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La pequeña venganza en el baño: Cuando tu padrastro no aprende por las buenas

¿Alguna vez has compartido baño con alguien tan desastroso que te dan ganas de huir a la casa de tu abuela? Imagina levantarte cada mañana, medio dormido, solo para encontrar un baño que parece zona de guerra: pelos en todos lados, manchas de pipí por aquí y por allá, y hasta “regalitos” flotando en el inodoro. Así empieza nuestra historia de hoy, donde la paciencia se acabó y la creatividad fue la mejor arma de venganza.

Cuando la convivencia se convierte en pesadilla

En Latinoamérica, compartir baño es casi un deporte olímpico. En muchas casas, uno solo se arma de paciencia, una buena chancla y espera que todos tengan un mínimo de decencia. Pero el padrastro de nuestra protagonista, usuario de Reddit, rompió todos los récords de suciedad: pelos, mugre, manchas y hasta heces sin descargar. “El hombre más sucio del mundo”, como le dice su hijastra, parecía no conocer el concepto de higiene.

Después de muchas charlas y súplicas ignoradas, la protagonista decidió que ya era hora de cambiar las reglas del juego. ¿La solución? Venganza chiquita, pero efectiva. Como buena latina, no iba a quedarse de brazos cruzados.

Venganza servida… con un toque de asco

Las tácticas que usó fueron tan creativas como repugnantes (y en secreto, todos hemos soñado con hacer algo así alguna vez). Cada vez que el padrastro no descargaba el baño, ella le enviaba una foto a su mamá. Cuando encontraba pelos, los recogía con el cepillo de dientes de él, y luego, para darle el toque final, limpiaba con su toalla facial. ¿Manchas de pipí? Un trapazo con su propia toalla y la colgaba de nuevo, como si nada. Si dejaba el baño sucio después de bañarse, adivinen: otra vez la toalla de la cara al rescate.

¿El resultado? El hombre, confundido, se quejaba cada mañana: “Esta toalla huele raro”, “¿Por qué mi cepillo tiene pelos?” Todos en la casa se hacían los locos — “¿Quién sabe, será la humedad”— mientras la protagonista, como toda una heroína anónima, mantenía su campaña secreta. A las dos semanas, el baño comenzó a lucir como nuevo. Milagro o lección bien aprendida.

El debate: ¿Venganza o justicia doméstica?

La historia no solo causó risas, sino que encendió un debate candente en los comentarios. Muchos apoyaron la creatividad y el coraje: “¡Estás haciendo el trabajo de Dios!”, dijo un usuario, mientras otro exclamó: “Por fin alguien que no se deja”. En Latinoamérica, donde la mamá suele cargar con todo el peso del hogar, varios lectores se indignaron: “Eso le toca a tu mamá, ¡no a ti!”, comentaron. Y sí, más de uno recordó a ese tío, suegro o primo que deja el baño como si fuera un chiquero y nadie se atreve a decir nada.

Algunos lectores, como @Maleficent-Dare-3054, señalaron que la madre debería ponerle un alto al esposo, en vez de dejar la responsabilidad en la hija. “Ella se casó con él, que se haga cargo”, decían, reflejando el sentir de muchas familias donde el machismo todavía pesa. Otros, riéndose, compartieron sus propias anécdotas: desde limpiar cepillos de dientes ajenos en el inodoro, hasta esconder artículos de higiene personal bajo llave.

Un comentario que se volvió viral fue el de un usuario que, harto de la cochinada de su compañero de cuarto, se mudó en dos días sin avisar. “Después de pisar caca de perro en el pasillo, llamé a la mudanza y me fui. Ella ni se enteró”, contó. ¡Qué no haríamos por un baño limpio!

¿Lección aprendida… o ciclo sin fin?

Como en toda buena novela familiar, la historia no terminó ahí. Cuando la protagonista regresó de la universidad, se encontró con que el padrastro había vuelto a sus viejas andanzas. Pero ella no se rindió: lista para continuar su lucha, ahora planea nuevos trucos, más ingeniosos y, quizás, un poco más desagradables. “Esta vez sí va a aprender”, promete.

Mientras tanto, los lectores no dejan de aportar ideas, algunas dignas de telenovela: desde limpiar con su ropa interior hasta esconderle los zapatos. Pero, como bien dijeron algunos, lo más importante es cuidar la propia salud y, si es posible, ¡mudarse lo más lejos posible de la suciedad!

Reflexión final: ¿Y tú, qué harías?

Vivir en familia no siempre es fácil, y menos cuando hay malos hábitos de por medio. En nuestra cultura, muchas veces aguantamos para no crear conflicto, pero a veces, una dosis de “venganza pequeña” puede hacer milagros. Eso sí, siempre con ingenio y sin perder el sentido del humor.

¿Te ha tocado lidiar con un compañero de baño cochino? ¿Te animarías a una venganza así de creativa o preferirías hablarlo de frente? Cuéntanos tu historia, comparte tus mejores (o peores) anécdotas, y no olvides: si el baño está limpio, la vida es más bonita.

¿Te gustó la historia? ¡Compártela con ese amigo que siempre deja el baño hecho un desastre! Y recuerda: aquí no juzgamos… solo reímos juntos de las locuras familiares.


Publicación Original en Reddit: A year ago, I got to give my mother's husband a taste of his own actions.