La venganza más épica: ¿Querías tu tractor? ¡Te lo llevo hasta la puerta!
En toda familia siempre hay personajes que parecen sacados de una telenovela, pero hay suegras que definitivamente merecen su propio capítulo de “La Rosa de Guadalupe”. ¿Alguna vez has sentido que tu suegra es como un agujero negro que se traga la alegría apenas entra a la casa? Pues prepárate, porque la historia de hoy es tan épica que si fuera película, seguro ganaba premios… ¡y no sólo por el drama, sino por el nivel de petty revenge digno de aplausos de pie!
Imagina tener una suegra tan egoísta y dramática que hasta manejar media hora para ver a sus nietos le parece misión imposible… pero eso sí, por una lámpara vieja sí cruza fronteras. ¿Te suena conocido? Entonces ponte cómodo, porque esto apenas comienza.
Cuando la paciencia se agota… y el tractor entra en acción
Todo empezó cuando nuestro protagonista y su esposa compraron la cabaña del tío en el norte del estado de Nueva York, con todo y el “combo” de herramientas, cobertizos y hasta dos tractores viejos. Un trato cerrado, como decimos por acá, “pa’ lo hecho, pecho”. Nadie pensó que la suegra, casi cinco años después, iba a aparecer reclamando que varias cosas –incluyendo un tractor que ni servía– eran suyas por herencia. Y como buena protagonista de novela, amenazó con demandar si tocaban “sus” tesoros, aunque ni sabía para qué servían.
¿Te imaginas? La señora, que no visita a los nietos ni en cumpleaños, pero se siente la dueña legítima del tractor oxidado y la caja de herramientas que ni usa. Es como ese familiar que nunca va a la reunión, pero exige que le aparten el mejor pedazo de pastel.
El plan maestro: “Operación Tractor Nocturno”
Después de advertirle varias veces que necesitaban el espacio para construir un garage, y ante la negativa y amenazas de la suegra, el yerno decidió tomar cartas en el asunto… ¡a la mexicana! Una noche, mientras todos dormían, armó su remolque, cargó el tractor (que ni siquiera funcionaba, así que le tocó wincharlo calladito), metió todas las chucherías en una caja de madera gigante y se lanzó de madrugada hasta la puerta de su suegra… ¡a dos horas y media de distancia!
Imagínate la escena: 2 de la mañana, en un barrio elegante donde todos tienen el pasto más verde y ni una hoja fuera de lugar. Llega el yerno, baja el tractor frente al carro de la suegra, acomoda la caja de herramientas y se va, muerto de risa y sintiéndose como el ladrón más torpe de la historia, pero al revés. Como dijo un usuario en los comentarios: “Esto no fue un robo, fue un ‘put-pocket’” (algo así como el primo travieso que mete cosas en vez de sacarlas de la bolsa).
El momento de la verdad: “¿Querías tu tractor? Ahí lo tienes”
Al día siguiente, la suegra despierta y encuentra el tractor –ese mismo que tanto defendía– ocupando su cochera y, probablemente, la paciencia de sus vecinos. En palabras del autor original, ahora cada vez que la señora abre la puerta del garage y ve ese “cachivache” oxidado, seguro le hierve la sangre. Lo mejor: el yerno ni se inmutó cuando la suegra llamó gritando como si hubieran cometido el crimen del siglo. Cuando la policía llegó, el oficial sólo pudo decir: “¿Eso es suyo? Pues ahí lo tiene, no hay delito”.
Los comentarios de la comunidad de Reddit no se hicieron esperar: uno bromeó que ahora deberían regalarle cosas con temática de tractor cada Navidad, otro aplaudió la ejecución perfecta al estilo “heist” de película, y varios coincidieron en que seis meses sin tener noticias de la suegra fue el verdadero premio mayor. Como dice el refrán, “el que ríe al último, ríe mejor”.
Y no faltó quien le echó porras al protagonista: “Eres el rey de la venganza chiquita pero sabrosa”, o la persona que, entre risas, propuso cambiar el tono de llamada de la suegra por una canción de tractores, para que cada vez que llame, al menos se rían juntos.
Reflexión: ¿A quién no le ha tocado una suegra así?
Más allá de la anécdota divertida, la historia nos recuerda el poder de la paciencia y la creatividad ante familiares difíciles. En Latinoamérica, todos tenemos historias de tías, primos o suegras que se aferran a cosas viejas –aunque no las usen– sólo por el gusto de tener la última palabra. Y aunque aquí no todos tenemos tractores, seguro a más de uno le han querido “heredar” el mueble roto o la vajilla incompleta, pero eso sí, ¡no te atrevas a tirarlo!
La próxima vez que alguien reclame algo que no usa, recuerda esta historia y piensa: “¿Quieres tu tractor? ¡Te lo llevo hasta la puerta!” Porque a veces, la mejor venganza es cumplir exactamente lo que la otra persona pidió… y disfrutar el silencio que deja.
¿Tienes una historia parecida con la suegra, el compadre o la abuela? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y si tienes un tractor, por favor, cuídalo… no vaya a ser que termine en la cochera equivocada.
Publicación Original en Reddit: You want it? No problem