antojo. Incluso hubo quien propuso: “Quizá el título debió ser ‘Mole no problemo’”.

Pero no faltaron los sabiondos que recordaron: “Ojo, los topos no son malos, comen insectos y ayudan a controlar plagas”. ¡Hasta en las historias de venganza hay espacio para la educación ambiental! Aunque, claro, para quienes han visto su jardín transformarse en cráter lunar, la empatía por los topos tiene sus límites.

Uno que otro comentó: “Yo también intenté salvar a un topo y me mordió. Aprendí la lección”. Y entre anécdotas de intentos fallidos por ayudar a los animalitos y soluciones caseras (desde aceite de ricino hasta chicles en los túneles), quedó claro que la guerra contra los topos es tan antigua como el chisme de vecindad.

Reflexión final: ¿venganza dulce o topo al chocolate?

Esta historia nos deja varias lecciones. Primero, nunca subestimes la creatividad de un vecino harto; segundo, la venganza puede ser tan sutil como un topo bajo tierra; y tercero, si vas a titular algo “Mole Poblano”, más vale incluir la receta, o te lincha el internet.

Al final, los topos quizás se rieron de todos, organizando su propio sindicato, mientras la vecina aprendió que lo que se ignora hoy, puede regresar mañana… multiplicado y con más agujeros. Y tú, ¿qué harías en esta situación? ¿Eres del equipo “vive y deja vivir” o del “defiende tu pasto a toda costa”?

Cuéntanos en los comentarios tus historias de “venganza menudita” o esa vez que tu vecino te sacó canas verdes. Porque en el barrio, la mejor receta siempre es la que se comparte… ¡aunque no tenga mole poblano!


Publicación Original en Reddit: Mole Poblano