La venganza más sabrosa: cuando el autocorrector arruina Taco Bell… ¡por años!
¿Quién dijo que la mejor venganza es rápida y explosiva? En Latinoamérica sabemos que la paciencia es la madre de todas las travesuras, y hoy te traigo una historia digna de contarse en cualquier reunión de amigos. Prepárate para reírte con una anécdota donde el autocorrector de un teléfono se convirtió en el arma secreta de una venganza tan deliciosa (y absurda) como una orden de tacos a las 3 de la mañana.
Porque si alguna vez te han despertado para un antojo nocturno, sabes lo que se siente querer devolver el favor… pero con estilo.
El viaje que prometía aventuras… y terminó en desvelo
Imagínate: primavera de 2013, nuestro protagonista (llamémosle el vengador) decide manejar desde Chicago hasta Denver para pasar unos días de vacaciones con su amigo de toda la vida, Pete, y el grupo de amigos de Colorado. Todo empieza bien: carretera despejada, clima fresco, y la emoción de la libertad. Incluso logra escuchar el March Madness casi todo el camino por Nebraska (algo así como estar pegado a la radio para escuchar la liguilla del fútbol cuando vas de viaje por carretera).
Pero, como buen guion de película, la travesía se complica: primero nubes, luego lluvia, después aguanieve y, finalmente, esa nieve traicionera que convierte cualquier autopista en una pista de hielo. Los últimos 120 kilómetros se vuelven un suplicio y, tras tres horas de tensión, nuestro héroe llega a Denver completamente frito, solo queriendo abrazar la cama.
Sin embargo, como diría cualquier latino que ha sido testigo de una fiesta entre amigos: “La noche apenas empieza, primo”.
El Taco Bell de la discordia (o cómo ser el chofer designado a la fuerza)
Ni cinco minutos de sueño profundo pasan cuando, a las 3 de la mañana, lo despierta un coro digno de cualquier borrachera universitaria: “¡Taco Bell! ¡Taco Bell!” (Imagínate que te despierten tus compas gritando, “¡Vamos por tacos!” después de una noche de desmadre). La única forma de que lo dejaran dormir era llevarlos a ese bendito Taco Bell 24 horas, algo que muchos en Latinoamérica solo soñamos cuando salimos de fiesta y el antojo ataca.
De regreso, mientras los amigos devoran sus tacos en silencio, el vengador advierte: “Saben que esto lo van a pagar, ¿verdad?”. Pero la respuesta es una joya: “No me importa. Taco Bell”, contestan con la boca llena (porque cuando el antojo es más fuerte que la dignidad, todos nos volvemos iguales).
El golpe maestro: el autocorrector como herramienta de venganza
Al día siguiente, con los amigos durmiendo la cruda, nuestro protagonista encuentra el teléfono de Pete sobre la mesa de centro. Aquí es donde la creatividad se mezcla con la malicia: entra a los ajustes y cambia el autocorrector para que cada vez que Pete escribiera “Taco Bell”, “taco bell” o “tacobell”, el teléfono lo reemplazara automáticamente por “COCK!” (palabra que, digamos, cambiaría radicalmente el sentido de cualquier conversación).
¿Te imaginas en un chat grupal diciendo, “Vamos por COCK!” cuando en realidad quieres tacos? Es como si aquí en México el autocorrector cambiara “tortas” por “chorizo”, y tú sin darte cuenta invitando a todos: “¿Quién quiere chorizo esta noche?”
El vengador sigue con su viaje, esperando ver el caos… pero nada pasa. Ni en primavera, ni en verano, ni al regresar a la rutina. Un año, dos, cinco, seis… ¡siete años! El autocorrector maligno permanece en silencio, como esas bromas pesadas que uno espera que exploten tarde o temprano.
El desenlace: la paciencia paga, y la amistad es para siempre
En pleno confinamiento por la pandemia, siete años después, llega el mensaje que desencadena carcajadas: “Hijo de tu madre”, acompañado de una captura de pantalla donde Pete, en un chat grupal, escribe: “Estoy feliz de que COCK! sea un servicio esencial”. Más claro, ni el agua.
La comunidad de Reddit no tardó en reaccionar. Un usuario se burló: “¡Ese COCK! me está quemando el trasero”, a lo que otro respondió: “Eso le pasa por comer tanto”. La genialidad de la venganza se volvió legendaria. Varios usuarios aplaudieron la paciencia, diciendo que esperar siete años para ver el resultado es de verdaderos artistas del troleo (“El arte del juego largo”, comentaron). Otros recordaron bromas similares entre amigos, como ponerle una etiqueta de “Uso Rectal Solamente” a la Hello Kitty de una amiga, porque en la amistad, el ingenio no tiene límites.
Algunos se preguntaron si la broma era inmadura o incluso homofóbica, pero la mayoría, incluyendo miembros de la comunidad LGBTQ+, se carcajearon y dijeron que harían lo mismo con sus mejores amigos. Porque, al final, lo que importa es reírnos juntos y tener historias absurdas que contar.
El propio autor confirmó: “Sí, seguimos siendo amigos. Esto nos unió más”. Y es que, como decimos en Latinoamérica, “entre broma y broma, la amistad se asoma”.
¿Y tú, qué broma harías?
Esta historia es la prueba de que la venganza, si se sirve fría (y con mucha paciencia), puede ser tan satisfactoria como el mejor taco callejero a las 2 de la mañana. Y también que los amigos de verdad son aquellos que, aunque les cambies el autocorrector y los dejes en ridículo años después, siguen riéndose contigo… o planeando su revancha.
¿Alguna vez le jugaste una broma pesada a un amigo? ¿O eres de los que siempre cae? Cuéntanos tu historia, comparte la anécdota más absurda que hayas vivido y, sobre todo, nunca subestimes el poder del autocorrector. Porque en cualquier momento, la venganza puede llegar… ¡y durar más que un taco de suadero en la madrugada!
Nos leemos en los comentarios.
Publicación Original en Reddit: Revenge is a dish best served COCK!