La noche en que un huésped borracho convirtió el hotel en una película surrealista
¿Te imaginas trabajar en un hotel y que tu noche termine con un huésped borracho gritando “¡Bienvenidos al infierno, hijos de su madre!” mientras sostiene unos cuernos de venado más grandes que su cabeza? Pues aunque parezca sacado de una película de comedia absurda, esto le pasó en serio a un recepcionista en Estados Unidos, y la historia se volvió viral en Reddit.
Si alguna vez pensaste que lidiar con clientes difíciles en tu trabajo era pesado, espera a leer esta joya de anécdota. Porque nada dice “otro día en la oficina” como tener que recordar a un huésped ebrio que su habitación tiene baño propio… y que no, tú no eres su doctor.
Un check-in fuera de serie (y de sentido común)
Todo comenzó como cualquier turno nocturno en un hotel con restaurante. Entra un señor claramente pasado de copas, tambaleándose un poco, y pide dos cosas: una habitación y un filete para llevar. Hasta ahí, normal; en Latinoamérica todos conocemos al típico “crudo” que quiere comer bien antes de dormir. Pero aquí la historia se pone sabrosa: mientras pagaba el cuarto, empezó a balbucear cosas que ni el mismísimo Cantinflas podría descifrar. Luego, baja al bar y pide algo que suena a “caribú y anguilas”. ¿Será un trago exótico, un platillo nuevo o sólo su lengua tropezando con el alcohol? En los comentarios de Reddit, algunos bromearon con que en realidad estaba pidiendo un “Caribbean” (trago caribeño) o, como dijo otro, quizás “Caribou Lou”, una bebida famosa en Canadá hecha con vino tinto, licor y jarabe de maple. Pero lo de las anguilas sigue siendo un misterio digno de Expedientes Secretos X.
Cuando finalmente estuvo listo su filete, la recepcionista dudó si darle el cuchillo grande del restaurante para llevar. Todos sabemos que en Latinoamérica, un borracho y un cuchillo juntos sólo pueden acabar en tragedia (o en anécdota para la familia). El bartender, con ese sexto sentido de quien ve borrachos a diario, advirtió: “Definitivamente no le des el cuchillo”. Así que, en una imagen digna de TikTok, el tipo terminó comiéndose su filete como si fuera una torta, directo con las manos, sentado en la barra.
El huésped errante: entre baños ajenos y desvaríos
Aquí viene la mejor parte: tras ser vetado del bar por estar demasiado ebrio, nuestro protagonista decidió irse al bar de al lado. Quince minutos después regresó, indignado porque no lo dejaron usar el baño. La recepcionista, ya un poco harta, le recordó que su cuarto tiene baño propio. Pero el señor, aferrado a su idea, respondió: “¡Mejor me regreso al bar a orinar, no me voy a orinar encima!”.
Durante la noche, el huésped entraba y salía, preguntando por su número de habitación, por qué no le servían más “caribú y anguilas”, y hasta quién era su doctor. En los comentarios, una usuaria contaba una experiencia similar: un borracho le compró una pizza para microondas a las 3 a.m., sólo para regresar minutos después con la pizza embarrada en la cara y en las paredes, asegurando que “un demonio” lo había hecho. Otro respondió que el demonio, claramente, era ella misma. Así, la comunidad de Reddit dejó claro: los borrachos en hoteles son todo un género de historias.
El sótano, los cuernos y el “infierno” en la recepción
La situación escaló cuando la recepcionista, sintiéndose cada vez más insegura, decidió terminar su turno en la cocina junto al cocinero, el único compañero que quedaba. De pronto, el huésped apareció en la cocina, preguntando si era normal y repitiendo que necesitaba dormir “para volver a la normalidad”. Tras varios intentos, aceptó irse a dormir, pero regresó, cigarro encendido en mano, declarando: “¡Al diablo! ¡Me voy al estacionamiento!”.
Ahí fue cuando notaron que la puerta del sótano (donde el hotel guarda objetos de valor) estaba abierta. El huésped bajó y, minutos después, subió triunfante con unos cuernos de venado gigantes, gritando la ya mítica frase: “¡Bienvenidos al infierno, hijos de su madre!”. Un usuario de Reddit explicó que esa frase es famosa por la película “Tales From the Hood”, así que probablemente el borracho tenía esa película dando vueltas en la cabeza. Cuando la recepcionista le preguntó si esos cuernos eran suyos, el tipo los soltó de inmediato y volvió a preguntar: “¿Eres mi doctor, verdad? ¿Me vas a ayudar?”. Ese fue el límite: por fin llamaron a la policía.
Reflexión: noches de hotel que parecen leyenda urbana
La historia dejó a todos boquiabiertos y muertos de risa. Algunos usuarios comentaron que el personal fue increíblemente paciente: “¡No puedo creer que no lo corrieran después de ir al bar de al lado!”, dijo uno. Otros recordaron historias propias en hoteles donde los huéspedes borrachos terminan en lugares insólitos, como oficinas de ventas corporativas, semidesnudos y sin entender nada.
Al final, la moraleja es clara: trabajar en un hotel puede ser tan impredecible como subirse a una combi en el centro de Ciudad de México a las tres de la mañana. Puede que una noche todo esté tranquilo, y la siguiente te encuentres pidiéndole a un desconocido que deje de gritar frases de películas mientras blande cuernos de venado y te pregunta si eres su doctor.
¿Tienes alguna historia de clientes que parecen salidos de una película? ¡Cuéntanos en los comentarios! Estas anécdotas nos recuerdan que en la vida real, la ficción muchas veces se queda corta.
Publicación Original en Reddit: A drunk/high guest found his way into our basement last night.