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La venganza de los grillos: una historia universitaria que chirría hasta el alma

Grupo de amigos universitarios disfrutando de una fiesta animada en un ambiente cinematográfico, evocando recuerdos divertidos.
En esta escena cinematográfica, la energía vibrante de la vida universitaria cobra vida mientras amigos se reúnen para fiestas inolvidables llenas de risas y camaradería. Cada momento capturado refleja la alegría de vivir en una casa bulliciosa donde se forjaron recuerdos y amistades duraderas.

¿Te imaginas convivir con diez personas bajo el mismo techo durante la universidad? Ahora súmale fiestas, grupos divididos, egos universitarios y… grillos invisibles. Así empieza una de esas anécdotas que solo pueden salir de internet, pero que perfectamente pudo haber pasado en cualquier casa compartida de México, Argentina o Colombia. Porque, seamos honestos, ¿quién no ha tenido un roommate que le saca canas verdes?

Hoy te traigo la historia de una pequeña gran venganza, de esas que no hacen daño físico, pero sí te desesperan al grado de querer arrancarte los cabellos. Prepárate para conocer la legendaria “venganza de los grillos” y el debate que encendió en Reddit.

Cuando la convivencia se vuelve guerra fría universitaria

Resulta que un grupo de once chicos compartía casa durante la universidad. Como en toda buena sitcom de Televisa o de Caracol, pronto se armaron dos bandos: los fiesteros, que aseguraban ser “razonables” y limpiar cada semana, y los otros, más tranquilos, estudiosos y, según el narrador, algo “juzgones” y con complejo de superioridad. ¿Te suena conocido? Seguramente sí, porque en cada grupo de roomies hay quienes quieren armar pachanga y quienes solo buscan dormir en paz antes del parcial.

La tensión fue subiendo como espuma en cafetera. Al llegar el momento de renovar contrato, el grupo estudioso aprovechó que tenía más amigos dispuestos a mudarse… ¡y sacó a los fiesteros de la jugada! Un clásico “te me vas, compa”, pero con papeles legales de por medio.

El origen del chirrido: la venganza más desesperante

Aquí es donde la historia toma un giro digno de cualquier culebrón latinoamericano. El fiestero expulsado, en vez de resignarse, decidió dejar su huella… o mejor dicho, su “chirrido”. Buscó en eBay (el Amazon de los gringos) unos aparatitos que imitan el sonido de grillos y los escondió en los rincones más insospechados: detrás de la estufa, en el radiador, bajo la alfombra de las escaleras… ¡un verdadero “esconde y encuentra” del terror!

Pero no fue cualquier broma. Los aparatos estaban programados para sonar cada 10-20 minutos, en intervalos aleatorios y con sonidos diferentes. Imagina estar tratando de estudiar para el examen de anatomía y, de repente, un “cri-cri” misterioso suena en la casa. Buscas, revisas, nada. Y cuando menos lo esperas… ¡otro “cri-cri”! Una tortura china, pero versión grillos.

El bromista cerró su relato con una risa maliciosa: “La única manera en que dejarán de volverse locos será cuando se acaben las pilas”.

¿Venganza justificada o simple inmadurez? El debate arde en redes

La comunidad de Reddit no tardó en opinar, y vaya que se armó la polémica. Varios usuarios, como si fueran los tíos regañones en la sobremesa, no tardaron en señalar que la venganza fue más infantil que ingeniosa. Uno comentó, adaptándolo a nuestro español latino: “A ver, que salir de fiesta hasta las 11 de la noche puede ser tarde cuando tienes que madrugar para la universidad. Y eso de limpiar solo cuando ya el desastre es inaguantable… pues tampoco es para presumir”.

Otros se pusieron del lado de los “tranquilos”, diciendo que el grupo fiestero solo confirmó que no era buen inquilino y que, sinceramente, nadie aguanta años viviendo con tanta gente y tanto relajo. Como comentó un usuario: “En realidad, no fue una venganza, fue una muestra de por qué debían irse”.

Eso sí, también hubo quien celebró la creatividad de la broma, recordando travesuras similares en oficinas o casas propias. Uno hasta contó que usó un aparato similar para espantar a personas que dormían en el porche de su trabajo, y le funcionó de maravilla.

Lo interesante fue el consenso: la mayoría opinó que, aunque la historia era divertida de leer, lo que hizo el bromista simplemente demostró la razón por la que lo corrieron. “¿No sería mejor usar esa energía para ser un buen compañero de casa en vez de andar de travieso?”, escribió otro usuario, muy en la onda de esos consejos sabios que te da tu abuela.

¿Qué aprendemos de todo esto? Y tú, ¿qué harías?

Si algo nos deja claro esta historia es que la convivencia no es fácil, y menos en la universidad, donde las personalidades y los estilos de vida chocan como tacos de canasta en hora pico. Las bromas pueden ser catárticas, sí, pero también pueden cruzar la línea y dejarte como el malo de la película.

¿Tú qué hubieras hecho? ¿Te animarías a esconder grillos electrónicos en la casa de tus exroomies o preferirías simplemente dejar las cosas por la paz? ¿Has vivido alguna venganza pequeña pero memorable en tu época universitaria o de roomie?

Cuéntanos tu experiencia en los comentarios. Y recuerda: a veces, la mejor venganza es madurar… o al menos, no dejar grillos escondidos para la eternidad.

¿Te gustó la historia? ¡Compártela con ese amigo que siempre anda planeando bromas pesadas!


Publicación Original en Reddit: Cricket chirps