La pequeña venganza que dejó a un compañero sin calzones (y sin excusas)
¿Quién no ha tenido un compañero de trabajo tan creído que piensa que todo mundo está ahí solo para servirle? Hoy te traigo una historia sabrosa, de esas que uno quisiera ver en la vida real y no solo leer en Reddit. Prepárate para reírte (y quizá identificarte) con la épica venganza que Mary y Megan tramaron contra Todd, el clásico “yo no hago tareas menores” que abunda en oficinas, talleres y hasta familias en toda Latinoamérica.
Porque, aceptémoslo: en cualquier grupo siempre hay uno que cree que lavar su ropa es tarea de los demás. Pero aquí, la vida (y unas amigas con ingenio) pusieron las cosas en su lugar…
Todd: El rey de los flojos con corona invisible
La historia arranca como una típica anécdota de oficina, pero con el giro peculiar de que estos tres, Mary, Megan y Todd, trabajan “en la carretera”, es decir, pasan la mayor parte del año lejos de casa, viviendo y trabajando juntos en una especie de aventura nómada. Todo iba bien, hasta que Todd, ese compañero que todos hemos tenido alguna vez, decidió que lavar su ropa era “indigno” de su tiempo y se lo quiso endosar a Mary.
Imagina la escena: primer día de Mary trabajando tiempo completo, y Todd le suelta, con voz de patrón de hacienda, que él no piensa perder el tiempo en lavanderías y que, por supuesto, espera que ella sí tenga tiempo de sobra. Según él, Megan y Mary solo se la pasaban “pavoneando” y no trabajaban tanto como él. ¿Te suena conocido? ¡De esos que creen que solo ellos sudan la gota gorda!
La venganza en clave de calzones nuevos
Pero aquí viene lo bueno: Megan y Mary, lejos de enojarse, se pusieron creativas. En vez de pelear o hacer drama, aprovecharon una ida al súper para pasar por Victoria’s Secret y Old Navy (los equivalentes gringos de irse de “shopping” a buscar ropa barata y cómoda), y regresaron con suficiente ropa interior y conjuntos nuevos para aguantar 8 a 10 semanas sin pisar una lavandería.
Mientras tanto, Todd empezó a notar que su “plan” se le venía abajo. Preguntaba si iban a lavar ropa, y recibía respuestas como “No, todavía estamos bien”. Pasaron dos semanas, luego tres, y el pobre (bueno, no tan pobre) empezó a quedarse sin calzones ni calcetines. Un mes después, entre reclamos y súplicas, no le quedó más remedio que lavar su propia ropa. Una lección de oro: el que no ayuda, termina oliendo feo.
Uno de los comentarios más celebrados en Reddit, adaptado al buen humor latino, fue el de alguien que dijo: “¡Seguro el tipo ya usaba los calzones al derecho, al revés y al doblete para aguantar el mes!” ¿Quién no ha escuchado esa leyenda urbana de los calzones “reversibles”?
Reflexión: ¿Por qué hay tantos “Todd” en la vida?
Lo más interesante es que esta historia no es exclusiva de Estados Unidos, ni de ese grupo de amigos. Como bien comentó alguien en el hilo: “Todd podría ser cualquiera de los hombres que andan en la carretera. Hay muchos así.” Y Megan (que participó en los comentarios) remató: “Por eso compartimos esto, porque hay un patrón de comportamientos así que hay que visibilizar.”
En Latinoamérica también abundan los “Todds”: ese compañero, familiar o amigo que da por sentado que las mujeres (o quien sea) le van a resolver la vida. Pero como dijo otra usuaria: “No lavo calzones ajenos, ni de mi esposo. Mis hijos, desde los 8 años, lavan su propia ropa.” ¡Así se habla! Porque enseñar autonomía es parte de la cultura de muchas familias modernas.
La comunidad de Reddit se volcó en apoyo y carcajadas. Hubo quien bromeó: “¿No le preguntaron si quería que su mamá lo acompañara en la carretera para que pudiera dedicarse a su trabajo de ‘niño grande’?” Otros aplaudieron la creatividad de la venganza: “¡Qué nivel de petty revenge! Nada cruel, solo justicia cósmica con un toque de olor a calcetín viejo.”
Y por supuesto, no faltó quien preguntara si Todd aprendió la lección. La respuesta fue clara: “No, no mejoró. De hecho, tenemos diez años de historias como esta. Se fue poniendo peor con el tiempo. Pero mientras les guste, las seguiremos contando.”
¿Y tú? ¿A quién dejarías sin calzones?
Esta historia nos deja dos grandes lecciones. Primero, nunca asumas que los demás van a hacer tu trabajo, sea en la oficina, en la casa, o en la vida. Segundo, a veces la mejor venganza no es gritar ni pelear, sino dejar que la realidad (y la ropa sucia) le caiga encima al que se lo merece.
A ti, ¿te ha tocado lidiar con un “Todd” en tu trabajo, familia o grupo de amigos? ¿Cómo resolviste la situación? ¿Te atreverías a aplicar una venganza tan fina y con humor? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios. Y si te gustó la historia, ¡compártela! Quién sabe, quizá le llegue a ese “Todd” que necesita una dosis de humildad (y un paquete nuevo de calzones).
Que no se apague la conversación: como dicen en mi rancho, “al flojo ni el polvo le hace caso… y ni la lavadora tampoco”.
¿Te gustaría leer más historias de venganza chiquita pero sabrosa? ¡Déjalo en los comentarios y mantente al pendiente, que hay tela de dónde cortar!
Publicación Original en Reddit: More revenge