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La pequeña venganza que se volvió viral: cuando darle tu número a todos es justicia poética

Ilustración 3D en caricatura de una persona entregando un número de teléfono, mostrando travesura y humor.
Esta vibrante imagen en caricatura 3D captura el espíritu juguetón de compartir números de teléfono con un giro inesperado. ¡Sumérgete en mis peculiares experiencias con un antiguo supervisor y descubre cómo nació este hábito tan singular!

¿Quién no ha tenido ese jefe o jefa que parece sacado de una telenovela, de esos que te hacen la vida imposible y te hacen sentir como la oveja negra aunque te esfuerces al máximo? En Latinoamérica, donde el ambiente laboral muchas veces se siente como una gran familia… hasta que aparece el jefe tóxico, estas historias no nos son ajenas. Pero, ¿qué pasa cuando la venganza es tan ingeniosa y sutil que solo genera carcajadas y un poco de alivio para el alma? Hoy te traigo una historia real sacada de Reddit que se volvió viral por su creatividad y dosis exacta de malicia inocente.

Cuando el jefe tóxico recibe su merecido… a través del celular

La historia empieza con un usuario que, harto del maltrato de su supervisora –quien, según él, lo veía como el “mal elemento” sin importar lo que hiciera–, decidió tomar cartas en el asunto. No, no fue una confrontación directa ni nada escandaloso de esos que terminan en Recursos Humanos. Fue algo mucho más ingenioso y, honestamente, digno de contarse en la sobremesa: empezó a escribir el número de teléfono de su exjefa en todos los formularios y suscripciones que encontraba.

¿Te llegan llamadas de los Testigos de Jehová, ofertas de seguros, promociones de caridad, encuestas religiosas, promociones de Walmart y hasta llamadas de Scientology? Bueno, a esta exjefa sí, y todo gracias a la creatividad de su exsubordinado. Imagínate el celular de la señora explotando a toda hora y ella tratando de entender por qué todos los vendedores y representantes de distintas religiones del continente la buscan como si fuera la última Coca-Cola del desierto.

La comunidad en Reddit no tardó en subirse al tren de la venganza. Un usuario, recordando su propio calvario laboral, comentó: “Yo trabajé con un chavo que podría haber escrito esto sobre nuestra jefa. Todos veíamos el maltrato a ese pobre muchacho, y ni los reportes funcionaban. Cuando por fin la despidieron, no me habría sorprendido que él hiciera lo mismo. Si pudiera, yo también le apuntaría su número a todo lo que encuentre”. ¿Quién no ha sentido ese deseo alguna vez?

El arte de la venganza pasiva-agresiva: creatividad latina al máximo

En nuestra cultura, la venganza rara vez es directa. Somos expertos en el “ahí te encargo”, el “te la cobro después”, o el clásico “Dios te bendiga… pero poquito”. Este caso es la personificación de esa picardía criolla: nada de confrontaciones, pero sí una lección que deja claro que no se puede andar por la vida pisando a los demás sin esperar una respuesta.

La creatividad de los comentaristas no tiene límites: “¿Ya la anotaste en Scientology? Porque si no, no cuenta”, bromeó uno, a lo que el autor original respondió que, por supuesto, fue la primera lista en la que la inscribió. Otro sugirió, en tono de broma: “Apúntala como si estuviera buscando casa de retiro de lujo; esas llamadas nunca paran, ni aunque cambie de número”. Y es cierto, en estas tierras sabemos que si te inscribes en una rifa o en una promoción, prepárate para recibir llamadas hasta de la tía que vive en otro país.

Uno más compartió su propia experiencia: “En mi trabajo, la jefa nunca quería atender a los clientes enojados. Alguien empezó a dar su número personal a los clientes furiosos y, aunque nunca supimos quién fue, verla salir del cubículo gritando era la mejor parte del día”. Seguro más de uno de nosotros ha soñado con hacer lo mismo.

¿Y si la venganza se pasa de la raya? Reflexión y risas compartidas

Por supuesto, alguien siempre pregunta si esto es legal o si no se está yendo demasiado lejos. Aquí, la respuesta fue clara: “Tal vez no debería admitirlo en público, pero soy demasiado rencoroso para importarme”. En realidad, más allá del debate legal, la mayoría de los lectores coincidió en que, después de tanto abuso y humillación, una dosis de caos telefónico no le viene mal a nadie. No es lo mismo que dañar a alguien, pero sí es suficiente para sacar una sonrisa y sentirse un poco vindicado.

En Latinoamérica tenemos el dicho: “El que no oye consejo, no llega a viejo”, pero también sabemos que, a veces, el karma necesita una pequeña ayudita. Así como el chisme corre más rápido que un reggaetón en fiesta de quinceañera, las malas acciones también regresan, a veces en forma de llamadas de telemarketing interminables.

¿Tienes una historia de venganza “inocente”?

¿Tú qué harías si te tocara un jefe así? ¿Alguna vez has fantaseado con inscribir a alguien en 50 sorteos solo para que reciba llamadas de todo el continente? Cuéntanos tu mejor (o peor) historia de venganza pasiva-agresiva, esa que cada vez que la recuerdas te hace reír, aunque sea por dentro. Porque si algo nos distingue como latinos, es el ingenio para darle la vuelta a la adversidad… ¡y hacerlo con buen humor!

Déjanos tu comentario, comparte este blog con ese amigo que se muere de ganas de vengarse de su exjefe, y recuerda: la mejor venganza es la que se cuenta con una sonrisa, no con rencor.

¿Y tú, a quién le pasarías el número?


Publicación Original en Reddit: I give my old supervisor's phone number out to random people and organizations.