La venganza apestosa: El día que el atún se volvió arma secreta en una cortina
¿Alguna vez te han hecho pasar un mal rato y te quedaste con las ganas de devolver el favor, aunque fuera de la forma más sutil y apestosa posible? Pues prepárate, porque hoy te traigo una historia que combina creatividad, malicia y una lata de atún con el superpoder de arruinar cualquier ambiente. Esta anécdota, extraída de las profundidades (o más bien, las alturas) de Reddit, nos recuerda que a veces la mejor venganza es la que se cocina lento… y huele peor que pescado podrido.
¿Te imaginas llegar a tu casa y que de repente huela a algo tan raro que ni tu abuelita con su arsenal de remedios caseros puede eliminarlo? Así de potente fue la venganza de nuestra protagonista, y lo mejor es que, aunque pasen los años, sigue siendo digna de contarse en cualquier reunión con amigos.
Atún en la cortina: El origen de la venganza perfecta
Todo comenzó en una escuela técnica, donde la protagonista de nuestra historia era blanco de burlas de una compañera que pensaba que llamarla con apodos homofóbicos era lo más gracioso del mundo. Como buena latinoamericana que sabe aguantar vara, no dijo nada… pero el destino (y una invitación a una fiesta en casa de la misma compañera) le regaló la oportunidad perfecta.
Mientras todos bailaban reggaetón y el perreo estaba a todo lo que da, nuestra vengadora silenciosa encontró una lata de atún en la cocina. ¿Qué hacer con ese tesoro? Ni corta ni perezosa, fue a los cuartos vacíos, desmontó cuidadosamente las varillas de las cortinas y metió el atún ahí, bien apretadito. Porque, seamos honestos, ¿quién demonios revisa las cortinas cuando la casa empieza a apestar? Nadie. El plan maestro estaba en marcha.
Durante semanas, la dueña de la casa y su novio buscaron el origen del olor, revisaron la basura, el refrigerador y hasta el desagüe, pero nunca imaginaron que el enemigo estaba justo sobre sus narices, escondido en las alturas. Nuestra protagonista, mientras tanto, disfrutaba en silencio cada vez que la oía quejarse del misterioso aroma.
El arte de la venganza pequeña (pero sabrosa)
Este tipo de historias no solo despiertan la creatividad, sino también el sentido de comunidad. En los comentarios de Reddit, varios usuarios compartieron sus propias anécdotas de "venganzas aromáticas", elevando el nivel de ingenio y maldad a nuevos estándares.
Un usuario recordó haber usado cáscaras de camarón en las varillas de las cortinas, asegurando que ese truco es tan viejo y efectivo que hasta ha protagonizado historias de divorcios, donde la exesposa dejó a la nueva pareja con una casa invendible por el olor. Otro comentó que, en clima caliente, nada supera esconder carne molida cruda en los tapones de las llantas del auto: "Nunca pudieron rastrear el origen del olor, pero todos los gatos del barrio se reunían cerca del coche como si fuera fiesta patronal", bromeó.
Y es que, como bien dicen en México, "el que se lleva, se aguanta". Alguien más advirtió que si tienes un enemigo de verdad intenso, lo mejor es usar queso Limburger —famoso por oler a calcetín sudado—, o sardinas, porque su tufo es imposible de ignorar. Incluso hubo quien recomendó orinar en las rejillas del aire acondicionado, pero esa ya es otra liga de maldad (y no la aprobamos, claro).
Lecciones de la comunidad: Entre risas, olores y solidaridad
Uno de los momentos más memorables de la historia fue cuando alguien sorprendió a la vengadora en plena faena, con la mano en la cortina y el atún en la otra. Pero en vez de delatarla, solo le sonrió y le dijo: "Sigue, sigue". A ese buen amigo le mandan saludos hasta hoy: "Nick, si estás leyendo esto, eres grande". Porque en Latinoamérica sabemos que, a veces, más vale un cómplice que mil explicaciones.
La comunidad también compartió consejos y advertencias. Hubo quien recordó que una vez dejaron una botella de leche de chocolate en una tienda y, al coagularse y romperse, tuvieron que evacuar la zona. Otros mencionaron el infame truco de esconder un huevo en el proyector del salón de clases: "El día que lo prendieron, el olor fue tan fuerte que hasta la directora tuvo que salir corriendo".
Pero no todo es venganza: también está el ingenio para reírse de las desgracias. Uno sugirió que si tienes una bicicleta, puedes esconder una salchicha en el tubo del asiento y esperar a que el dueño descubra el aroma a "hot dog pasado". Otro comentó que en su trabajo tenían la frase "hay que camaronear la cortina" cuando alguien merecía una lección.
¿Moraleja? Mejor no busques pelea… ni atún en la cortina
Esta historia es una advertencia envuelta en carcajadas: nunca subestimes la creatividad de quien has ofendido. Y si eres el ofendido, quizá no sea necesario llegar a tanto; pero si lo haces, que sea con estilo y un poco de humor.
En Latinoamérica, donde el ingenio para la venganza criolla no tiene límites, estas historias nos recuerdan que a veces la vida es más sabrosa si se toma con humor… y se respira con la nariz tapada.
¿Tú qué opinas? ¿Alguna vez ejecutaste o sufriste una venganza olorosa? Cuéntanos tu historia en los comentarios, y recuerda: si tu casa empieza a oler raro, revisa primero las cortinas antes de llamar a la abuelita para que queme copal.
Publicación Original en Reddit: Hid tuna fish in curtain rod