La venganza más chiquita... ¡con el tatuaje más grande! Así le mentí a mi “amiga” y ahora carga un dragón ajeno
¿Te imaginas que alguien se haga un tatuaje enorme solo para fastidiarte... y encima termina llevando en la piel el resultado de una mentira tuya? No es la trama de una telenovela ni una historia de esos chismes que escuchas en la fila de las tortillas: ocurrió de verdad y explotó en Reddit, ese rincón donde la gente suelta lo que no se atreve a contar ni a su psicólogo.
Hoy te traigo el chisme completo de cómo una chica terminó con un dragón gigante en el brazo por querer “ganarle” a su amiga, y la otra, entre risas y culpa, todavía no supera lo surrealista de la historia. Porque, como decimos en Latinoamérica, “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”.
Cuando la envidia se tatúa en la piel
Todo comenzó con una nueva integrante en el grupo de amigos: Peggy, apodo ficticio pero perfectamente descriptivo para la típica “pick-me girl” (sí, esa que necesita ser el centro de atención y se la pasa compitiendo, especialmente con otras mujeres). Desde el principio, la protagonista de la historia, llamémosla Ana, olió el veneno en los comentarios disfrazados de cumplidos de Peggy. Pero, buen pedo, decidió darle una oportunidad e invitarla a una noche de juegos.
Error garrafal. Entre empujones en la oscuridad, caídas fingidas y comentarios pasivo-agresivos que harían sonrojar a la tía chismosa del barrio, Ana se dio cuenta de que la rivalidad de Peggy no era gratuita. ¿El motivo? Mark, el amigo guapo que siempre es el imán de los dramas grupales (todos tenemos uno). Durante meses, cada vez que Mark estaba cerca, Peggy hacía lo imposible por dejar en ridículo a Ana. Un culebrón digno de horario estelar.
El plan maestro: una mentira inocente, una consecuencia permanente
Aquí es donde la historia se pone jugosa y digna de contar en cualquier reunión familiar. Resulta que Ana llevaba meses planeando hacerse un tatuaje de dragón, algo especial para ella y su mamá. Peggy, siempre al acecho, escuchó sobre el plan y empezó a sonsacar detalles. Y aquí, Ana tuvo su momento de “luz divina”.
Le soltó una mentira blanca: le dijo que su tatuaje sería de Haku, el dragón de la película “El Viaje de Chihiro” (Spirited Away). Y como Peggy jamás había visto la película, Ana la animó a verla, pensando que ahí quedaría todo. Pero para sorpresa de todos, Peggy se tatuó exactamente eso: un tremendo dragón enrollado en el brazo, justo como Ana lo había descrito, creyendo que así le robaba la idea y la satisfacción.
Cuando se lo mostró a Ana, seguro pensó que la dejaría devastada. Pero Ana, entre el asombro y la risa, se fue a casa sin saber si sentir remordimiento por la mentira... o alegría por lo absurdo de la situación. Dos años después, sigue riéndose a carcajadas cada vez que lo recuerda.
Los comentarios de Internet: carcajadas, incredulidad y aplausos
Como era de esperarse, la comunidad de Reddit se volvió loca con la historia. Un usuario comentó: “No sé si esto es venganza pequeña, pero ¡qué maravilla! Una trampa de tatuaje sin sentido. Mi sello de aprobación.” Otro, con humor latino, agregó: “Ahora va a tener que fingir que es fan de la película por el resto de su vida. ¡El regalo que nunca deja de dar!”
Otros, más escépticos, dudaron de la veracidad: “¿Quién hace eso? ¿Tatuarse solo para molestar a alguien?” Pero la propia autora subió foto del tatuaje (y sí, es ENORME, digno de presumirse en una convención de anime... si al menos te gustara la película).
Y claro, no faltaron los que aprovecharon para soltar ideas más traviesas: “Ahora deberías decirle que en realidad era el dragón de ‘La Historia Sin Fin’ el que querías, ¡a ver si se tatúa otro!” Porque en la cultura latina, cuando el chisme se pone bueno, siempre hay alguien que quiere subirle el volumen.
¿Venganza chiquita o lección de vida?
Al final, esta historia es un recordatorio de que la envidia y la necesidad de sobresalir pueden llevarnos a hacer cosas ridículas. Como bien mencionó un comentarista: “La trampa solo funciona porque Peggy es una mala persona.” Y es cierto: nadie que esté seguro de sí mismo se tatúa algo gigante solo para molestar a otra persona.
Lo más curioso es que, mientras Peggy pensaba que le arruinaba el plan a Ana, terminó siendo ella la que lleva de por vida un dragón que ni entiende. Y Ana, entre culpa y diversión, aprendió que a veces la mejor venganza es dejar que la gente sola se ponga la soga al cuello (o en este caso, el dragón al brazo).
¿Y tú? ¿Te has topado con una “amiga” así de tóxica? ¿Qué harías si alguien te roba una idea solo por fastidiar? Cuéntame tus historias de venganza chiquita (o grande) en los comentarios. Como decimos aquí: “El que se lleva, se aguanta.” ¡Nos leemos en el próximo chisme!
Publicación Original en Reddit: I lied to my pick-me “friend” and she got a tattoo based off of it