La solicitud de reembolso más absurda: historias del mostrador de hotel que no creerías
¿Alguna vez has escuchado una historia tan absurda que simplemente tienes que compartirla en la próxima reunión con amigos? Pues prepárate, porque lo que te voy a contar hoy supera cualquier anécdota de oficina, restaurante o banco de barrio. Imagina que trabajas en un hotel y te llaman para pedir un reembolso… ¡de una reserva que era no reembolsable, para una fecha pasada, y de la que nadie avisó que no llegarían! Así comienza esta tragicomedia al estilo latinoamericano, donde la realidad supera la ficción y la paciencia del personal hotelero se pone a prueba día tras día.
Bienvenidos a una de esas historias que solo quienes han trabajado en hoteles pueden entender, pero que cualquier latino reconocerá como “el colmo del descaro”. Ponte cómodo, porque aquí no solo hay humor, sino también reflexión sobre hasta dónde puede llegar la creatividad —o el descaro— de algunos huéspedes.
Cuando “no reembolsable” no significa nada para algunos
La historia original viene de un Director de Ventas y Marketing (o como lo llamaríamos en Latinoamérica, el jefe de ventas que siempre termina apagando incendios), quien a menudo también funge como gerente de turno. Recibe una llamada de “Suxpedia” (sí, así le dicen de cariño a esas agencias de viajes en línea que todos conocemos…), solicitando un reembolso. Hasta aquí, todo normal en el mundo hotelero. Pero el motivo es digno de un episodio de “La Rosa de Guadalupe”: el huésped reservó para la semana pasada, nunca se presentó, tampoco avisó, y la tarifa era de esas que, en letras grandes y rojas, te dicen “NO REEMBOLSABLE, NO CANCELABLE, NO CAMBIABLE”.
El jefe, con la paciencia de un santo y más experiencia que recepcionista de hospital público, pregunta si alguien avisó al hotel que no llegarían. La respuesta: un rotundo “no”. Resultado: la habitación se quedó bloqueada toda la noche, sin poder venderla a nadie más, y ahora, días después, quieren el reembolso… Y si esto te parece surrealista, espera a leer lo que la comunidad opinó.
Reacciones de la comunidad: “¿En serio creen que nacimos ayer?”
Lo mejor de estas historias son los comentarios de otros trabajadores de hotelería, quienes han visto de todo y más. Como dice una usuaria: “Ya llevo fácil media docena de estas solicitudes este año, pidiendo reembolsos de no-shows de hace una semana o ¡hasta meses! Porque ‘nuestro huésped en común cambió de planes’... y se sorprenden cuando les digo que no”.
Otro comenta, con ese sarcasmo tan nuestro: “Seguro que ‘expresar sorpresa’ viene en el guion de llamadas de esas agencias”. Y no falta quien les molesta el término “huésped en común”, como si el hotel y la agencia fueran compadres de toda la vida, cuando en realidad solo comparten el dolor de cabeza…
Pero ojo, que siempre hay quien va más allá. Uno cuenta que le pidieron el reembolso… ¡de una reserva en otro hotel! “Como no pudieron contactar al otro, nos llamaron a nosotros para que les devolviéramos el dinero y luego lo cobremos al otro hotel. ¿Y cómo se supone que hagamos eso? ¡Por favor!”. Aquí cualquier latino pensaría: “¡Eso es como ir a la tiendita de la esquina a pedir que te devuelvan lo que compraste en el súper!”.
La creatividad del huésped latino y el arte de “tirar la toalla”
Muchos en la comunidad coinciden: estas llamadas suelen llegar en el peor momento, como durante la auditoría nocturna, cuando solo está el recepcionista de turno y ningún gerente para “responder por la casa”. Como bien dice uno: “La gente llama de madrugada esperando que el nuevo o el que está solo les regale el reembolso que saben que no les toca”. Aquí, el refrán aplica: “El que no llora, no mama”, aunque en este caso, nadie les va a dar la leche…
Y no faltan quienes proponen soluciones a la mexicana: “Debería haber una casilla gigante que diga: ‘NO REEMBOLSABLE SIGNIFICA QUE NO TE VAMOS A DEVOLVER TU DINERO SI NO VIENES. ¿Estás seguro?’ Y aun así, ¡la gente reclamaría!”. Porque, seamos sinceros, en Latinoamérica sabemos que si hay una mínima oportunidad de sacar ventaja, alguien lo va a intentar.
Incluso hay quien recuerda que en su hotel imprimían la confirmación con letras grandes para mostrarle a los clientes más necios: “Mire, aquí usted aceptó esto, no se haga el desentendido”. Porque, como diría tu abuelita: “Cuentas claras, amistades largas”.
Reflexión final: Entre risas y resignación, así es la vida hotelera
Al final, el propio protagonista de la historia lo resume perfecto con una cita (adaptada al sabor local): “Si no nos reímos de estas cosas, nos volvemos locos”. Y es que en la hotelería, como en la vida, hay que aprender a soltar, reírse y seguir adelante. Porque, aunque no estemos salvando vidas, mantener la calma frente al absurdo es una habilidad digna de un superhéroe latino.
Así que la próxima vez que reserves un hotel y veas “no reembolsable”, piénsalo dos veces antes de intentarlo… ¡o prepárate para ser la próxima anécdota viral en la comunidad hotelera!
¿Y tú, has vivido o presenciado alguna historia así de insólita en el trabajo? Cuéntanos en los comentarios, comparte tu experiencia y recordemos juntos que, en Latinoamérica, la realidad siempre supera la ficción.
Publicación Original en Reddit: Most absurd refund request