La venganza apestosa: Cuando la hermana de mi amigo lanzó popó a mi auto (y lo que hice después)
¿Alguna vez te han hecho una broma tan pasada que te quedas sin palabras? Imagínate esto: llegas a casa de tu cuate un sábado de calor infernal, y de la nada, la hermana de tu amigo te avienta una bolsita de popó de perro directo al parabrisas. ¿Qué harías tú? Pues en esta historia, la respuesta fue más creativa (y apestosa) de lo que cualquiera se imagina.
Porque todos tenemos ese alguien que nos hace la vida de cuadritos, y a veces, la mejor respuesta es devolver la jugada… con la misma moneda, pero con estilo latino y un poco de karma.
La historia: popó, calor y una venganza “de regreso al remitente”
Todo comenzó allá por 2005, cuando el autor de esta anécdota, a quien llamaremos “el compa”, iba de visita a casa de su amigo Aarón. Ahí vivía también Tanya, la hermana mayor, con quien nunca hubo buena onda. Como buenos latinos, no es raro ver hermanos adultos todavía en la casa materna, y aquí, la convivencia ya traía roces de años.
Ese día, Tanya volvía de pasear a su Jack Russell, con el clásico paquetito de popó amarrado, cuando decide demostrar su “cariño” lanzando la bolsita directo al parabrisas del auto del compa. ¿Motivo? Quizá porque nunca le cayeron bien los perros... o porque nunca le cayó bien él. Vaya, la típica rivalidad que se cuece en muchas familias latinas.
Pero aquí la cosa se pone buena: el compa, ni tardo ni perezoso, recoge la bolsita, ve que el carro de Tanya tiene el quemacocos entreabierto (ya sabes, para que no se haga sauna adentro con el solazo), y le devuelve el “regalito” tirándolo por ahí, directo al asiento del copiloto. Todo con la calma de quien va a echarse unas chelas y videojuegos, sin decirle nada a nadie.
Comentarios del pueblo: la sabiduría y el humor de internet
Lo mejor de estas historias no es solo la anécdota, sino cómo la gente en internet le mete sazón. Un usuario comentó que esto fue “devolverle su regalo”, como quien dice “regresando la cortesía”, y el propio autor respondió: “Ella dejó caer algo, yo solo quería que lo encontrara otra vez”.
Otro usuario bromeó con que “la venganza es un mojón que se sirve caliente”. Y vaya que sí: el calor del sol cocinó la bolsita hasta alcanzar un nivel de tufo que ni el mejor sazón de abuela. Cuando Tanya intentó vender su coche (un Honda Prelude del 99, para los amantes de los fierros), el interesado casi se desmaya al abrir la puerta y sentir el golpe de aroma. Obvio, no lo compró.
En los comentarios abundaron frases como “no empieces con popó si no quieres que te regresen popó” o “así se sirve el karma, directo y sin filtro”. En Latinoamérica, todos tenemos ese refrán que dice algo como “el que la hace, la paga”, y aquí se cumplió a la perfección.
Venganza chiquita, lección grande
Muchos pensaron que la historia terminaría en pelea, gritos o hasta algún romance telenovelesco (“¿y si terminan juntos, como en una comedia romántica?” preguntó alguien). Pero nada de eso: el compa aclaró que nunca hubo química y que ni a su esposo aguantaba, así que el drama quedó en lo que era: una venganza pequeña, pero memorable.
También hubo quien reflexionó sobre la cultura de no recoger la popó del perro y dejarla por ahí, algo que todos hemos visto en los parques. En vez de dejarlo pasar, aquí se aplicó la de “regresárselo al dueño”, pero con un giro inesperado.
Reflexión final: cuando el karma te alcanza… y huele feo
Esta historia, aunque parece salida de una comedia, nos deja claro que a veces la mejor respuesta no es pelear, sino devolver el favor con elegancia (bueno, y un poco de olor). En Latinoamérica, donde el ingenio y la picardía nunca faltan, estas venganzas pequeñas se convierten en leyendas entre amigos y familia.
Y tú, ¿te has visto en una situación similar? ¿Cuál ha sido tu mejor (o peor) venganza chiquita? Cuéntanos tu historia en los comentarios y comparte este blog con ese amigo al que nunca le falta una anécdota para el café.
¡Recuerda! No inicies guerras de popó si no quieres terminar oliendo mal. Porque como decimos por acá: “El que juega con fuego… termina chamuscado”. O en este caso, apestando a perro.
¿Te animarías a hacer algo así o prefieres poner la otra mejilla? ¡Déjanos tu opinión!
Publicación Original en Reddit: Friend's sister threw poop at my car.