La venganza gatuna: Cuando tu roomie fuma lo que no debe
Todos los que hemos compartido departamento alguna vez sabemos que la convivencia puede ser un reto… y también una fuente inagotable de historias para reírse después. ¿Quién no ha tenido ese roomie que “misteriosamente” olvida pedir permiso antes de agarrar algo tuyo? Bueno, hoy les traigo una historia de Reddit que mezcla hierba, un poco de creatividad y, por supuesto, gatos. Prepárate para conocer la venganza más felina (y divertida) que he leído en mucho tiempo.
El roommate que no sabía pedir permiso (ni olfatear bien)
En esta historia, el protagonista y su compañero de cuarto compartían algo más que la renta: el gusto por la buena marihuana. El trato era sencillo, directo, casi de compadres: “Si quieres fumar de mi stash, solo avísame primero”. Pero como pasa a menudo, el amigo se hacía el loco y se servía sin pedir… total, ¿quién se va a dar cuenta por un poquito menos? Spoiler: el dueño sí se daba cuenta, pero no se enojaba… al menos, no tanto como para armar bronca.
Llegó el día en que el protagonista se fue de vacaciones por un mes y, aquí empieza lo bueno, dejó en su escritorio la bolsita de catnip de su gato justo al lado del bong y la bandeja de liar. ¡Una trampa digna de telenovela! Como era de esperarse, al regresar, la bolsita estaba sospechosamente ligera. Cuando el roomie entró a saludar, nuestro héroe le mostró la bolsa y le lanzó la pregunta matadora: “¿Te fumaste esto?”. El otro, rojo de la pena, admitió que sí, que solo un poco. Cuando le contó que era catnip (hierba gatera), no lo podía creer hasta que olió bien la bolsa y se dio cuenta de su error.
Humor, memes y maullidos: la reacción de internet
La comunidad de Reddit, como siempre, no decepcionó. Uno de los comentarios más simpáticos decía: “¿Y le compraste un rascador para gatos como regalo de paz?” Otros sugerían que de ahora en adelante, solo le regalara juguetes de gato en su cumpleaños, o que le lanzara un “pspsps” cuando necesitara llamarlo (todos sabemos cómo reaccionan los michis a ese sonido). Incluso propusieron maullarle cada vez que pasara el porro, solo para mantener viva la broma.
Y, claro, no faltaron los juegos de palabras: “Eso sí fue una venganza bien gatuna”, “Ahora seguro que siempre huele dos veces antes de fumar algo”, y mi favorito, adaptando el humor local: “¡Eso le pasa por pasarse de vivo! Ahora sí, ni el gato se le acerca”.
Entre bromas y anécdotas: ¿castigo o aprendizaje?
Más allá del chiste y la “venganza pequeña”, esta historia es un ejemplo de cómo en Latinoamérica solemos resolver las broncas cotidianas: con humor y creatividad. Aquí no fue necesario armar un escándalo ni pelearse, bastó con una lección divertida para que el roomie entendiera que hay límites… y que antes de agarrar lo ajeno, ¡hay que preguntar!
Lo mejor es que ambos terminaron riéndose del asunto, e incluso el “culpable” admitió que la regó y que se la merecía. Eso sí, después de ese día, nunca más volvió a fumar nada sin olerlo primero… aunque seguía sin pedir permiso, al menos ya no caía en trampas felinas.
La historia siguió creciendo en los comentarios, con personas que compartieron experiencias parecidas. Alguien contó cómo en su pueblo, durante una “sequía” de marihuana en Navidad, le vendieron a un ladrón una mezcla de orégano y tabaco ¡por 50 dólares! Y el tipo, orgulloso, decía que era la mejor hierba que había probado.
También se armó el debate sobre si el catnip realmente tiene algún efecto en humanos. Resulta que, según varios usuarios, si lo fumas o lo haces en té, puede ser levemente relajante (aunque nada como en los gatos, que se ponen a rodar y brincar como locos).
Bromas blancas: el lado divertido de la convivencia
En un país donde la picardía y la broma son parte de la cultura, esta historia nos recuerda que no todo conflicto debe terminar mal. A veces, una pequeña venganza divertida puede fortalecer la amistad y crear recuerdos que se cuentan una y otra vez en las reuniones, entre carcajadas y anécdotas de “cuando vivíamos juntos…”.
Así que la próxima vez que tu roomie agarre lo tuyo sin permiso, ya sabes: una dosis de humor puede ser más efectiva que cualquier regaño. Solo recuerda, eso sí, no dejar la comida del gato cerca de donde guardas tus cosas “especiales”… no vaya a ser que terminen todos maullando en la sala.
Y tú, ¿qué hubieras hecho?
¿Te ha pasado algo parecido con un amigo, compañero de casa o incluso en el trabajo? ¿Cómo reaccionarías si te das cuenta de que te fumaste el catnip del gato? Déjame tus historias y anécdotas en los comentarios, que seguro hay más de una joya por ahí. Y si tienes algún truco para “enseñar modales” sin perder la amistad, ¡compártelo! Porque al final, todos somos un poco gatos… y un poco traviesos.
Publicación Original en Reddit: That’s not weed dude