La venganza apestosa: cómo un gato de servicio silenció la peor fiesta de karaoke
¿Alguna vez has sentido que tus vecinos te quieren volver loco con sus fiestas interminables? ¿Has pasado noches enteras sin dormir porque su karaoke desafinado no tiene fin? Bueno, la historia de hoy demuestra que, a veces, la justicia llega de la forma más inesperada... y apestosa. Prepárate para conocer a Schrödinger, el gato de servicio con el superpoder más peculiar de todos: ¡bombas biológicas naturales!
Cuando el karaoke se convierte en tortura
Todos tenemos ese vecino fiestero que parece tener el don de la persistencia (y la falta absoluta de talento musical). En este caso, nuestra protagonista vive en Belfast, en una de esas típicas casas angostas y alargadas, tan comunes en algunas ciudades europeas como en ciertos barrios populares de Latinoamérica. Pero aquí la cosa se pone peor: la pared que separa su cuarto de la casa vecina tiene agujeros de bala (sí, leíste bien), y por ahí se cuela todo el ruido... y algo más.
Los vecinos no solo organizan fiestas hasta las 7 de la mañana, sino que además repiten sin descanso el mismo repertorio de éxitos de karaoke: Natalie Imbruglia, Shania Twain y David Guetta, una y otra vez, desafinando como si no hubiera un mañana. Imagínate tratar de dormir mientras escuchas por enésima vez “Torn” a grito pelado, ¡ni la mejor serenata de mariachis podría competir con semejante tortura!
Schrödinger y su “arma secreta”: Cuando la naturaleza hace justicia
Ahora bien, hablemos de Schrödinger, el verdadero héroe de esta historia. Para sorpresa de muchos, los gatos sí pueden ser animales de servicio, sobre todo en países como Irlanda y el Reino Unido, donde ayudan a personas con epilepsia, entre otros padecimientos. Pero este minino, además de ser un gran compañero, tiene un don muy particular: sus “regalitos” en la caja de arena son tan potentes que pueden desalojar una habitación en segundos.
Después de varias noches en vela y de soportar el karaoke infernal, la dueña de Schrödinger decidió tomar cartas en el asunto. Usando los agujeros de bala como canal de venganza, preparó una pequeña “trampa biológica”: recogió una de las temidas heces de Schrödinger (doblemente embolsada, pero estratégicamente perforada), y la pegó justo sobre los agujeros que conectaban ambas habitaciones. ¿El resultado? Un minuto después, los fiesteros gritaban: “¡Dios, qué peste es esa!” y, en menos de diez minutos, la fiesta desapareció como por arte de magia.
Como diríamos en México: “No hay mal que por bien no venga”, porque si la vida te da limones... ¡haz limonada apestosa!
Reacciones de la comunidad: entre risas, consejos y solidaridad gatuna
La historia, compartida en Reddit, no tardó en volverse viral. Los comentarios no solo aplaudieron la creatividad de la dueña, sino que aprovecharon para compartir anécdotas propias. Muchos recordaron al famoso “Smelly Cat” de la serie Friends, cantando en los comentarios: “Gato apestoso, gato apestoso, ¿qué te están dando de comer?”. Otros, como en cualquier sobremesa latinoamericana, aportaron soluciones de abuelita: “Mézclale yogur natural y calabaza a su comida, ayuda mucho con los olores”, aunque la autora aclaró que ni el veterinario pudo con el superpoder de Schrödinger.
No faltó quien preguntara si el gato se podía rentar para eventos especiales (¡imagina llevarlo a una boda donde no toleras a los invitados!), mientras otros bromearon con términos como “guerra de los olores” y “arma de destrucción masiva felina”. Incluso hubo espacio para la reflexión: una usuaria defendió el papel de los gatos de servicio, explicando que también pueden anticipar ataques epilépticos o bajones de azúcar, y que la ignorancia sobre el tema es más común de lo que parece, tanto allá como en nuestra región.
Y claro, las historias de gatos “arma química” abundan. Varias personas compartieron que sus mininos también huyen despavoridos después de usar la caja de arena, como si no tuvieran idea de que son los culpables del desastre ambiental. “Mi gata sale corriendo como si hubiera dejado una bomba nuclear”, escribió alguien, y seguro más de uno se sintió identificado.
¿Venganza pequeña o justicia divina?
En Latinoamérica, estamos acostumbrados a lidiar con vecinos ruidosos: el que pone reggaetón todo el día, la tía que chismea a gritos, o el señor que decide taladrar el domingo a las 7 a.m. Pero la lección que nos deja esta historia es clara: a veces, la mejor venganza es la que aprovecha los recursos que la vida (y la naturaleza) te da. Porque, como decimos por acá, “si no puedes con el enemigo... ¡úsalo a tu favor!”
Así que, si alguna vez sufres por vecinos fiesteros, recuerda a Schrödinger y su hazaña apestosa. Puede que no todos tengamos un gato con superpoderes, pero sí tenemos creatividad y sentido del humor para hacerle frente a cualquier situación.
¿Y tú? ¿Alguna vez te has vengado de un vecino ruidoso? ¿Tienes una historia de gatos “químicos” digna de compartir? ¡Cuéntanos en los comentarios! Y, por favor, si tienes un Schrödinger en casa, no olvides agradecerle por sus servicios... aunque sean un poco, digamos, aromáticos.
Publicación Original en Reddit: It’s midnight and you’re still singing the same Natalie Imbruglia song over and over and somehow making it worse every time? Prepare for my service cat to fulfil another “service”