La venganza más dulce: cómo una maestra de kínder me inspiró a callarle la boca… con título y todo
¿Quién no tiene alguna anécdota con un profe que parecía tenerle mala leche? En Latinoamérica, todos tenemos historias de maestras que nos marcaron, para bien o para mal. Pero pocos pueden presumir que, décadas después, regresaron a cerrar el ciclo con la mejor venganza: el éxito. Hoy te traigo una historia que no solo saca carcajadas, sino que también deja una enseñanza para la vida… con un toque de picardía muy nuestro.
La protagonista, a quien llamaremos simplemente “la OP” (como se dice en foros y redes), no empezó a hablar hasta poco antes de entrar al kínder. Por eso, su desarrollo en comunicación iba más lento que el de otros niños. Y en vez de encontrar apoyo, se topó con una maestra de esas que mejor deberían dedicarse a otra cosa: la señora S.
Cuando la maestra se pasa de lanza
Imagínate llegar al kínder en tus primeros días de escuela y que, en vez de aprender junto a los demás, te den plastilina y hojas para colorear… mientras los otros niños hacen matemáticas y leen. Así le pasó a nuestra OP. La maestra S se lo dejó claro: “Tú no puedes, no eres tan lista como los demás”. ¡Tremendo golpe para cualquier niño! En nuestras tierras, donde la abuelita siempre te dice “tú puedes, mi’ja”, encontrarte con un adulto así es como un balde de agua fría.
Y claro, el resentimiento creció día con día. ¿Quién no habría querido gritarle sus verdades a esa maestra, pero con la impotencia de ser solo una niña de cinco años?
El día de la carrera... y la frase que lo cambió todo
Llegó el famoso “Día de las Profesiones” en el kínder, ese evento que también se celebra por acá y donde los niños se disfrazan de lo que quieren ser de grandes. Nuestra OP, con todo y monóculo (¡sí, MONÓCULO!), fue de “maestra”. Cuando la Sra. S le preguntó por qué, la niña respondió con una ingenuidad brutal: “Yo soy maestra… pero una que ayuda a todos, no como usted”.
¡Tómala! Pero no quedó ahí: le aseguró que algún día sería maestra y le demostraría que sí podía. La maestra, en plan “ay, qué linda”, solo respondió: “Ojalá lo logres”. Después, la OP cambió de escuela, pero la herida quedó.
20 años después: el regreso triunfal
Lo que sigue parece sacado de una telenovela, pero pasó de verdad. Veinte años después, nuestra protagonista se graduó como maestra de educación especial y general. Decidió llamar a su antigua escuela, pensando que la maestra S ya estaría jubilada. Pero el destino es canijo: ¡todavía trabajaba ahí!
Al contestar, la maestra reconoció su nombre e incluso sonó contenta de saber de ella. La OP le contó que acababa de recibir su título y que ya tenía trabajo como maestra de educación especial con los más pequeños. La señora S, en modo abuelita orgullosa, le dijo que estaba feliz de que le hubiera demostrado que “sí podía”.
Y aquí viene el giro que hizo estallar de risa a medio Reddit: la OP le respondió, “Te lo dije que podía, pinche vieja,” y le colgó el teléfono. Vaya manera de cerrar el ciclo.
De la rabia al orgullo: la comunidad opina
La historia se volvió viral y los comentarios no se hicieron esperar. Muchos recordaron a sus propios maestros gachos, como un usuario que contó que su profe de álgebra les dijo que nunca aprenderían y que solo con quedarse callados les pondría un 8. El papá terminó enseñándole a él y a su amigo, y años después, el chico se graduó con honores en física. “¡Que se lo trague la tierra a la maestra G!”, escribió.
Otros compartieron anécdotas de niños que no hablaban hasta los 3 o 6 años, y que después no paraban de platicar. Una usuaria contó que su sobrina no hablaba porque su hermana mayor la “interpretaba” todo el tiempo; cuando por fin habló, ¡soltó frases completas como si nada!
Hubo quien aplaudió la “energía de venganza” de la OP, diciendo que a veces el coraje es el mejor motor para salir adelante. En palabras de la comunidad: “Cuando no tienes nada más, la rabia pura es bastante efectiva”. No faltaron los que, con humor muy nuestro, dijeron: “La venganza es un plato que se sirve frío... y con título universitario”.
Pero también hubo reflexiones importantes. Algunos señalaron que, aunque la maestra parecía contenta por el logro, nunca se disculpó por haber juzgado mal a la OP. “No basta con estar feliz de que te demuestren lo contrario; hay que reconocer el daño que hiciste”, comentaron. Otros, más filosóficos, dijeron: “Una vida bien vivida es la mejor venganza”.
Para cerrar: ¿Tienes una historia parecida?
Aquí en Latinoamérica, sabemos que la educación puede ser un campo de batalla. Hay maestros que dejan huella positiva, y otros que te marcan de por vida… pero no para bien. Por eso, esta historia nos recuerda la importancia de no dejarse vencer por las etiquetas ni por el “no puedes”. Como dijo una lectora: “Maestros como tú ayudan a sanar el mundo, y eso hoy se necesita más que nunca”.
¿Tú también tuviste un profe que te subestimó y luego le cerraste la boca? ¿O eres de los que, como la OP, convirtió su rabia en éxito? Cuéntanos tu historia abajo en los comentarios, ¡queremos leerla! Porque, al final, la mejor lección es que nadie puede decirte hasta dónde puedes llegar… solo tú.
Hasta la próxima, y recuerda: si algún día te dicen “no puedes”, responde con hechos y, si hace falta, con un buen “¡toma eso!” bien latino.
Publicación Original en Reddit: the time I proved my kindergarten teacher wrong.