Saltar a contenido

La pequeña venganza de los nombres mal escritos en la oficina: ¿justicia o travesura?

Ilustración 3D en caricatura de un profesional frustrado corrigiendo el nombre mal escrito de un compañero en un correo.
En esta divertida imagen en caricatura 3D, nuestro protagonista enfrenta la lucha diaria de recibir correos con nombres mal escritos, resaltando el lado humorístico de la comunicación en el trabajo.

¿Alguna vez has sentido ese micro coraje cuando abres un correo en la chamba y ves tu nombre mal escrito? No importa cuántas veces lo pongas en tu firma, en tu correo, o incluso en el asunto: siempre hay quien le cambia una letra, te pone un apodo que odias, o de plano te rebautiza. Bueno, pues hoy te traigo la historia de alguien que decidió tomar cartas —o mejor dicho, teclas— en el asunto y devolver el “favor” con la misma moneda. Y, según la comunidad de Reddit, ¡no fue el único!

El drama cotidiano de los nombres en la oficina

En el mundo corporativo latinoamericano, donde el “licenciado”, “ingeniero” o incluso el diminutivo cariñoso (“Carlitos”, “Anita”) son pan de cada día, que te escriban mal el nombre puede parecer una nimiedad. Pero cuando pasa una y otra vez —y sobre todo si tu nombre no es tan difícil—, empieza a cansar. ¿Te imaginas ser “Shaun” y que te escriban “Sean” cada vez, aunque tu correo y tu firma digan lo contrario? Así comenzó la historia de nuestro protagonista, al que llamaremos “OP” porque, aunque su nombre no es complicado, nadie lo escribe bien.

Lo curioso es que estos errores no ocurren por accidente: en Outlook, para enviar un correo, tienes que buscar el nombre correcto. Pero aun así, al saludar o despedirse, ¡pum!, te cambian el nombre. ¿Falta de atención? ¿Desinterés? ¿O simplemente flojera?

La venganza sutil: tú me cambias el nombre, yo te cambio el tuyo

Cansado de las eternas correcciones que nadie toma en serio, OP decidió aplicar la “ley del talión” versión oficina: si me escribes mal, te escribo mal. Si eres “Austin”, te llamo “Austen”; si eres “Don”, ahora eres “Dan”. Pequeños cambios, casi imperceptibles, pero que calan. Y, sorpresa, ¡funcionó! De repente, los correos comenzaron a llegar con su nombre bien escrito. Como dice un dicho muy nuestro: “El que no oye consejos, no llega a viejo… y el que no aprende a escribir nombres, ¡se gana una lección!”

Muchos en la comunidad de Reddit se identificaron con esta táctica. Un usuario contó que, al corregir a la gente, nadie le hacía caso. Pero cuando comenzó a escribir mal el nombre de sus colegas, todos pusieron atención: “Cuando lo haces personal, sí les importa”. Otro recordó que, aunque el CEO tenga un nombre rarísimo, nunca se lo escriben mal —¿será que sólo se esfuerzan cuando les conviene?

El arte de la pequeña venganza: historias que nos recuerdan a la oficina de todos

Lo más divertido de este tema es cómo se repite en todos lados. Una usuaria relató que su jefe siempre le llamaba “Babs” en vez de “Barbara”, hasta que ella empezó a llamarle “Teddy” en vez de “Theodore”. Otro contó que, en el ejército, le decían el rango equivocado y él respondía usando el rango incorrecto del superior. ¡Como diría cualquier mexicano: “Ojo por ojo, diente por diente”!

En Latinoamérica, donde los nombres y apellidos pueden prestarse a confusiones (¿quién no tiene un primo llamado José Luis o María Fernanda?), la gente suele usar apodos para acortar distancias… pero eso no es pretexto para la falta de respeto. Y cuando te rebautizan una y otra vez, la paciencia se agota. Como escribió una lectora: “Me harté de que me llamaran ‘Kathy’ en vez de ‘Kate’, así que empecé a ponerles una ‘i’ extra a sus nombres. Cuando se quejaron, les dije ‘pues tú también le pones una letra de más al mío, pensé que era un juego’”.

Y ojo, que esto no es solo por escrito: el problema también es oral. ¿Cuántos “Ángela” han sido llamadas “Angélica” en una junta, o cuántos “Luis” terminan siendo “Luisito”, aunque jamás hayan dado permiso? Lo cierto es que, para muchos, el nombre es identidad, y cuando lo ignoran, se siente como si no te tomaran en serio.

¿Pequeña venganza o gran lección de respeto?

Algunos podrían pensar que todo esto es una exageración, pero la verdad es que el nombre es una de las cosas más personales que tenemos. En nuestra cultura, donde la cortesía y el trato directo son tan importantes, escribir bien el nombre de alguien muestra atención y respeto. Si tu colega se llama “Clara”, no la llames “Clarita” si no te lo ha permitido; si tu jefe es “Lic. Ramírez”, no le digas “Ramírez” a secas —y menos si le cambias la letra.

La pequeña venganza de OP es, en el fondo, una lección para todos: lo que para uno es un simple detalle, para otro puede ser la diferencia entre sentirse valorado o invisible. Y, como comentaron varios usuarios, a veces solo así logras que la gente se fije en lo que hace.

¿Y tú, qué harías?

¿Te ha pasado algo parecido en la oficina? ¿Has tenido que rebautizar a alguien por error o por venganza? Cuéntanos tu historia, comparte este blog con ese amigo que siempre te llama por el nombre equivocado, y recuerda: la próxima vez que escribas un correo, ¡échale un ojo al nombre antes de enviarlo! Porque en el mundo laboral, el respeto empieza por saber cómo se llama la persona con la que trabajas.

¿Tienes alguna otra “venganza chiquita” para sobrevivir la oficina? ¡Déjanos tu comentario!


Publicación Original en Reddit: I keep misspelling coworkers names