La pequeña venganza de la eternidad: Cuando inscribes a tu ex para que reciba visitas mormonas
¿Quién no ha soñado alguna vez con una venganza chiquita, de esas que no hacen daño pero que dejan una sonrisa maliciosa? En la vida, y más en Latinoamérica, donde el ingenio es pan de cada día, sabemos que la creatividad para la “venganza piadosa” no tiene límites. Hoy te traigo una historia que se volvió viral en Reddit, tan sencilla como efectiva, protagonizada por una ex pareja y… ¡los misioneros mormones!
¿Te imaginas que tu ex, que odia hablar con extraños, reciba llamadas, correos y hasta visitas sorpresa de personas deseando salvarle el alma, todo porque tú lo inscribiste en una lista que nunca olvida? Pues así comenzó la dulce venganza de nuestra protagonista.
Venganza de exportación: creatividad y picardía al estilo internet
Si alguna vez has lidiado con llamadas de bancos, ventas o “servicios religiosos”, sabes bien lo persistentes que pueden ser. En Estados Unidos, los mormones (miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) tienen una fama legendaria por nunca soltar sus registros. Una vez que tienen tus datos, prepárate para recibir saludos por correo, teléfono y, quién sabe, hasta por paloma mensajera.
Nuestra heroína, cansada de cómo la trató su ex, decidió inscribirlo en la web oficial de la iglesia. Nombre, correo, teléfono, dirección... ¡todo completito! Así, su ex quedó condenado a la eterna insistencia de los misioneros, esos jóvenes amables que nunca se rinden. Como ella misma cuenta: “No me siento mal porque estoy demasiado emocionada de lo tonto que es esto, pero eso le pasa por cómo me trató”. Y, sinceramente, ¿quién no ha sentido alivio al soltar una pequeña maldad, sobre todo si el afectado es alguien que nos dejó un mal sabor de boca?
La sabiduría popular: respuestas que solo encuentras en internet
Como buena historia viral, los comentarios no tardaron en llover. Y aquí es donde la cultura del “trolleo” y la picardía latina se mezcla con el ingenio internacional. Un usuario compartió: “Yo tenía un amigo que estaba lleno de deudas y, como lo llamaban los cobradores, les inscribió para recibir información de los mormones, los cienciólogos y hasta del club de cabello para hombres. Tal vez no logró pagar sus cuentas, pero ¡qué feliz se puso!”. Y es que, aunque no resuelve grandes problemas, estas mini venganzas dan un gusto especial—como cuando tu equipo favorito gana el clásico.
Pero no todo es tan fácil. Otro usuario reveló un truco para librarse de los misioneros: “Mi mamá solo les decía que el Libro de Mormón le parecía una ficción interesante y hacía preguntas rarísimas sobre José Smith y las tablas de oro. En cinco minutos ya no la molestaban más. ¡Hasta la pusieron en la lista negra!”. Y si eso no funciona, en Latinoamérica seguro que conoces al típico vecino que sale a atender la puerta en bata o con la música a todo volumen para espantar a cualquier visitante.
Hubo quien llevó el humor al extremo: “La próxima vez que toquen a mi puerta, les voy a coquetear descaradamente. A ver si vuelven”. ¡Eso es tener creatividad para cada situación!
¿Hasta dónde llega la broma? Reflexiones y límites
Algunos lectores se preguntaron si esto no es “malvado” o incluso ilegal. Por ejemplo, una persona contó que en Australia las leyes de privacidad ya no permiten a las iglesias guardar datos personales sin consentimiento. Pero seamos sinceros: en Latinoamérica, donde aún nos llegan cartas de bancos de hace diez años, imaginamos que borrar tu nombre de una lista religiosa es casi misión imposible.
Otros usuarios, con ese humor negro tan nuestro, dijeron: “Para la definición de ‘maldad’ en el diccionario, debería salir tu foto”. La autora, orgullosa, respondió con un “gracias” y un emoji de angelito. Porque al final, como bien anotó otro comentarista, “el bien y el mal son relativos; cada quien cree ser el héroe de su propia historia”.
La venganza que nunca termina (y siempre saca una sonrisa)
No faltó quien dijera: “Inscribir a alguien para recibir visitas de misioneros es una broma clásica, sobre todo sabiendo que los mormones nunca olvidan un contacto. Prepárate para que tu ex reciba llamadas y visitas eternas: la venganza que sigue dando y dando”.
Y aquí, entre risas y anécdotas, queda claro que las pequeñas venganzas, cuando no hacen daño real, pueden ser una forma catártica de cerrar ciclos. Además, nos recuerdan ese poder latinoamericano de transformar hasta lo malo en un chisme sabroso para la sobremesa.
¿Y tú? ¿Alguna vez pensaste en una venganza así de leve pero efectiva? ¿Tienes una historia que contar con vendedores, testigos de Jehová o mormones? Cuéntanos en los comentarios; en esta esquina nos encanta compartir carcajadas y ocurrencias.
¡Recuerda! Si la vida te da limones… ¡inscribe a tu ex para recibir visitas de misioneros y prepárate para el show!
Publicación Original en Reddit: Signing People Up To Talk To Missionaries