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La venganza más pequeña en la carretera: cuando el karma viaja en parabrisas

Ilustración de anime de una escena divertida en la carretera, capturando un recuerdo cómico de viajes y risas.
Esta encantadora obra de arte estilo anime revive un momento gracioso de mis viajes, recordándome cómo la risa puede iluminar incluso las experiencias más triviales. ¡Sumérgete en mi entrañable recuerdo de ese día en la carretera!

¿Alguna vez has sentido esas ganas irresistibles de darle una lección a un conductor imprudente? ¿Esa satisfacción traviesa cuando el karma actúa justo frente a tus ojos? Prepárate, porque hoy te traigo una historia tan ridícula como disfrutable, de esas que solo pueden suceder en la carretera… y que nos recuerdan que el ingenio nunca descansa al volante.

Imagínate: vas tranquilo por la autopista, el día avanza normal, pero de repente te topas con ese clásico dominguero, ese conductor que parece estar de paseo dominguero cuando todos van apurados. Y lo que sigue es una mezcla de frustración, risa y, claro, un toque de venganza muy, pero muy pequeña… ¡pero deliciosa!

La guerra fría del carril: el dominguero y el arte de desesperar

En Latinoamérica, todos conocemos al dominguero: ese personaje que va a 60 en una vía de 80, bloqueando el paso y probando la paciencia de hasta el más zen. Así le pasó a nuestro protagonista, quien compartió su relato en Reddit. Iba por la carretera, rumbo al norte, cuando se encontró tras uno de esos conductores lentísimos. Con el flujo normal sobrepasando el límite por 5 o 10 kilómetros, decidió rebasarlo rápido antes de su salida.

Pero aquí es donde empieza la pesadilla: en cuanto intentaba adelantarlo por el carril izquierdo, el dominguero aceleraba. Si volvía al derecho, otra vez se iba despacio, incluso más lento que antes. “¿Qué le pasa a esta gente?”, nos preguntamos todos alguna vez. Como comentó un usuario: “Nunca entendí por qué hacen eso, van lentos y cuando intentas rebasar, aceleran. ¿Acaso creen que estamos compitiendo en Fórmula 1?” Honestamente, ¡parecen tener el ego más frágil que una gelatina en feria!

El momento Eureka: venganza con sabor a agua de parabrisas

La situación se volvió tan absurda que el protagonista tuvo una revelación digna de meme: el conductor tenía la ventana totalmente abajo. Y ahí surgió la inspiración. La próxima vez que se emparejó con él, se acercó lo más posible dentro de lo legal… y activó el rociador del parabrisas con una alegría casi infantil. El viento hizo lo suyo y el agua voló directo a la cara del dominguero, empapándolo desde la cabeza hasta el codo.

¿Infantil? ¡Sin duda! ¿Satisfactorio? ¡Totalmente! Como dijo el autor, “me reí tanto que lloré y me dolieron las mejillas y las costillas. Todavía me río al recordarlo”. ¿Quién no ha soñado alguna vez con un pequeño acto de justicia poética así, especialmente en esas carreteras donde parece que todos perdieron el sentido común?

El club de los “passholes” y otras historias de la jungla vial

La comunidad de Reddit se desbordó en comentarios, compartiendo experiencias y trucos dignos de cualquier argentino en hora pico o mexicano en periférico. Un usuario bautizó a estos personajes como “passholes” (mezcla de “pass” [rebasar] y... bueno, ya sabes). Otro relató que prefiere quedarse detrás, dejar pasar el tiempo y luego adelantar con un “slingshot” al mejor estilo carrera de NASCAR. Incluso hubo quien confesó usar las luces altas o la lavadora del parabrisas para bañar autos que le hacen la vida imposible.

Dentro de las anécdotas, una destacó por su giro karmático: una mujer cruzando el Bay Bridge en California, su pareja mareado, y un conductor igual de fastidioso con la ventana abajo. Cuando pudieron alinearse, la pareja vomitó justo por la ventana, impactando al dominguero de lleno. “Retribución instantánea”, dijeron entre risas. Aquí en Latinoamérica, eso sería material de sobremesa familiar por años.

Y es que, como bien dijo un comentarista: “La mayoría de estos tipos lo hacen solo por molestar, es como si la única alegría en su miserable día fuera fastidiar a extraños”. Pero también hay quienes piensan que simplemente no soportan que los rebasen, como ese amigo que en la pista de atletismo acelera solo porque no soporta perder… aunque termine exhausto.

Humor, rabia y el arte de sobrevivir en la carretera latina

¿Es peligroso este tipo de venganza? Claro, siempre hay quien salta con el “podría causar un accidente”. Pero la mayoría coincidió en que a veces la paciencia se agota y hace falta un toque de creatividad para no volverse loco. Al final, la moraleja es clara: si conduces como dominguero, tarde o temprano te va a salpicar el karma… ¡o el agua del parabrisas!

En nuestras calles y autopistas, donde el tráfico puede ser una verdadera jungla y la creatividad abunda, esta historia nos recuerda que un poco de humor y picardía puede convertir el peor rato en una anécdota digna de contar. Así que la próxima vez que te topes con un passhole, dominguero, o simplemente un conductor que parece tener el ego más grande que su auto, recuerda: a veces, la mejor venganza es reírte… y si tienes la oportunidad, ¡mojarlo un poquito!

¿Y tú, tienes alguna historia de venganza chiquita pero sabrosa en la carretera? Cuéntala abajo y hagamos catarsis juntos, porque como dice el dicho: “El que no corre, vuela… y el que no aprende, termina empapado”.


Publicación Original en Reddit: The pettiest of petty, but dang it made me laugh (and still does)