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La venganza ligera del profe: Cuando un alumno bocón termina recordando el examen sorpresa

Ilustración en 3D estilo caricatura de un estudiante de secundaria con audífonos, listo para clase con un cuaderno en mano.
Esta vibrante ilustración en 3D estilo caricatura captura la esencia de un estudiante de secundaria preparándose para un día de enseñanza de inglés como segundo idioma. Con audífonos puestos y su cuaderno a la mano, nuestro estudiante está listo para enfrentar los desafíos del día, combinando creatividad con organización.

¿Quién dijo que la vida de un profesor de secundaria era tranquila? Hay días en que la lista de pendientes parece tan larga como la fila para las tortillas un domingo. Y si a eso le sumas grupos de más de 30 adolescentes revoltosos, la cosa se pone aún mejor. Pero a veces, la justicia poética aparece de la forma más inesperada, como en esta historia que arranca carcajadas y, sobre todo, nos recuerda que los profes también tienen su lado vengativo… pero con estilo.

El reto de enseñar inglés y sobrevivir a la secundaria

Imagina llegar a la escuela, auriculares puestos, mentalizándote para el día. Eres profe de inglés en un país donde pocos dominan el idioma, tienes más de 200 alumnos repartidos en 8 grupos y, para colmo, la mayoría apenas y se acuerda de llevar su cuaderno. Mientras caminas, repasas mentalmente la planeación… aunque en realidad, como muchos profes confesamos, entre lo que planeas y lo que realmente pasa, hay un mundo de diferencia. Por eso, nuestro protagonista (que además tiene TDAH) depende de sus libretas para anotar todo lo que sucede, porque si no, ¡olvida hasta su propio nombre!

Y claro, cuando ya casi cierran las calificaciones y necesitas mínimo tres notas por grupo, empieza el estrés. No es lo mismo dar clase a 20 muchachos que a 36 en 55 minutos, sobre todo si la mitad no para de platicar o busca la manera de copiar. Uno de los profes en los comentarios lo resumió perfecto: “Mis alumnos se quejaban de otro examen y les dije: ‘¡No tienen que tomarlo, tienen el privilegio de hacerlo! Sus promedios están por los suelos, ¡esto les ayuda!’” ¿A poco no suena a esos discursos que todos escuchamos alguna vez en la prepa?

El alumno bocón y el examen sorpresa… que el profe había olvidado

Todo empieza cuando, a la entrada, uno de esos alumnos que se sienten con derecho a todo (ya sabes, el típico que no saluda ni da los buenos días), se le acerca al profe directo al grano: “Oiga, ¿cómo que nos va a poner un quiz sin avisar? ¡Eso no se vale!” Ni un “¿puedo hablar un minuto?”, ni un “¿cómo está?”. Directo a la queja, porque claro, ¡la vida del estudiante es dura!

El profe, entre confundido y defendiendo su autoridad, le responde: “Es mi derecho como maestro. Si estudiaste, no tienes de qué preocuparte”. Pero por dentro piensa: “¿De qué demonios habla este muchacho?”. Así que revisa su libreta y ¡oh sorpresa! Sí había anunciado el dichoso quiz unos días antes, pero lo había olvidado por completo. Como diríamos aquí, “le cayó el veinte” gracias al alumno.

Ahora, aquí viene lo bueno. En vez de castigar al chavo o dejarse llevar por el mal rato, el profe decide aplicar una venganza dulce y elegante: cuando llega la hora del examen, le dice a todo el grupo: “Denle las gracias a su compañero, porque él me recordó que hoy teníamos quiz. Yo ya ni me acordaba”. La cara del alumno debió ser digna de meme viral. En los comentarios, muchos decían que seguro el muchacho se ganó unas cuantas miradas asesinas de sus compañeros… y quizá una invitación menos a la próxima fiesta.

Entre anécdotas y solidaridad docente: la comunidad opina

Lo mejor de estas historias es cómo otros profes y lectores se identifican y comparten sus propias batallas. Uno contó cómo, dando clases de química, ofrecía trabajos extra para subir promedios y recibió un ensayo tan mal escrito que sólo por el esfuerzo le puso un 6. “A esa edad, ya deberían saber escribir algo decente”, comentó otro. ¡Tal cual! En Latinoamérica, el drama de las tareas y los exámenes une a estudiantes y maestros por generaciones.

Y no faltó la profe que, para no volverse loca calificando a cientos de alumnos, optó por poner nota cada día según participación y seguimiento de instrucciones. ¡Ingenio docente latino al rescate! Otro usuario compartió una joya: su esposa enseñaba a niños de primaria y un alumno usó la palabra “flatular” en una frase de vocabulario. “A veces tengo que flatular”, escribió el niño. Aquí seguro habría risas en la sala de maestros.

Por supuesto, hubo quien aplaudió la estrategia del profe: “¡Me encantó cómo lo manejaste!” Y otros, como buen latino, sugirieron aplicar la técnica del “si no pones atención, no hay diversión” para que los alumnos valoren las oportunidades.

¿Dónde está la línea entre la venganza y la enseñanza?

En el fondo, esta historia no va solo de una travesura o una pequeña venganza. Es una lección sobre el poder de la autoridad bien aplicada, la importancia de la memoria (¡benditas libretas!) y el arte de poner en su lugar a los que se creen más listos que el profe… sin perder el sentido del humor.

Porque si algo tenemos en común en Latinoamérica, es que la vida escolar está llena de anécdotas donde el ingenio y la picardía se mezclan con la enseñanza. Y como bien dijo un usuario: “La venganza es mejor cuando se sirve sola”. En este caso, fue servida con una sonrisa y una lección para todos.

¿Y tú? ¿Alguna vez fuiste el que metió la pata en clase… o el que se llevó la ‘venganza ligera’ del profe? Cuéntanos tu historia en los comentarios y celebremos juntos esas pequeñas batallas que hacen de la escuela una verdadera aventura.


Publicación Original en Reddit: High school student